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18.04.2008

RDC: la violencia sigue en el Kivu Norte

A pesar de las conversaciones de paz que se llevaron a cabo en enero de 2008, la población sigue desplazándose por la violencia

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La violencia continúa en la provincia congoleña de Kivu Norte. La situación es muy frágil y, localmente, MSF sigue siendo testigo de escaramuzas que fuerzan a la población a huir una y otra vez.

La mayor parte de la población sigue viviendo en la miseria más absoluta y bajo la amenaza de asesinatos, saqueos y violaciones, además del azote del hambre y las enfermedades. Esta población altamente vulnerable no tiene acceso a una asistencia efectiva. Las imágenes aquí descritas ofrecen un vívido relato del continuo sufrimiento al que están sometidas estas personas. Ver vídeo [+]

“Violencia, desplazamiento, sarampión, desnutrición y cólera: estas cinco palabras reflejan la realidad cotidiana de muchos congoleños en Kivu Norte”, explica Colette Gadenne, coordinadora general de MSF en Goma. “Nuestros equipos prestan atención médica a ambos lados de las líneas del frente, pero las necesidades son enormes”.

Más de dos meses después de la conferencia de paz en Goma, celebrada en enero de 2008 y a la que asistieron varios, aunque no todos los grupos armados, los tiroteos, las matanzas, las violaciones y las mutilaciones continúan. Por ejemplo, durante el mes de enero, la clínica que apoya MSF en Kitchanga, distrito de Masisi, donde asiste a víctimas de la violencia sexual, trató entre dos y 10 nuevos casos cada día. Para las mujeres de Kivu Norte, incluso las actividades más corrientes constituyen un peligro, aunque la violación no es la única amenaza a la que se enfrentan. Muchas mujeres son marginadas cuando se sabe que han sido violadas y suelen ser repudiadas por sus familias. Muchas jóvenes ya no pueden casarse. Las víctimas de violaciones se enfrentan a una lucha diaria por la supervivencia.

“Llevaban uniforme. Se llevaron a mi marido. Luego me llevaron al bosque porque no les di dinero. Uno me violó. Los otros robaron mis cazos y bidones”, explica Espérance.

Como resultado de la inseguridad reinante, la población sigue huyendo, una realidad recurrente en el este de la República Democrática del Congo (RDC) durante los últimos 15 años. Las necesidades no cubiertas de los nuevos desplazados de Kivu Norte y de los “residentes”, muchos de los cuales también se habían desplazado anteriormente, son enormes. MSF ofrece asistencia a las poblaciones afectadas por la falta de alimentos, refugio, agua y servicios de saneamiento. En estas pésimas condiciones, son altamente vulnerables a la malaria, la desnutrición, el cólera y otros brotes epidémicos. En los últimos dos meses, en ciertas ciudades como Kashuga, Kalembe o Mpeti, debido a la situación de desplazamiento de la población, el 80% de los niños menores de 5 años han tenido que ser tratados de malaria por MSF, lo que indica que la gente no tiene nada para protegerse de los mosquitos en sus refugios improvisados en la selva. Los asentamientos de población desplazada crecen espontáneamente, pero carecen de las infraestructuras necesarias. Debido a estas precarias condiciones de vida, MSF ha tenido que abrir centros de tratamiento de cólera en Rutshuru y Kitchanga, lugares donde nunca antes había habido brotes.

“Nací durante la guerra, todavía dura; realmente significa que no tenemos derecho a vivir. El futuro significa la muerte porque los problemas siguen ahí”, afirma Leonard Bakumbul, un muchacho de 18 años que huyó a la jungla y que padece malaria.

Actualmente, MSF presta atención primaria y secundaria gratuita en centros de salud y hospitales de Kitchanga, Mweso, Masisi, Nyanzale y Rutshuru. La organización ofrece tratamiento médico a víctimas de la violencia sexual, lleva a cabo proyectos de cirugía de emergencia, gestiona programas de nutrición y centros de tratamiento de cólera, y organiza clínicas móviles en áreas controladas por las distintas partes en conflicto.

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