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22.09.2006

Sierra Leona: buscando a los enfermos de malaria de aldea en aldea

Entre mayo y finales de julio cerca de 9.000 personas participaron en las actividades de información y diagnóstico de malaria que MSF realizó en varias aldeas.

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En Bo, uno de los distritos más poblados de Sierra Leona, con cerca de medio millón de habitantes, crece una vegetación tropical y abundante. El clima cálido y húmedo no sólo genera pintorescas palmeras sino que también convierte la zona en un criadero de mosquitos. Los mosquitos constituyen un efectivo mecanismo transmisor de la malaria, especialmente entre la población infantil a menudo desnutrida y débil. La cantera humana para esta enfermedad no deja de crecer debido a que la disponibilidad de mosquiteras y de un tratamiento rápido y efectivo aquí es todo un lujo.

La malaria es la principal causa de muerte entre los niños menores de cinco años.

En Bo MSF trata la malaria en cinco puestos de salud y la forma más grave y a veces mortal de la enfermedad en un gran hospital de referencia. El 40% de ingresos mensuales son casos de malaria severa.

MSF ha estado estudiando formas de cambiar esta dinámica en la que tantos niños se infectan y desarrollan la forma severa y más mortífera del paludismo. Una nueva estrategia es enviar a un equipo móvil a aldeas dentro de un radio de entre cinco y 10 kilómetros de las clínicas donde trabaja MSF. La idea es organizar seminarios en los que se ofrezca a la población educación sobre la malaria: la causa, lo que pueden hacer para reducir los riesgos, lo que deberían hacer cuando detectan los primeros síntomas en ellos mismos y en sus hijos...

Los jefes de las aldeas son quienes anuncian estos seminarios que atraen entre 100 y 600 madres e hijos.

Una mañana a finales de julio, empieza uno de estos encuentros en los que una ruidosa multitud responde a las preguntas que los trabajadores de salud hacen a través de un megáfono: “¿Alguien sabe como se contrae la malaria?” Y se oye una voz que responde: “Claro que sí, a través de la picadura de un mosquito”. El trabajador de salud entonces dice: “Correcto, pero ¿sabéis cuándo los mosquitos son más propensos a picar y transmitir la malaria a vuestros hijos?”.

Ésta es la oportunidad para explicar que las mosquiteras pueden prevenir la transmisión de la malaria pero sólo si los niños están bajo la mosquitera cuando se pone el sol, el periodo del día cuando los mosquitos son más activos.

Las charlas van seguidas de consultas médicas a madres e hijos que presentan síntomas de malaria. Luego se efectúa una selección de los casos que necesitan asistencia más inmediata. Aquellos con síntomas se envían a someterse a una prueba rápida de diagnóstico para la cual sólo se necesitan unas pocas gotas de sangre. Los que no presentan señales o síntomas reciben mosquiteras de inmediato. A los otros se les da una mosquitera si dan negativo o un tratamiento combinado y una mosquitera si dan positivo a la malaria.

Entre mayo y finales de julio cerca de 9.000 personas participaron en estas actividades. Se visitaron más de 25 aldeas y se distribuyeron más de 4.600 mosquiteras impregnadas con insecticida.

Aunque las mosquiteras y un tratamiento combinado son los dos flancos críticos del programa nacional de lucha contra la malaria financiado por el Fondo Global, hasta la fecha ni mosquiteras ni medicamentos antipalúdicos ha llegado a ningún paciente fuera de las clínicas apoyadas por ONG o UNICEF.

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