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19.04.2006

RDC: desnutrición y mortalidad en Katanga

Desde los últimos tres meses, los niños menores de cinco años sufren una tasa de mortalidad seis veces por encima de la de una emergencia. En medio de este periodo electoral, MSF pide más ayuda alimentaria inmediata

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Recientemente, MSF realizó una encuesta nutricional en tres campos de desplazados congoleños entorno a la ciudad de Dubie cerca del lago Mweru, en la provincia de Katanga, obteniendo unos alarmantes resultados con una prevalencia de desnutrición global del 19,2% y una desnutrición severa aguda del 5%. Una desnutrición global entre el 10 y 15% indica una crisis de seguridad alimentaria.

A través de información obtenida directamente de la población de los campos se puso de manifiesto que en Dubie no hay suficientes alimentos ni acceso a ellos. La mayoría de las personas a lo sumo comen sólo una vez al día, una comida que normalmente consiste en hojas de mandioca o piel de mandioca seca.

Junto con la encuesta, MSF también realizó un estudio retrospectivo de la mortalidad que incluyó 563 familias. “Debido a las intervenciones médicas conseguimos reducir las tasas de mortalidad por debajo de los catastróficos niveles iniciales”, afirma Séverine Equiluz, coordinadora general de MSF en Lubumbashi, RDC. “Pero la continua escasez de alimentos ha originado ahora esta crisis nutricional. Durante meses hemos estado solicitando más asistencia alimenticia para esta región pero, a parte de un pequeño envío de un convoy de alimentos, no ha ocurrido nada más. Esto resulta inaceptable”.

Los 16.000 desplazados congoleños que viven en tres campos en torno a Dubie no son el único grupo que ha acudido aquí en busca de refugio. En los últimos meses, unas 90.000 personas han huido de los continuos enfrentamientos entre el ejército congoleño y los rebeldes mai-mai. Los desplazados se han concentrado mayoritariamente en las aldeas de Pweto, Mitwaba y Kilwa y a las orillas del lago Upemba, donde MSF presta asistencia médica.

“La mayoría de desplazados llevan huyendo durante meses, cuando no años, de la incesante violencia e inseguridad. Particularmente la situación se ha deteriorado durante los últimos tres meses. Desde finales de 2005 hemos informado continuamente a todo el mundo de la situación, llegando incluso hasta el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y la reacción ha sido básicamente nula, dejando a estas personas prácticamente sin ningún tipo de asistencia”, explica Michiel Hofman, director de operaciones de MSF. “Con la celebración inminente de las elecciones en RDC y con una atención cada vez mayor a la reconstrucción y rehabilitación por parte de los donantes internacionales, la crisis humanitaria actual en Katanga está siendo ignorada”.

MSF trabaja en Katanga desde 1988. Actualmente, cuenta con más de 50 trabajadores internacionales y casi 1.000 nacionales en varios proyectos en la provincia.

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