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28.11.2006

SIDA: los nuevos medicamentos no llegan a las personas que los necesitan para seguir con vida

Actualmente MSF está dando terapia antirretroviral a unas 80.000 personas en más de 30 países en desarrollo

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El tratamiento del SIDA en los países en desarrollo no podrá ser sostenible a menos que las instituciones internacionales se tomen en serio el problema del elevado precio de los nuevos medicamentos, advirtió hoy la organización internacional médico-humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF). La organización expresó así mismo su preocupación acerca de una reunión del Banco Mundial sobre financiación para el tratamiento del SIDA que comenzó hoy en Washington DC. Todo indica que en dicha reunión no se tratará el hecho de que las patentes farmacéuticas continúan causando el incremento de los precios.

“El Banco Mundial, ONUSIDA y la Organización Mundial de la Salud han reunido un equipo de expertos para discutir cómo incrementar los fondos para pagar los nuevos medicamentos”, afirmó el Dr. Tido von Schoen-Angerer, director de la Campaña para el Acceso a Medicamentos Esenciales de MSF. “La prioridad no puede ser sólo buscar más dinero para cubrir los precios prohibitivos de los medicamentos nuevos, sino hacer que los precios bajen tanto como sea posible de forma que el incremento de fondos llegue a más personas”.

Actualmente MSF está dando terapia antirretroviral a unas 80.000 personas en más de 30 países en desarrollo. Debido a los efectos secundarios y/o a la resistencia a los medicamentos, la mayoría de las personas que reciben terapia antirretroviral necesitan, después de un tiempo, cambiar a medicamentos más nuevos. En caso de presentar resistencias, los pacientes necesitan combinaciones enteramente nuevas, también llamadas terapias de segunda línea, que pueden ser hasta 50 veces más caras.

“Nuestra experiencia durante los últimos años nos enseña dos cosas. Primero, que el precio de los tratamientos va a incrementarse dramáticamente durante los próximos años, a menos que se haga algo al respecto. Segundo, que no podemos dejar en manos de las compañías farmacéuticas la solución de este problema. Necesitamos un cambio rotundo de estrategias”, dijo Von Schoen-Angerer. “Es evidente que si se mantienen los precios actuales, el coste del acceso a los nuevos medicamentos producirá una bancarrota en los programas de tratamiento. Sin embargo, los gobiernos, la industria y las agencias multilaterales como la OMS y el Banco Mundial están haciendo demasiado poco para atajar este problema”.

Datos de los programas de MSF en Suráfrica, donde la organización es una de las que lleva más tiempo ofreciendo programas de tratamiento, muestran que un 17,4% de personas que han estado en tratamiento durante cinco años han tenido que cambiar a una terapia de segunda línea. En Malaui, donde MSF tiene 10.000 personas en tratamiento de SIDA, se estima que el cambio a las combinaciones de nuevos medicamentos después de tres años, con los precios actuales, supondrá el 80% de todo el presupuesto destinado al tratamiento.

La competencia de medicamentos genéricos contribuyó a reducir los precios de los fármacos en un 99%, de 10.000$ a unos 130$ por paciente y año, hace cinco años. Aún así, los precios de los medicamentos nuevos seguirán siendo altísimos principalmente por el aumento de las barreras que suponen las patentes en países claves en la producción de genéricos como es India.

Y las perspectivas son aún peores debido al hecho de que los nuevos medicamentos no se suelen comercializar en los países en desarrollo.

“Muchos medicamentos nuevos ni siquiera están disponibles en los países en los que estamos trabajando, porque para las compañías no es prioritario registrarlos en esos países”. Afirma el Dr. Moses Massaquoi de MSF en Malaui. “Es simplemente inaceptable que tengamos que esperar tantos años para utilizar medicamentos que son de uso frecuente en los países más desarrollados, si es que alguna vez los llegamos a tener”.

En Agosto, la OMS publicó una actualización de las guías de tratamiento para el SIDA donde recomendaba el uso de nuevos medicamentos mejorados en los países en desarrollo, pero fracasó a la hora de apuntar una estrategia que ayudase a estos países a obtener los medicamentos, que siguen siendo inaccesibles.

El Tenofovir, uno de los medicamentos para el SIDA que se prescriben con más asiduidad en los países desarrollados, recomendado además por la OMS, se utiliza en Estados Unidos desde 2001, pero Gilead, la empresa que lo produce, sólo lo ha registrado en apenas 15 de los 97 países candidatos para la reducción de precios ofrecida por la compañía. Abbott comercializó una versión mejorada de uno de sus antirretrovirales –el lopinavir/ritonavir resistente al calor– hace un año en Estados Unidos, pero el medicamento todavía no se ha registrado en un solo país en desarrollo, a pesar de que esta nueva formulación está mucho mejor adaptada para contextos tropicales. Para la mayoría de los países en desarrollo fuera de África, como Tailandia o Guatemala, la compañía cobra 2.200$ por paciente al año, lo cual está muy por encima de la renta per cápita anual en estos países.

“El tratamiento del SIDA comenzó en los países en desarrollo desde que estuvieron a su disposición medicamentos genéricos asequibles. Los programas de tratamiento actuales se enfrentarán a una crisis inevitable a menos que podamos garantizar el suministro continuo de versiones genéricas de los nuevos medicamentos”, aseguró Von Schoen-Angerer. “Las organizaciones internacionales, los donantes y la industria deben coordinar sus estrategias para asegurar que el acceso universal a los tratamientos vitales del SIDA sean una realidad, esto significa solucionar el problema de las compañías farmacéuticas y sus patentes. De lo contrario, el dinero de los donantes se derrochará en pagar los precios exorbitantes de los nuevos medicamentos”.

Médicos Sin Fronteras (MSF) proporciona atención a personas con VIH/SIDA en los países en desarrollo desde la década de los 90, y empezó a ofrecer la terapia antirretroviral (ARV) en sus programas en Camerún, Tailandia y Suráfrica en 2000.
Actualmente MSF proporciona la terapia antirretroviral a un total de 80.000 pacientes en 65 proyectos en más de 30 países.

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