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07.03.2013

Siria: la ayuda humanitaria, en punto muerto tras dos años de conflicto

Tras dos años de un conflicto de extrema violencia en Siria, la situación humanitaria es catastrófica y la ayuda aportada, irrisoria en comparación con las necesidades.

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La parálisis demostrada por la diplomacia a la hora de facilitar una solución política al conflicto no puede justificar el fracaso de la respuesta humanitaria. La organización médico-humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) pide a las partes en conflicto que negocien un acuerdo que facilite el encauzamiento de la ayuda humanitaria a todo el territorio sirio, partiendo de los países vecinos o cruzando las líneas del frente.

Mientras tanto, Naciones Unidas, estados y países donantes deben asumir que el país está fragmentado y que, por tanto, deben apoyar a las organizaciones no gubernamentales para que éstas trabajen allí donde puedan.

La población siria se enfrenta a un conflicto de violencia muy intensa y a una situación humanitaria catastrófica; viven el hundimiento de un sistema de salud que antes de la guerra funcionaba y cubría todo el país, sufren situaciones de penuria alimentaria y se enfrentan a cortes constantes de servicios básicos como agua y electricidad.

“La ayuda médica está en el punto de mira, se destruyen hospitales y se persigue al personal médico”, explica el presidente de Médicos Sin Fronteras, José Antonio Bastos. Según Naciones Unidas, 2,5 millones de sirios están desplazados en el interior de su país, un 57% de los hospitales han sufrido daños y un 36% ni siquiera funcionan; esto, sin contar las clínicas privadas y hospitales improvisados que han sido destruidos o dañados.


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Cada día, más de 5.000 sirios salen del país huyendo del conflicto; según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), la cifra de refugiados llega ya al millón de personas. En su mayor parte, se encuentran en los países vecinos, donde los programas de ayuda son insuficientes y apenas pueden hacer frente a este volumen de personas.

Mientras que las necesidades son inmensas en todo el territorio sirio y en los países vecinos, la ayuda aportada es a todas luces insuficiente. En las zonas bajo control del gobierno, la asistencia es gestionada por la sociedad de la Media Luna Roja Siria y otras asociaciones locales autorizadas por el gobierno para tareas de reparto de la ayuda. Las agencias de la ONU, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la docena de organizaciones internacionales que cuentan con autorización gubernamental están obligadas a intervenir a través de contrapartes locales, cuyo campo de actuación está geográficamente limitado a ciertas regiones y cuyas capacidades están saturadas.

En las zonas controladas por la oposición, en cambio, la ayuda internacional es muy restringida. La mayor parte de la asistencia que reciben los civiles procede de la diáspora siria, de los países ‘amigos’ de la oposición y de las redes de solidaridad político-religiosa, y por tanto queda sometida a las agendas políticas de cada uno de estos actores. MSF, que no tiene acceso a los territorios controlados por el gobierno por falta de autorización gubernamental, solo ha podido abrir tres hospitales en el norte del país, y constata que la ayuda es insuficiente en relación con las enormes necesidades de la población.


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Frente a esta situación, resulta urgente incrementar las capacidades de los actores humanitarios para que puedan desplegar una ayuda imparcial en todo el territorio sirio. “Las autoridades de Damasco tienen en sus manos el salir de esta parálisis y permitir el encauzamiento sin obstáculos de una ayuda independiente en todo el país”, explica Teresa Sancristóval, responsable de la Unidad de Emergencias de MSF. “Pedimos a las partes en conflicto que, a falta de una solución política, alcancen al menos un acuerdo sobre la ayuda humanitaria para facilitar su llegada de la forma más eficaz posible”.

Tal acuerdo debería precisar las modalidades prácticas del despliegue de la ayuda, en el marco de operaciones humanitarias llevadas a cabo desde los países vecinos o a través de las líneas del frente. MSF llama también a los beligerantes a respetar las estructuras médicas.

Mientras tanto, la ausencia de tal acuerdo no debe impedir a las ONG internacionales actuar allí donde puedan, sea cual sea la autoridad que controle el territorio. Los estados y Naciones Unidas deben respaldar las operaciones humanitarias transfronterizas, y la ayuda imparcial a las zonas controladas por la oposición y las zonas desasistidas no debe quedar condicionada a la autorización del gobierno sirio.

Con motivo del segundo aniversario de las protestas que derivaron en una guerra civil en Siria, MSF ha elaborado un informe en el que analiza el estado del sistema de salud y el sufrimiento de la población.

 

Médicos Sin Fronteras cuenta con tres hospitales en el norte de Siria, ha atendido a 16.000 pacientes y practicado 1.560 operaciones quirúrgicas. Los equipos de MSF intervienen también en Líbano, Irak, Jordania y Turquía, prestando asistencia a los refugiados sirios.




 

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