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28.07.2006

RDC: una crisis sin respuesta

Al margen de las urnas y del proceso de transición, continúa la violencia, los desplazamientos forzosos y la alta mortalidad en el este de RDC. MSF exige una respuesta urgente y decidida.

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La República Democrática del Congo (RDC) sufre una de las crisis humanitarias más olvidadas del mundo, según indican los testimonios que nos llegan tanto de víctimas civiles, como de trabajadores de Médicos Sin Fronteras en las regiones del este del país. En regiones como Ituri y los Kivus, los grupos armados continúan atacando a poblaciones civiles, e incluso en algunos centros de atención donde está presente MSF se siguen realizando sin descanso cirugías de guerra.

En las últimas dos semanas un equipo sanitario de emergencia de MSF está asistiendo en el sur de Bunia, en el distrito de Ituri, a 39.000 personas en una localidad que ha duplicado su población debido a la llegada de miles de desplazados en los últimos días que han huido a esa zona del país a causa de la violencia. La situación de los desplazados es muy precaria y las condiciones sanitarias en las que el equipo los encontró eran muy graves, especialmente en el caso de los niños cuya tasa de mortalidad era elevadísima. En un solo día murieron 16 niños de desnutrición y otras enfermedades en un área de 16.000 personas. En una semana, 130 niños con desnutrición severa, bajo la forma de Kwashiorkor, se refirieron al hospital de Bunia donde trabaja MSF, para ser atendidos de urgencia.

En la región de Katanga, situada en el sureste del país, la situación de inseguridad se ha incrementado en los últimos meses a raíz de un operativo militar del ejército congoleño en la zona en contra de los grupos armados locales conocidos como mai-mai, el cual se lleva a cabo sin coordinación con las fuerzas de la MONUC (Misión de Naciones Unidas para el Congo). Es un capítulo más en la historia de un conflicto que continúa, a pesar de la firma de los acuerdos de paz que dieron fin en 2002 a una guerra que había dejado más de tres millones de muertos en seis años.

En Katanga, durante los 12 últimos meses, se ha contabilizado un número aproximado de desplazados que asciende a las 92.000 personas. Todos ellos son blanco de las agresiones de los grupos armados, además de sufrir la falta de alimentos, de abrigo (sus hogares suelen ser destruidos) y de asistencia médica. MSF tuvo que instalar varios campos de desplazados en el área para atender a la población que huye de la violencia protagonizada por los grupos armados. La mortalidad, tanto en la población desplazada como en la local, es alarmante. Esto no es nuevo, ya que desde el año pasado MSF ha venido alertando sobre los resultados de diversas encuestas sobre la situación sanitaria en Katanga en los que destacaban unos índices de mortalidad (más de 5 muertes por 10.000 personas al día en algunas zonas) que superan con creces a los del umbral de una emergencia (que se sitúa en 2/10.000 al día).

A finales de enero, la crisis humanitaria de RDC fue tratada durante la reunión previa del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas donde MSF estuvo presente para exponer la crítica situación de Katanga, después de que los equipos en la zona recogieran en un informe titulado En busca de seguridad: desplazamientos continuos de civiles en el centro de Katanga, los testimonios de las víctimas de la población civil a las que atienden.

La malaria, la desnutrición y las barreras existentes para el acceso a los servicios de salud (gran parte de la población tiene que pagar por recibir atención) son parte de las causas para que la mortalidad sea tan elevada en RDC.

Se trata de una emergencia que está detrás de un discurso oficial que habla de una “transición democrática en medio de una situación normalizada” en espera de las elecciones del próximo 30 de julio. MSF ha urgido numerosas veces a las autoridades nacionales e internacionales a que, sin menoscabo de los proyectos de desarrollo ni de los esfuerzos que conlleva el período de transición, se atienda urgentemente la enorme crisis humanitaria que causa la mortalidad y la violencia que sufre la población del este de RDC. Así mismo, la ausencia de otros actores humanitarios es incomprensible.

MSF trabaja en RDC desde 1981 y proporciona atención médica y quirúrgica a través de centros de salud, hospitales, clínicas móviles, campañas de vacunación, centros nutricionales, suministra agua, distribuye artículos no comestibles y mejora las condiciones de saneamiento. 2.133 trabajadores nacionales y 223 internacionales trabajan en los proyectos de MSF en las provincias de Kinshasa, y Ecuador, y en las situadas más al este, Kivu Norte y Kivu Sur, y Katanga, y en las provincias Orientales.

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