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17.11.2016

RCA: "La gente tiene miedo de venir al hospital"

Elysé Tando es enfermero de MSF en Boguila, en el noroeste de República Centroafricana. La presencia de grupos armados activos en carreteras principales hace que ir al hospital sea una hazaña peligrosa e incluso mortal.

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"Soy de Boguila, en el noroeste del país. Allí es donde vivo y donde trabajo como enfermero de MSF, algo que llevo haciendo desde hace casi diez años. La situación no es precisamente buena en este momento, hasta el punto en que he empezado a pensar que debería irme. Hay varios grupos armados activos en el área, incluyendo uno que quiere usar el pueblo como su base. Obviamente los líderes en la comunidad no quieren que eso ocurra y se oponen a la idea. Por ello, por su oposición, el grupo los está atacando, acosando, incluso matándolos sistemáticamente.

La gente en ese grupo saquea casas y roba a las personas cuando necesitan dinero o cualquier otra cosa. Merodean en los arbustos sobre las carreteras principales y sorprenden a las personas cuando pasan, exigiéndoles todo lo que tienen. Una vez que les han quitado todo, los golpean o los matan. Escuchamos este tipo de historias todo el tiempo -¡cada dos o tres días!- No suelen quedarse mucho tiempo, ya que los grupos de 'autodefensa' los persiguen hasta echarlos al enterarse que han estado robándole a la gente.

 

Miedo de ir al hospital

La consecuencia de todo esto es que la gente tiene miedo de venir al hospital. MSF es la única organización que ofrece atención gratuita en la región. Hay una instalación suya en Paoua, a 80 kilómetros, y otra en Bossangoa, a unos 115. A veces nos damos cuenta que un grupo armado está activo sobre una carretera determinada porque notamos que no ha habido pacientes que lleguen desde esa dirección. No sabemos cuántas vidas podrían haberse salvado si esa gente hubiese podido acceder a nuestros servicios en esos días.

En junio y julio de este año, un conductor de moto-taxi fue asesinado en la carretera justo en las afuera de Boguila. Aparentemente fue asaltado y cuando los bandidos le robaron, después decidieron matarle. Los taxistas de moto estaban asustados y no querían dejar la ciudad, ya que temían que les pasara lo mismo, por lo que fue imposible encontrar alguien que pudiera transportar los pacientes que necesitábamos referir a otro centro de salud para atención médica avanzada. Dos bebés murieron de anemia inducida por malaria durante ese tiempo porque no pudimos enviarlos a que recibieran la atención que necesitaban.

Recientemente, uno de nuestros pacientes, un chico de 21 años, murió de meningitis porque llegó demasiado tarde. Su familia lo trajo al hospital alrededor de las siete de la mañana, pero se había empezado a sentir mal durante la noche. El problema fue que una vez se hace de noche no querían salir de su casa por la inseguridad. En su pueblo, un hombre había sido robado y asesinado y su cuerpo fue encontrado en los arbustos esa misma semana. Esperaron a la mañana siguiente, y entonces tomaron una moto-taxi para ir al centro de salud. Había pasado demasiado tiempo, y el joven llegó en condiciones muy críticas. Murió mientras yo estaba llenando su hoja de transferencia.

 

Muertes totalmente evitables

Los mismos problemas de acceso a la atención médica están afectando a la gente que vive con VIH en Boguila y sus alrededores. Ellos vienen a nuestro centro por sus medicamentos antiretrovirales, y si contraen alguna infección oportunista, cuidamos de ellos. Recientemente me enteré de cuatro muertes en un pueblo no muy lejos en donde un grupo armado acababa de establecerse. No podían ir a buscar sus medicamentos o llegar a un centro de salud, por lo que fallecieron en sus casas. Qué horrible forma de irse.

El problema es que no tenemos ninguna manera de saber cuál es el verdadero coste de esta violencia. Si las rutas son inseguras, la gente no puede moverse – ya sea porque están asustados, o porque se lo impiden físicamente – y nunca llegamos a verlos. Cuando hablamos con las mujeres que traen a sus niños al hospital demasiado tarde, ellas nos dicen “prefiero quedarme y enterrar a mi hijo en casa, antes que tratar de salir y que nos ataquen en la carretera”. Es una decisión imposible.

 

En MSF apoyamos al hospital de Boguila para consultas externas, tratamiento de VIH/Sida, actividades de salud reproductiva, farmacia, laboratorio, vacunación y nutrición ambulatoria. Uno de nuestros equipos iternacionales viaja a Boguila una vez por semana para dar apoyo al personal local. Redujimos nuestras actividades y retiramos al personal internacional del hospital tras sufrir un robo armado en abril de 2014, durante el cual 19 personas fueron asesinadas, incluyendo tres de nuestros trabajadores.