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30.12.2015

Médicos Sin Fronteras vacuna contra el sarampión a casi 1 millón de niños en Katanga, República Democrática del Congo

Caroline Voûte, coordinadora de emergencias de MSF en Katanga, hace un repaso a la situación actual en esta región minera de la República Democrática del Congo, que se ha visto afectada por una epidemia de sarampión que ha causado estragos durante todo 2015.

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Allí la enfermedad parece estar remitiendo, pero en otras provincias continúan apareciendo brotes y la posibilidad real de que éstos se extiendan permanece siempre presente en la cabeza de todos.

Katanga, 29 de diciembre de 2015. "Ahora que la epidemia de sarampión parece estar remitiendo en Katanga, la mayor preocupación para nuestros equipos está en los nuevos casos que siguen apareciendo en la mayor parte de las provincias de la República Democrática del Congo. Hay un riesgo grande de que aparezcan nuevos brotes y todos somos conscientes de ello; no debemos olvidar que la República Democrática del Congo lleva experimentado una situación de epidemia continua desde 2010.

Es muy frustrante ver cómo se despliegan una y otra vez enormes recursos humanos y financieros para luchar contra el sarampión cuando esta es una enfermedad altamente prevenible mediante la vacunación. Al final es siempre lo mismo: esta nueva crisis sanitaria pone de nuevo en duda la eficacia de las campañas de vacunación anteriores. Para mí lo más urgente es que aprendamos lecciones de esta epidemia y que se tomen las medidas necesarias para mejorar las vacunaciones rutinarias. Sólo así podremos prevenir la aparición de nuevos brotes en los próximos años. Es importante recordar que en 2011 Katanga ya se había enfrentado a uno de los mayores brotes de sarampión de la historia de esta región. Por aquel entonces, MSF vacunó a 2,1 millones de niños… y hoy en día estamos casi en la misma situación.

Hasta finales de noviembre y desde principios de 2015, en Katanga se habían registrado oficialmente más de 39.000 casos y casi 500 muertes; unas cifras que no dan una muestra real del problema y que se quedan sin duda cortas, como ya están demostrando las encuestas retrospectivas de mortalidad que se han hecho en algunas áreas.

De hecho, en las partes más remotas y económicamente deprimidas de este inmenso territorio rico en reservas minerales, el paisaje en lo que se refiere al sistema de salud es bastante desértico. Especialmente en las zonas rurales, ha perdido toda su legitimidad y credibilidad. Los centros de salud están experimentando insuficiencias crónicas en el suministro de medicamentos, el personal médico capacitado es escaso y los precios por recibir atención médica son exorbitantes, lo cual hace que la gente, que tiene grandes dificultades para simplemente tratar de sobrevivir, desista de asistir a ellos.

En este contexto, la vigilancia epidemiológica no es eficaz y las autoridades sanitarias no recopilan cifras reales. Eso ha hecho que el Gobierno tardara demasiado en reconocer la epidemia y que la respuesta llegara con demasiado retraso.

MSF empezó su intervención en abril en la zona de Malemba Nkulu. La epidemia fue ganando terreno rápidamente y eso hizo que tuviéramos que ampliar nuestras actividades a otras zonas.  Vacunamos a todos los niños de entre 6 meses y 15 años y prestamos apoyo a los centros de salud con donaciones de medicamentos y formando al personal sanitario para que puedan hacerse cargo de los casos más sencillos. También contamos con equipos en los hospitales para el tratamiento de casos con complicaciones. Alrededor de Manono, por ejemplo, las tasas de desnutrición severa son alarmantes, superando el 10% en algunas zonas. Y el 90% de los niños que hospitalizamos tienen además malaria. Por ese motivo decidimos centrarnos también en la atención médica de estas enfermedades.

MSF trabaja en la RDC desde 1981. Desde el inicio de la emergencia por sarampión en Katanga y las regiones fronterizas, MSF ha vacunado a más de 962,900 niños de entre 6 meses y 15 años y ha dado apoyo médico a casi 30.000 niños afectados por la enfermedad.