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27.01.2017

RCA: cuatro razones para no ignorar el cierre del campo de M'Poko

La brutal crisis en República Centroafricana ha pasado desapercibida a nivel internacional, excepto por la simbólica imagen de los hasta 100.000 desplazados que vivían en la pista de aterrizaje de M'Poko, el aeropuerto de Bangui. Con pocos lugares donde regresar y unos servicios públicos frágiles, el país aún necesita mucha ayuda.

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La brutal crisis en República Centroafricana (RCA) ha pasado en gran parte desapercibida a nivel internacional, excepto, quizás, por la simbólica imagen de un mar de desplazados acurrucados entre los fuselajes de aviones abandonados y oxidados. Era el aeropuerto internacional de M'Poko, en Bangui (la capital), en el que llegaron a vivir hasta 100.000 personas. Aquellos que no podían refugiarse en los restos de los antiguos aeroplanos se amontonaban en hangares vacío, o construían un techo con cualquier resto que encontraban.

Sin embargo, tres años después, los vuelos internacionales que aterrizan en Bangui lo hacen junto a una explanada vacía. La mayoría de las 20.000 personas que todavía vivían en M'Poko han regresado a los lugares de donde vinieron.

Pero el cierre de este campo no supone el punto y final al conflicto. Estos son los porqués:

1. Porque la crisis no ha terminado

El cierre de M'Poko es una buena noticia: es un signo de estabilización en RCA, un país donde incluso los ciudadanos de más edad solo alcanzan a recordar breves periodos de relativa estabilidad. Pero este cierre sigue siendo, en gran parte, simbólico. Las personas desplazadas tienen pocos lugares donde regresar: la seguridad escasea, las infraestructuras son deficientes a inexistentes, las viviendas destruidas siguen mostrando las huellas de los disparos. En este contexto, familias de seis miembros han recibido del Gobierno 150 euros en efectivo para rehacer sus vidas desde cero. En todo el país, una de cada cuatro personas sigue desplazada, dentro o fuera de las fronteras nacionales.

Oficialmente, el cierre del campo ha sido una prioridad durante casi tres años. Así, en septiembre de 2015, después de un año de relativa calma en Bangui, la población de M’Poko se había reducido a 6.000 personas y nuestros equipos se prepararon para cerrar su hospital y las clínicas. Pero apenas unos días antes de la reducción de actividades, el conflicto rebrotó. Una vez más, miles de personas corrieron a la relativa seguridad del aeropuerto, y el hospital volvió a llenarse de pacientes: el número de consultas aumentó de 250 a 400 al día.

Así, si bien hay alguna razón para ser optimistas, lo que la historia del campo de M'Poko nos muestra es que el futuro es incierto en RCA.

2. Porque no (todo) fue miseria y desolación

El conflicto en RCA, que provocó el surgimiento del campo, alcanzó cotas terribles de violencia, con atrocidades cometidas por ambas partes. Nuestros equipos, que comenzaron a proporcionar apoyo médico en M'Poko apenas un día después de que llegaran las primeras familias, fueron testigos de actos horribles.

Las condiciones de vida en el campo eran difíciles para las miles de personas traumatizadas que buscaban refugio en él. Pero como en cualquier otro lugar del mundo, la vida y la muerte conviven día a día. Durante tres años, las familias hicieron todo lo posible para mantener un mínimo de dignidad a pesar de la situación. Un total de 5.807 bebés nacieron en nuestro hospital.

Además, la presencia del campamento se tradujo en algunos servicios que atendían incluso a personas que no vivían en él. En el momento del cierre de M'Poko, dos de cada tres pacientes de nuestro hospital venían de fuera. Algunos caminaban durante horas para llegar al hospital porque no podían acceder a otros servicios médicos gratuitos y de confianza. Ahora que el hospital ha cerrado, tendrán que depender de la frágil oferta de servicios públicos en Bangui. De hecho, RCA no ha resuelto problemas tan profundamente arraigados.

3. Porque era un asunto de interés internacional

El 4 de diciembre de 2013, con apenas unas horas de diferencia, el Consejo de Seguridad de la ONU y Francia se comprometieron a actuar para detener la intolerable violencia desatada desde que esta nueva oleada del conflicto comenzó en 2012. Un día después, en Bangui, que ya era escenario de combates, estalló una guerra total y las primeras personas comenzaron a huir a M'Poko buscando la protección de la ONU y de las tropas francesas ubicadas en el aeropuerto. Las tropas internacionales han tenido un papel central en la historia reciente de RCA, para bien y para mal: las acusaciones todavía sin resolver de abuso sexual por parte de las tropas francesas y de Naciones Unidas en el país siguen siendo una mancha indeleble en su reputación.

Sin embargo, al margen de la movilización de recursos militares, RCA sigue estando a la cola de las prioridades internacionales. A pesar de las enormes y apremiantes necesidades de la población, no hay mucho interés en proporcionar servicios básicos en un entorno tan peligroso y tenso. Durante tres años, a excepción de nuestra presencia médica permanente, ha habido pocos servicios en el campo. M'Poko era, sobre todo, un lugar precario porque M'Poko, como el resto del país, nunca vio una movilización de la ayuda internacional similar a la realizada en otros campos de refugiados o desplazados en otras partes del mundo.

4. Porque era, de algún modo, un símbolo que provocó una acción

Precario, sí; olvidado, también. Pero aun así, M'Poko era el punto de entrada para la cobertura informativa de la terrible crisis humanitaria en RCA. Los desplazados vivían en la pista de aterrizaje del aeropuerto: era, literalmente, lo primero que los periodistas veían al llegar. Viajar a lo largo y ancho de República Centroafricana siempre ha sido difícil, incluso en momentos menos críticos. Las carreteras siempre han sido escasas y mal mantenidas, y se volvieron también extremadamente peligrosas. Así que, para los reporteros y sus lectores de todo el mundo, M'Poko se convirtió en el icono de una crisis con poca cobertura, que bien podría haber sido completamente invisible sin esta imagen.

M'Poko ha cerrado. El símbolo de las enormes necesidades de la población centroafricana ha desaparecido, pero no los problemas del país. Sin este, ¿cómo se puede seguir dando visibilidad a una población que todavía depende de la ayuda humanitaria para sobrevivir?

 

En M'Poko proporcionamos 440.000 consultas médicas, 46.000 intervenciones médicas en la sala de urgencias y hospitalizamos a 11.000 personas. La crisis en República Centroafricana aún no ha terminado. Seguimos siendo uno de los principales actores médicos en el país, con 17 proyectos, incluyendo un programa quirúrgico y una maternidad en Bangui.

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