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20.11.2020

Denunciamos la alarmante violencia, incluida sexual, contra la población de Salamabila

Estamos especialmente alarmados por la gran cantidad de incidentes de violencia sexual que estamos viendo en el este de República Democrática del Congo. Desde principios de año, hemos tratado a cerca de 1.000 supervivientes. El 85% de los perpetradores eran hombres armados.

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La noche del pasado 11 de noviembre, poco después de que se escucharan disparos en la ciudad de Salamabila, en el este de República Democrática del Congo, dos personas con heridas de bala graves llegaron a centros de salud que apoyamos. Una tercera persona, con heridas de arma blanca, buscó ayuda a la mañana siguiente. Nuestros equipos también trataron a varios supervivientes de  violencia sexual.

El incidente es solo el último ejemplo de la violencia que la población de la zona de Salamabila ha estado experimentando durante años. Cerca del monte Namoya, un depósito de oro natural, las luchas entre grupos armados por el acceso a los recursos naturales suelen ir acompañadas de ataques contra la población civil. La violencia, los secuestros, los saqueos y la destrucción de la propiedad son habituales.

“La violencia contra la población civil en Salamabila casi se ha normalizado y está ocurriendo incluso fuera del conflicto activo”, dice Carlos Francisco, nuestro coordinador general en la zona. "Está teniendo un impacto grave en la salud física y mental de las personas que viven aquí".

Estamos especialmente alarmados por la gran cantidad de incidentes de violencia sexual que estamos viendo. Desde principios de este año, hemos tratado a cerca de 1.000 supervivientes. El 85% de los perpetradores eran hombres armados.

Trabajamos en esta área desde 2018, brindando atención médica primaria y secundaria en varios hospitales y centros de salud. Una de nuestras prioridades es el apoyo a las personas que han sobrevivido a la violencia sexual, incluso mediante la atención psicosocial.

“Los ataques a la población deben cesar. Hacemos un llamamiento a todos los actores armados y cualquier persona que lleve un arma en la zona a respetar el derecho internacional humanitario, y no hacer daño sino proteger a los civiles, a toda costa”, dice Francisco.

Pedimos los a otros actores humanitarios en República Democrática del Congo que actúen y refuercen los servicios de protección para la gente de Salamabila que ha estado sufriendo en silencio durante demasiado tiempo.