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29.08.2017

R.D.Congo: los desplazados de Kalemie, en condiciones deplorables

La provincia de Tanganyika, en el sureste de la República Democrática del Congo (RDC), lleva más de un año plagada de violencia intercomunitaria. Con el resurgimiento de viejos conflictos que obligan a la población a huir de sus hogares y la llegada de la temporada de lluvias, las condiciones de vida de las personas desplazadas en Kalemie son cada vez más preocupantes.

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Más de 500.000 personas se encuentran desplazadas en la provincia de Tanganyika y cerca de la mitad vive en la ciudad de Kalemie y sus alrededores. El mes pasado, la violencia obligó algunas personas a huir de los asentamientos de las afueras de Kalemie y a buscar refugio en la ciudad. Quienes no tenían parientes o amigos con los que quedarse ahora viven en escuelas o recintos en Moni, Filtisaf, Hodary y Lubuye.

Las condiciones de vida son inaceptables, muchas personas duermen en el suelo protegidos solo por mosquiteras. “Han sobrevivido varios ataques y se les ha obligado a abandonar sus antiguos refugios. Cada vez que huyen, pierden sus posesiones y muchos de ellos ya no tienen nada”, dice Stéphane Reynier de Montlaux, nuestro coordinador de emergencia.

Las autoridades quieren que las personas desplazadas que viven en las escuelas y sus alrededores sean reubicadas antes de que comiencen las clases, así que su futuro es incierto.

Nuestros equipos gestionan clínicas móviles desde abril y proporcionan atención médica en 17 asentamientos no oficiales, que albergan a unos 210.000 desplazados. En los tres últimos meses, hemos realizado más de 16.400 consultas, la mayoría por malaria, desnutrición y sarampión en niños menores de 5 años; concretamente, casi la mitad de los pacientes atendidos en nuestras clínicas móviles tienen malaria.

“Nuestros equipos están realizando unas 60 consultas diarias de media, lo que demuestra que hay una gran demanda de atención médica y por eso en breve empezaremos a proporcionar atención médica en clínicas fijas que abrirán cinco días de la semana”, apunta Reynier de Montlaux.

Nuestros equipos ofrecen atención médica básica y consultas de maternidad y de salud reproductiva; quienes están gravemente enfermos son derivados al hospital de Kalemie. También hay muchas necesidades de salud mental como resultado de la violencia, así que hemos empezado a proporcionar apoyo psicológico. Durante las cinco semanas que lleva en marcha este servicio, se han realizado casi 580 consultas.

El agua, un gran desafío

Aunque se está mejorando la atención médica disponible para los desplazados, aún hay escasez de agua y con ella, riesgo de que se desarrollen epidemias y enfermedades relacionadas. Para prevenirlas, los desplazados de los asentamientos de Kalemie y sus alrededores deberían recibir 20 litros de agua diarios por persona, lo que requeriría la distribución de cuatro millones de litros de agua al día.

“En un mes apenas hemos conseguido distribuir un poco más de esa cantidad”, explica Ivan Quentin, nuestro coordinador logístico de emergencia. “Incluso si agregáramos toda el agua distribuida por las demás organizaciones presentes aquí, el total seguiría siendo insuficiente. La cantidad de agua disponible está por debajo del umbral de emergencia durante los primeros días de una crisis. Si las demás organizaciones no participan de forma más decisiva, será extremadamente difícil que MSF pueda abordar las necesidades que puedan presentarse en los próximos meses.”

Refugios precarios

Las personas desplazadas están viviendo en refugios hechos de paja, levantados a muy poca distancia unos de otros debido a la falta de espacio. Esto, aunado a una gestión inadecuada, ha provocado incendios que se propagan rápidamente. Durante el mes pasado hubo incendios en al menos cinco lugares: Moni, Lukwangulo, Kabubili, Kateke y Katanyika.

“De haber sido de noche, el de Katanyika podría haber sido catastrófico. Es sorprendente que solo resultaran heridas unas pocas personas, teniendo en cuenta que las llamas consumieron casi tres cuartas partes del campo en menos de una hora”, explica Reynier de Montlaux. MSF está planeando una distribución de artículos de primera necesidad a 4.630 familias de Katanyika que lo han perdido todo en el incendio. Sin embargo, este tipo de siniestros seguirán sucediendo mientras no se haga nada para mejorar las condiciones de vida.

Enfermedades por hacinamiento

Además, la temporada de lluvias se acerca rápidamente y, como las personas viven hacinadas y sin suficiente agua potable, se teme una epidemia de cólera. La enfermedad es endémica en esta región y nos estamos preparando para proporcionar atención médica y organizar una campaña de vacunación en caso necesario.

La seguridad en esta zona es impredecible. La gente sigue huyendo de la violencia y se reagrupa en Kalemie y sus alrededores para resguardarse, en condiciones que siguen siendo deplorables. Es necesaria más ayuda por parte de las autoridades y de la comunidad internacional para proporcionar soluciones.