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22.06.2012

Programa ampliado de tuberculosis en la provincia camboyana de Kampong Cham

Con una tasa de prevalencia entre las 22 más altas del mundo, la tuberculosis es uno de los mayores problemas de salud pública en Camboya. Médicos Sin Fronteras (MSF) trabaja en el hospital provincial de Kampong Cham desde 1994, donde lleva a cabo un amplio programa de diagnóstico y tratamiento que incluye actividades de detección activa de casos y educación comunitaria.

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La bacteria de la tuberculosis (TB) se propaga cuando una persona con la forma activa de la enfermedad tose y la libera al aire. Si otra persona la inhala, puede resultar infectada, empezará a desarrollar síntomas y podrá a su vez contagiar a otras personas. Entre las comunidades más desfavorecidas en Camboya, el hacinamiento, las precarias condiciones de vida, una nutrición inadecuada y la coinfección con el VIH son factores que pueden contribuir al desarrollo y la propagación de la TB.

Programa ampliado de TB
MSF llegó por primera vez al hospital provincial de Kampong Cham, en el este de Camboya, en 1994 e inició un programa básico de lucha contra la TB, que más tarde amplió para incluir la atención a personas con VIH. En 2008, la organización abrió una nueva sala de TB y mejoró el laboratorio del hospital. Desde entonces, MSF no ha dejado de ampliar sus actividades para incluir el tratamiento de pacientes pediátricos, personas coinfectadas con VIH y con TB resistente a los medicamentos, además de introducir prácticas innovadoras para intentar contener la infección en la provincia.

La educación comunitaria, el tratamiento directo y el seguimiento de los pacientes con TB en la provincia de Kampong Cham constituyen la esencia de la estrategia de MSF. También es importante el testimonio de la organización a nivel nacional, pues la experiencia y el conocimiento que MSF aporta al programa de TB del hospital de esta provincia son replicables en otros programas del resto del país.

Detección activa de casos
Además de gestionar el servicio de tuberculosis del hospital de Kampong Cham en colaboración con el Ministerio de Salud y de introducir una nueva prueba rápida de TB para agilizar el proceso de diagnóstico, el personal de MSF trabaja con los médicos del hospital para detectar casos potenciales de TB en otros departamentos, particularmente en la sala pediátrica, dada la dificultad de diagnosticar la enfermedad en los niños.

Antes, la respuesta de TB en la provincia de Kampong Cham se basaba en la detección pasiva de casos, es decir, que los pacientes solo se hacían las pruebas e iniciaban el tratamiento cuando se sentían lo bastante mal para acudir al hospital. El enfoque actual de MSF incluye el trabajo de un equipo de asesores que educan a los pacientes recién diagnosticados sobre la enfermedad, averiguan con quién han estado en contacto y después localizan a estas personas o “contactos de riesgo” para pedirles que se hagan las pruebas de TB de forma gratuita. En muchos casos hay que hacer pruebas a los familiares del paciente, especialmente a los niños, pero también se pueden someter a ellas compañeros de trabajo, amigos o parientes más lejanos.

La introducción y expansión de la localización de contactos en el sistema de seguimiento de pacientes también ha sido clave para mejorar la detección activa de la TB entre la comunidad. “El objetivo de la localización de contactos es introducirnos en la comunidad y buscar activamente nuevos casos”, explica el Dr. Adam Phillip Liu, referente de Tuberculosis de MSF. “De este modo pretendemos reducir el número de pacientes que llegan más tarde con la enfermedad, así como el de potenciales sujetos propagadores de la infección al resto de la comunidad. En este sentido es un enfoque más eficiente y económico”.

MSF ayuda a las personas detectadas mediante la localización de contactos a desplazarse al hospital para hacerse las pruebas y recibir el tratamiento y asesoramiento adecuados si están infectados.

“La localización de contactos es muy importante porque la gente que ha estado más próxima a la persona infectada es la que corre el mayor riesgo de contraer la enfermedad, mucho más que la población en general”, declara el coordinador general de MSF en Camboya, Jean-Luc Lambert. “Cada año se detectan unos 500 nuevos casos de TB por cada 100.000 personas en todo el país, según la Organización Mundial de la Salud. Intentar examinar a tantas personas no es ni realista ni sostenible, por ello es tan importante la detección activa a través de métodos como la localización de contactos”, precisa.

Un promedio de alrededor del 70% de las personas identificadas a través de la localización de contactos acude a la clínica de MSF para ser examinado.

Apoyo a pacientes
Srey (nombre ficticio), de 45 años, fue diagnosticada con TB resistente a los medicamentos (DR-TB por sus siglas en inglés) y fue admitida en el programa de tratamiento de MSF al poco tiempo de morir su marido víctima de la enfermedad en 2010. Afrontar los efectos secundarios de la medicación ha sido todo un reto para Srey, puesto que vive en una pequeña aldea a unos 40 kilómetros del hospital y debe ocuparse de sus cuatro hijos.

Srey participó en las sesiones de grupo de pacientes organizadas por MSF y diseñadas para ayudar a las personas que reciben tratamiento a entender y afrontar los efectos secundarios de la medicación. “Al principio solía tener fiebre, mareos y dolor abdominal. Fue muy duro”, cuenta Srey. “Quería dejar el tratamiento, pero cuando vi que otros pacientes se esforzaban por seguirlo, decidí continuar a pesar de las dificultades”.

Además de hacer un estrecho seguimiento de la evolución de Srey y de la salud de sus hijos, los equipos de MSF la visitan regularmente para ofrecerle asesoramiento y asegurarse de que su familia tiene suficiente comida. “Si no como, me siento muy mal y los efectos secundarios son peores”, añade Srey.

Una enfermera formada por MSF va cada día a casa de Srey desde una aldea vecina para administrarle la medicación y ayudarle a seguir el tratamiento. “Antes era una persona más de mi pueblo, pero ahora no hablo con nadie, estoy siempre en casa”, cuenta Srey. “Mis familiares sólo vienen a verme en alguna ocasión, pero nunca se quedan mucho tiempo. Saben que tengo TB”.

Prevenir la resistencia a los medicamentos
El tratamiento de la TB normal generalmente dura seis meses, mientras que el de la forma resistente a los medicamentos (DR-TB) puede durar hasta dos años, tomando una medicación cara y con posibles efectos secundarios graves.

La DR-TB puede desarrollarse cuando se interrumpe prematuramente el tratamiento de la TB, así que es de vital importancia que cada paciente siga el tratamiento hasta el final. Para ello es necesario educar a todos los pacientes con TB y hacer un seguimiento integral de los mismos cuando inician la fase domiciliaria del tratamiento.

“Si el seguimiento no es bueno, hay muchas probabilidades de que los pacientes abandonen el tratamiento, porque a menudo tienden a mejorar a las pocas semanas o meses de recibir la medicación y piensan que ya no necesitan más medicación”, declara la Dra. Manesha Ahluwalia, especialista en TB de MSF. “Cuanto más contacto hay con los pacientes, más entienden que necesitan seguir el tratamiento. Se trata básicamente de reforzar la idea de que completar el tratamiento es crucial, no solo para su propia salud sino también para la salud pública”, añade.

Desde enero, el personal de MSF ha realizado más de 6.000 consultas en el departamento de TB del hospital de Kampong Cham y más de 600 nuevos pacientes de TB han sido admitidos en el programa. Además de numerosas consultas de seguimiento y visitas a domicilio para pacientes con TB resistente a los medicamentos, se ha habilitado una línea de emergencia que ofrece a los pacientes que están en sus casas contacto directo en caso de urgencia.

Como parte de las actividades comunitarias y educativas, un médico y un asesor de MSF participan en un programa radiofónico sobre la TB, que se emite dos veces al mes, y organizan seminarios para sensibilizar y educar a la población en pagodas, universidades, escuelas secundarias, mezquitas, etc. El objetivo de estas actividades es mejorar la comprensión de la enfermedad y su tratamiento entre la comunidad, así como reducir el estigma en torno a la TB.

“No ganamos la guerra contra esta enfermedad solo dentro del hospital. Es fuera, en la comunidad, donde podemos tener el mayor impacto a través de prácticas de seguimiento integral, atención de calidad y detección activa, así como actividades de sensibilización efectivas”, concluye el coordinador general de MSF en Camboya, Jean-Luc Lambert.

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