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28.09.2022

República Democrática del Congo: la violencia intercomunitaria en Maï-Ndombe afecta a miles de personas

En agosto, la violencia entre comunidades estalló en el territorio de Kwamouth, una zona situada a medio día de viaje en barco al norte de la capital, Kinshasa. En el último mes, hemos sido la única organización de ayuda en el lugar, brindando atención médica y asistencia a las personas desplazadas de sus hogares.

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En las últimas semanas, un recrudecimiento de la violencia entre comunidades en el territorio de Kwamouth, en la provincia de Maï-Ndombe, en República Democrática del Congo, ha provocado persecuciones y asesinatos, el incendio de casas y aldeas, y el establecimiento de controles de carretera para interceptar a personas percibidas como enemigas.

Miles han huido de sus hogares hacia el bosque o han cruzado el río Kwa para refugiarse en asentamientos improvisados en el territorio de Bolobo.

"Cuando llegamos a la zona encontramos a miles de personas viviendo en condiciones deplorables, sin refugio, sin acceso al agua potable ni saneamiento", explica la doctora Dieya Papy, responsable médica de nuestro equipo de emergencias.

"La zona tiene una alta prevalencia de malaria y las condiciones de vida de la población claramente les ponían en riesgo de enfermarse. Teníamos que movernos con rapidez", afirma.

 

Evariste Bayedi, enfermero de MSF, está atendiendo al hijo de Mayunga Papy en el campo de desplazados de Simbambéli, en Kwamouth.

 

Respondiendo a las necesidades inmediatas

Nuestro equipo de emergencia llegó a Kwamouth el 24 de agosto para responder a las necesidades más urgentes de la población, al tiempo que pedía a otras organizaciones de ayuda que se unieran a la respuesta. En un contexto de altas tensiones, el pequeño equipo también hizo lo posible por asistir a quienes habían huido más lejos.

"Nuestra prioridad era trasladar a las personas heridas de gravedad a Kinshasa y mejorar las condiciones de vida en los asentamientos lo mejor que pudimos, instalamos letrinas y puntos de agua y distribuimos artículos esenciales como mosquiteras, jabón y pastillas para desinfectar el agua", explica la Dra. Papy.

"El acceso de las personas a la atención médica era extremadamente limitado en la zona, así que hicimos donaciones a los centros de salud locales y pusimos en marcha clínicas móviles en los sitios para personas desplazadas de Simbambili y Sokoa", comenta la doctora Papy.

En las últimas tres semanas, nuestro personal, asistido por dos integrantes del equipo de enfermería del Ministerio de Salud, realizaron más de 750 consultas médicas a través de clínicas móviles, sobre todo para casos de malaria e infecciones respiratorias. También trasladaron a personas con heridas graves a los hospitales de Kinshasa en barco y por carretera.

 

Mayunga Papy estaba pensando en vender sus tierras para llevar a su hijo a Kinshasa a recibir tratamiento médico, pero la llegada de la clínica móvil de MSF supuso que su hijo pudiese ser tratado gratuitamente y en el lugar.

 

Pacientes traumatizados por la violencia

Además de sus necesidades médicas inmediatas, los acontecimientos violentos también han dejado a muchas personas psicológicamente traumatizadas.

"Cuando oí los disparos me escapé con mi hermana a casa de nuestra tía", cuenta Astrid*, de 11 años. "Pero cuando llegamos allí, unos hombres nos amenazaron con sus armas. Querían que les mostráramos las casas habitadas por las personas de la comunidad que perseguían".

"Dijeron que matarían a mi hermana pequeña si no lo hacíamos. Entonces señalamos la casa frente a nosotras. Fueron allí y mataron a dos niños", cuenta.

Nuestro psicólogo Joel-Christopher Bolombo ha brindado consultas de salud mental a las y los pacientes traumatizados desde que llegó a Kwamouth hace tres semanas. "Algunos pacientes tienen pesadillas, desarrollan una desconfianza hacia otras comunidades que antes no tenían, o muestran signos de depresión o sentimientos de culpa", dice.

 

La violencia se extiende a Bandundu

A mediados de septiembre, la situación de seguridad en Kwamouth había mejorado lo suficiente como para permitir que muchas de las personas desplazadas regresaran a sus hogares, mientras que los enfrentamientos y la violencia se desplazaban hacia el este, hacia la ciudad de Bandundu.

"La semana pasada enviamos un equipo móvil a lo largo de la carretera de Bandundu para evaluar las necesidades, e inmediatamente encontramos personas gravemente heridas que trasferimos a Kinshasa", dice el Dr. Papy. "La situación en esta zona sigue siendo extremadamente tensa".

"Esta semana vimos con nuestros propios ojos aldeas incendiadas y personas masacradas, en un patrón muy preocupante de ataques y venganza", afirma. “Por lo tanto, hemos decidido reforzar nuestra presencia en Bandundu para brindar asistencia a las personas desplazadas y responder a sus necesidades médicas".

Si bien la situación de seguridad en la ciudad de Kwamouth había mejorado la semana pasada, las tensiones y la violencia siguen aumentando, como ocurrió el 20 de septiembre, cuando se produjo un ataque cerca de la ciudad. Tras el ataque, nuestros equipos ayudaron a tratar a las personas heridas en el hospital general de Kwamouth.

No es la primera vez que respondemos a una emergencia en la provincia de Maï-Ndombe tras estallidos de violencia intercomunitaria. Tras los enfrentamientos entre las comunidades de Tende y Nunu en Yumbi en diciembre de 2018, que causaron la muerte de cientos de personas en pocos días, uno de nuestros equipos brindó atención a las personas heridas en el hospital general de referencia de Yumbi y gestionó clínicas móviles para proporcionar a las personas atención médica y apoyo psicológico.