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23.03.2022

La violencia y la impunidad nos obliga a detener nuestro trabajo humanitario en Nizi y Bambu

Cuatro meses después de que varios de nuestros vehículos fueran atacados por hombres armados no identificados en la provincia de Ituri, en República Democrática del Congo, cerramos nuestros proyectos en Nizi y Bambu debido a la falta de garantías de seguridad de todas las partes en conflicto.

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El cese de actividades en Nizi y Bambu, en la provincia de Ituri, se produce cuatro meses después de que nuestros vehículos fueran atacados, dejando a dos integrantes de nuestro personal gravemente heridos.

La falta de garantías de las partes en conflicto y la falta de compromiso de las autoridades para investigar el incidente nos han forzado a retirarnos.

Cuatro meses después de que un convoy de vehículos de Médicos Sin Fronteras fuera atacado por hombres armados no identificados en la provincia de Ituri, en la República Democrática del Congo (RDC), anunciamos que cerraremos nuestros proyectos en Nizi y Bambu debido a la falta de garantías de seguridad de todas las partes en conflicto.

Dos integrantes de nuestro personal resultaron gravemente heridos en el ataque que ocurrió el 28 de octubre de 2021 en la carretera entre Kobu y Bambu, en el territorio de Djugu de la provincia de Ituri.

 

El dr. Eddy Kambale, supervisor de la clínica móvil de MSF, visita una sala del hospital general de Lita que fue atacada y saqueada por hombres armados. Territorio de Djugu, provincia de Ituri, 12 de noviembre de 2019.

 

Tras el incidente, pedimos a todas las partes del conflicto que condenaran el ataque, que respetaran el derecho internacional humanitario y protegieran las instalaciones médicas, al personal sanitario, ambulancias, pacientes y personas heridas. También solicitamos a las autoridades que iniciaran una investigación sobre el incidente, pero esto no ha sucedido.

“No nos ha quedado otra opción que cerrar nuestros proyectos”, explica Olivier Maizoué, gestor de nuestros proyectos para República Democrática del Congo. “Los riesgos son demasiado altos y, por lo tanto, es imposible para MSF regresar a esas áreas con confianza”.

“Lamentamos mucho esta decisión, ya que tendrá consecuencias terribles para las personas con necesidades agudas, pero no podemos arriesgar vidas para salvar vidas”, asevera Maizoué.

Seguiremos brindando ayuda médico-humanitaria en otras partes de la provincia de Ituri, como Drodro y Angumu, y seguiremos apoyando a las autoridades sanitarias locales en Nizi y Bambu con una donación de medicamentos y suministros médicos para los próximos meses.

“Sin embargo, somos dolorosamente conscientes de que esta donación única no compensará nuestra partida y afectará negativamente a las personas que necesitan atención médica con urgencia”, dice Maizoué.

Se supone que todas las partes del conflicto deben facilitar el acceso sin obstáculos de la ayuda humanitaria a la población necesitada, y respetar y proteger al personal humanitario.

Por lo tanto, mantenemos nuestra solicitud: pedimos que las autoridades realicen una investigación y llamamos a todas las partes en conflicto, así como a todas las personas en una posición de influencia, a trabajar para garantizar un entorno que permita a las personas recibir la ayuda que tan desesperadamente necesitan.

El ataque de octubre no fue el único incidente reciente que afectó a nuestros equipos en la provincia de Ituri. En junio de 2021, el principal hospital de referencia en la ciudad de Boga, que contaba con nuestro apoyo, sufrió graves daños durante los enfrentamientos en la ciudad. Al menos 12 personas perdieron la vida, mientras que varios edificios, incluyendo la unidad de cuidados intensivos, fueron incendiados y la farmacia y las reservas de material médico del hospital fueron saqueadas.

“Nos preocupan los numerosos ataques y saqueos a las instalaciones sanitarias, y nos perturba profundamente el clima de impunidad que reina hoy en esta parte de la República Democrática del Congo”, dijo Jérome Alin, nuestro coordinador general. “Sabemos que la impunidad alimenta aún más la violencia”.

Nuestros equipos en otras áreas de República Democrática del Congo han sido testigos de incidentes similares dirigidos contra trabajadores médicos y humanitarios. Para expresar nuestra preocupación y mostrar solidaridad con nuestros colegas y con todas las partes afectadas, nuestro personal en República Democrática del Congo organiza una protesta de un día el 23 de marzo de 2022. Ese día, solo se mantendrán las actividades médicas para salvar vidas.

 

Comenzamos a trabajar en Nizi y Bambu en junio de 2018, brindando servicios médicos a alrededor de 471.000 personas afectadas por años de conflicto, con un enfoque en atención médica pediátrica, incluyendo el tratamiento para casos de desnutrición. También proporcionamos agua potable y construimos letrinas y duchas para las personas desplazadas en la zona.

En otras partes de la provincia de Ituri, apoyamos a dos hospitales del Ministerio de Salud, 12 centros de salud, tres puestos de salud y 32 sitios de salud comunitarios en Drodro y Angumu, donde tratamos enfermedades infantiles, desnutrición y malaria, brindamos atención a supervivientes de violencia sexual y proporcionamos servicios de apoyo en salud mental. En las últimas semanas, nuestros equipos también han trabajado con hospitales en Bunia para tratar a pacientes con heridas de guerra.

Trabajamos en República Democrática del Congo desde hace más de 40 años y actualmente tiene proyectos en 20 de las 26 provincias del país, brindando atención médica a las víctimas del conflicto y la violencia, a las personas desplazadas de sus hogares y a las personas que sufren epidemias como el cólera, sarampión y VIH. Nuestros equipos de respuesta a emergencias están preparados en todo el país para responder a epidemias, desastres naturales y conflictos.