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29.11.2013

“En países como República Centroafricana o R. D. del Congo la lucha contra el sida acaba de empezar”

Entrevista a Cecilia Ferreyra, referente de sida y tuberculosis de MSF.

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¿Cuál es la situación de las personas con VIH/sida en el África Occidental y Central?
A finales de 2011, solo un 34% de las personas que lo necesitaban recibían tratamiento antirretroviral en esta zona de África[1]; el porcentaje más bajo de todo el continente. Hay que tener en cuenta que en esta zona vemos prevalencias mucho más bajas que en los países más al sur de África. Por ejemplo, en  Lesoto o Suráfrica, el 23,3 y el 17,3 respectivamente de los adultos están afectados por el virus, mientras que en Sudán del Sur, República Centroafricana (RCA) o Guinea-Conakry, las prevalencias son del 3,10, 4,60 o 1,4% respectivamente. Pero mientras en los primeros contextos hemos avanzado de manera considerable en los últimos años, con un importante aumento de pacientes con acceso al tratamiento antirretroviral, en los últimos, los servicios de atención de VIH/sida son erráticos o casi inexistentes.

En Sudán del Sur, RCA y Guinea-Conakry, MSF vuelve a hacer frente a altos niveles de estigmatización y discriminación a las personas con VIH/sida, incluso por parte del personal médico, falta de acceso a pruebas de diagnóstico y a tratamiento, pacientes llegando muy tarde y muy enfermos hasta los hospitales, poquísimos programas para prevenir la transmisión del virus de la madre al hijo y así un largo etcétera. Una situación similar a la que ya vivimos en los países del sur de África hace dos décadas.

¿Por qué estos países se han quedado atrás en la lucha contra el VIH?
Hay varias razones. En muchos casos, son países afectados por conflictos o inestabilidad política, con gobiernos frágiles y sistemas de salud débiles que o no tienen voluntad política o no tienen los medios necesarios para hacer frente a esta situación. Hay que tener en cuenta que en estos contextos, el VIH no suele estar dentro de sus principales prioridades de salud. Por ejemplo, los gobiernos deciden invertir más en malaria, desnutrición, mortalidad materno-infantil porque son causas  más evidentes de  mortalidad que el VIH.

Otro problema clave es la falta de apoyo financiero por parte de los grandes donantes internacionales. La próxima semana, se celebra en Washington una reunión crucial de reposición de fondos del Fondo Mundial para la lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, donde los financiadores internacionales y países donantes deben aportar, como mínimo, los 15.000 millones de dólares que el Fondo ha planteado como objetivo para financiar su trabajo contra estas tres enfermedades para el periodo 2014-2016. Sin una financiación más decidida, la situación de los personas con VIH/sida en estos contextos no podrá mejorar.

A pesar de las dificultades, MSF lleva años trabajando en proyectos de sida en países como la República Centroafricana. ¿Cuáles son los resultados?
Una vez más, estamos demostrando que se puede tratar el VIH/sida también en este tipo de contextos y con buenos resultados. Por ejemplo, en República Centroafricana, donde empezamos a dar tratamiento antirretroviral en dos de los proyectos en 2008, más del 70% de los pacientes continuaba en tratamiento a finales de 2012.

Los resultados son comparables a los obtenidos en contextos más estables, con beneficios claros para comunidades e individual en términos de acceso al tratamiento.
Pero aún nos queda mucho por hacer. En países como República Centroafricana o República Democrática de Congo la lucha contra el sida acaba de empezar

¿Son diferentes los proyectos de VIH/sida en estos contextos?
Varios de los modelos de atención que hemos usado en contextos de alta prevalencia también son útiles en estos países. Por ejemplo, la descentralización del tratamiento, para acercarlo lo más posible a la persona con VIH/sida; o que sean enfermeros y no médicos los que empiecen a dar los antirretrovirales, lo que conocemos en inglés como task shifting, que sería algo así como intercambio de tareas. También, la implicación de la comunidad y esto lo hemos vuelto a comprobar con los últimos picos de violencia en la República Centroafricana, donde más de un 90% de las personas que estaban en tratamiento antirretroviral en los proyectos de Ndele, Kabo y Batangafo fueron a las estructuras de salud para recoger su tratamiento para dos meses y así prevenir posibles interrupciones en su medicación.

Por otro lado, nos vemos obligados a simplificar los protocolos de tratamiento y adaptarnos a las realidades de los contextos donde trabajamos. Cuando en el 2008, empezamos a trabajar en República Centroafricana no teníamos máquinas de CD4 (que nos permite saber  cuándo comenzar el tratamiento antirretroviral) y empezábamos el tratamiento basándonos en la valoración clínica del paciente, la mayoría de los enfermos ya estaban en los estadios 3 y 4, un momento muy avanzado de la enfermedad. Además, en estos contextos todavía es más necesaria la integración de la atención de VIH dentro de las otras actividades médicas de centros de salud, hospitales, etc.

 

[1] Datos del Informe: Regional Consultation on Care & Treatment for people living with VIH in West and Central Africa Dakar. Diciembre 2012 ONUSIDA

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