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27.03.2007

Respondiendo a la emergencia de Irak

Paul Foreman, antiguo Jefe de Misión en Irak, relata como MSF, tras el cierre de sus actividades en 2004 por la falta absoluta de seguridad, está reanudando las tareas humanitarias desde Jordania. Las condiciones de la emergencia imponen nuevas formas de ayuda

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De agosto de 2006 a enero de 2007, una media de más de 100 personas murieron cada día en Irak y muchas más resultaron gravemente heridas. Al mismo tiempo, se estima que 1,7 millones de personas abandonaron el país con 500.000 desplazados dentro de Irak. Ante tal violencia, abandono y abuso deliberado, ¿cómo podía responder Médicos Sin Fronteras (MSF)?

Un nueva clase de ayuda
Hoy MSF -OCA gestiona un programa para Irak desde Ammán, Jordania. La situación de extrema inseguridad dentro de Irak ha llevado a desarrollar estrategias no convencionales y enfoques innovadores. Este programa supone un desafío a las ideas preconcebidas sobre cómo MSF proporciona ayuda médica. La organización relanzó el programa de Irak después de hablar con médicos que habían trabajado con MSF antes del cierre de octubre de 2004, cuando MSF retiró a sus equipos del país y se cerraron los proyectos debido a la inseguridad, ya que los trabajadores humanitarios se habían convertido en blanco del conflicto. En reuniones con estos médicos en Ammán en 2006, el personal de MSF escuchó de primera mano que la situación había empeorado.

Una falta de materiales básicos
El Ministerio de Salud iraquí se las arreglaba como podía para poder proporcionar escasos salarios, pero apenas nada más. Los hospitales en las zonas más afectadas por la violencia carecían de material para tratar a los heridos de guerra. Cuando el personal de MSF preguntó a los médicos de qué forma MSF podría ser más útil, le dijeron que sería equivalente a un suicidio invitar a MSF a trabajar en sus hospitales. La clásica proximidad de MSF, uno de sus principios más sólidos, podría suponer la muerte de los médicos que la organización quería ayudar. En su lugar, pidieron material, equipamiento y suministros quirúrgicos. Antiguos hospitales generales, previamente utilizados para referir todos los casos excepto las emergencias más básicas, ahora realizaban complejas intervenciones quirúrgicas con sólo el equipamiento y los medicamentos más elementales. Los médicos tenían que pedir a los familiares de los pacientes heridos que buscasen en las farmacias locales bolsas de sangre, suturas e infusiones antes de poder empezar a practicar las intervenciones de urgencia necesarias. Los médicos con frecuencia enfrentados a situaciones de vida o muerte contaron que las elecciones que se veían a obligados a tomar debido a la falta de material más básico les creaban un gran sentimiento de frustración.

Apoyando a la urgencias
Los resultados del hospital incluidos en este programa de apoyo demuestran que desde su inclusión los médicos han practicado 2.882 intervenciones quirúrgicas (Oct –Dic ’06), de las que 1.871 eran emergencias (64,9%) y 1.482 casos relacionados con la violencia (51,4%). Los valientes médicos voluntarios implicados en este programa viajan a Ammán cada dos meses para hacer sus pedidos a MSF, compartir sus datos y participar en reuniones.

Una dirección estratégica
La gestión del Centro Operacional de Ámsterdam ha marcado una dirección estratégica para este programa y otros como éste en los próximos años. El proyecto plantea cuestiones en entornos operativos extremos y enfoques nuevos e innovadores cuando los estándares operacionales no bastan. En Oriente Medio, política, religión y sociedad están intrínsecamente relacionados. Para poder funcionar en este entorno, MSF necesita una comprensión cada vez más amplia de cómo su postura respecto al humanitarismo puede encajar en este mezcla. Resulta crucial diferenciar entre operaciones capaces de aceptar el estatus quo y las que conducen a adoptar compromisos inaceptables. A través de este programa, MSF está tomado difíciles decisiones para quedarse al filo de las operaciones y sin dejar de ser pertinente en pleno siglo XXI.

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