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08.11.2016

‘Pinchazo, pinchazo’: campaña de vacunación de MSF en República Centroafricana (RCA)

Con el fin de aumentar la protección de los niños y de poner al día su estado de salud, en MSF hemos organizado campañas de vacunación en la mayoría de nuestros 17 proyectos en RCA.

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Las multitudes se agolpan en las escuelas e iglesias de los pueblos pequeños, enclavados al abrigo de frondosos bosques. Las madres esperan con sus hijos, en fila sobre bancos de madera.

Todo el mundo está en silencio, algo sorprendente al tratarse de una larga cola en su mayoría compuesta por niños de menos de seis años.

Sin embargo, a medida que los niños se acercan a las enfermeras, la curiosidad se torna en terror. 

Abrir la boca para la vacuna oral contra la poliomielitis.  
Preparar una pierna para la pentavalente.  
Y la otra para la vacuna contra la neumonía
Pinchazo, pinchazo.  

Y fin, se acabó. Los niños se quedan ojipláticos, sus mejillas húmedas por las lágrimas.

En medio de los gritos, algunas madres ríen. Resulta difícil ver a sus hijos llorar, pero saben que es mejor luchar con un niño sano tratando de escapar de una aguja que cargar con un niño cojo y febril durante horas, a pie, hasta la clínica más cercana.

"Si mis hijos enferman, no sé qué hacer aparte de darles paracetamol", confiesa Carole Mbamanza. "Aquí, en el centro de salud de mi pueblo, tenemos que pagar entre 4 y 6 dólares (3,6 y 5,4 euros) para una consulta y no puedo permitírmelo”, añade.

En su lugar, tengo que ir al centro de salud de Yongofongo (apoyado por MSF). Allí es gratis. ¡Pero no es fácil caminar 10 kilómetros durante dos horas con un niño enfermo!”.

 

Salud fuera de alcance

A esta realidad se enfrentan muchos padres de República Centroafricana (RCA). Los centros de salud son escasos y distantes entre sí, están mal equipados y cuentan con poco personal. Además, para la gran mayoría de la población, sus limitados servicios son prohibitivos.

En República Centroafricana (RCA), incluso más que en el resto del mundo, más vale no caer enfermo. Antes incluso de la última crisis, la cobertura de vacunación era ya muy baja, casi un 40% de lo estimado, y se traducía en una alta mortalidad infantil por enfermedades fácilmente prevenibles.

El conflicto de 2013 a 2014 mató a miles de personas y forzó a una cuarta parte de la población a abandonar sus hogares. Aquí, la red sanitaria ya funcionaba a duras penas. Todos los ejercicios estatales quedaron suspendidos, incluidos los programas rutinarios de vacunación. El pésimo estado del país empeoró aún más.

En Bangassou, la principal ciudad de la provincia de Mbomou, las infecciones respiratorias suponen la tercera causa de mortalidad entre los niños, después de la malaria y las muertes neonatales.

Sin embargo, durante la estación seca ahora por venir, los casos de malaria disminuyen y las enfermedades respiratorias son la principal causa de mortalidad entre los más pequeños.

 

Más de 100.000 niños vacunados

Con el fin de aumentar la protección de los niños y de poner al día su estado de salud, en MSF hemos organizado campañas de vacunación en la mayoría de nuestros 17 proyectos en RCA.

Nuestro objetivo, los niños menores de seis años que en su mayoría no se han vacunado de forma rutinaria. En total, 20.000 niños en Bangassou y más de 100.000 en todo el país se vacunaron contra nueve enfermedades potencialmente mortales, incluida la neumonía.

En todo el mundo, la neumonía es la causa principal de muerte de niños menores de cinco años.

Puede ser la peor pesadilla de un padre. Bien lo sabe Blanche Foutcho, una madre de RCA. "Jésuré, mi hijo de 9 meses, cayó enfermo hace dos meses. Empezó a respirar de forma extraña, muy rápidamente. Estábamos muy preocupados; caminamos dos horas hasta llegar al centro de salud de Yongofongo, donde la consulta es gratis. Nos trasladaron a Bangassou y Jésuré fue hospitalizado durante una semana. Ahora está mejor, pero todavía le falta aire cuando llora", explica.

Cuando los centros de salud de un país se colapsan debido a un conflicto, las organizaciones humanitarias pueden proporcionar alivio respondiendo a las necesidades sanitarias. Podemos ayudar a padres como Blanche a evitar esta pesadilla, ofreciéndoles el acceso a la vacuna contra la neumonía

Sin embargo, la vacunación de los niños que viven en países afectados por crisis humanitarias puede ser un reto. Más aún si el precio de la vacuna contra la neumonía es demasiado alto para gobiernos y organizaciones humanitarias. 

¿Quién ayudará entonces a proteger a esos millones de niños atrapados en un conflicto?

No dejemos que nuestros hijos no estén protegidos. Tenemos que ofrecer a todos los niños una vacuna más justa. Necesitamos que Pfizer y GSK bajen el precio de la vacuna contra la neumonía a 5 dólares por niño (4,5 euros) tanto para todos los países en desarrollo como para todas las organizaciones humanitarias. 

 

#UnaVacunaMásJusta #AFairShot