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09.03.2016

Médicos Sin Fronteras presenta #SeguirConVida, una campaña sobre la lucha de los civiles que sufren los efectos de la guerra

La organización humanitaria ha inaugurado hoy en la Casa de Vacas del Retiro una instalación de realidad virtual que recorrerá varias ciudades españolas.

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Médicos Sin Fronteras (MSF) ha presentado hoy #Seguirconvida, una ambiciosa campaña de sensibilización que quiere dar a conocer el rostro humano del sufrimiento que deparan los conflictos armados, así como la lucha por la supervivencia de miles de personas que resultan golpeadas por la guerra en lugares como Sudán del Sur o Siria, un conflicto del que estos días se cumplen cinco años.

“Seguir con vida recorrerá seis ciudades españolas a lo largo de 2016, subrayando que detrás de cada una de esas personas, hay una cara, un nombre y una historia. Se trata de conseguir que los ciudadanos se pongan en la piel de quienes sufren los conflictos en tantas partes del mundo. Y para ello, hemos apostado por ofrecer una experiencia única de inmersión visual que nos acerca a las vidas de los protagonistas”, subraya Amaia Esparza, directora de Comunicación de MSF.

Cuando estalla una guerra, muchas personas quedan atrapadas bajo las bombas; otras logran escapar, solo para jugarse la vida en rutas peligrosas o para sufrir en el trayecto como refugiados. Con la campaña #Seguirconvida, MSF quiere explicar cómo son sus vidas, y acercar a la sociedad estas situaciones a través de exposiciones, mesas redondas, talleres y vídeos en 360º a través de los cuales se llevará a cabo un itinerario por el éxodo sirio y por los campos de desplazados en Sudán de Sur.

“Queremos explicar la lucha de los civiles golpeados por la guerra: la de quienes huyen, la de aquellos que quedan atrapados bajo las bombas y la de los que logran escapar. La inseguridad generalizada hace que estos conflictos sean cada vez más inaccesibles para los periodistas y los medios de comunicación y queden sumidos en el olvido y el desinterés para la opinión pública internacional. Nadie se acuerda de ellos. Por eso, nuestro compromiso en este caso es doble: acción médica y testimonio. Queremos denunciar el sufrimiento de todas estas personas y conseguir cambios que mejoren su situación”, explica Esparza.

La instalación de realidad virtual entorno a la cual gira la campaña estará abierta en la Casa de Vacas del Parque del Retiro del 9 al 13 de marzo. Asimismo, durante todo el mes de marzo, otras entidades como La Casa Encendida, el Círculo de Bellas Artes, la Universidad Complutense de Madrid, el Bar Graffiti o La Bolsa Mágica acogerán mesas redondas, exposiciones fotográficas y diversas actividades de la campaña. El programa completo de actividades está disponible en la web multimedia de la campaña: www.msf.es/seguirconvida

Siria

La guerra en Siria cumple este mes de marzo su quinto aniversario y la situación es cada vez más desesperada para sus habitantes: casi cinco millones de personas se han visto obligadas a abandonar el país (de los cuales más de 500.000 han llegado hasta Europa buscando refugio) y más de la mitad de la población que sigue allí se ha quedado atrapada en medio del conflicto y necesita asistencia humanitaria de manera urgente. Son, en su mayoría, mujeres, niños y ancianos que viven en condiciones inhumanas.

Casi 2 millones de personas viven en zonas sitiadas en las que no se permite el acceso a los servicios médicos y desde las que no es posible llevar a cabo evacuaciones. Muchos otros se encuentran en campos de desplazados a los que apenas logra llegar la ayuda y donde la situación es también desesperada. “Las terribles imágenes de Madaya en las que niños y ancianos están al borde de la muerte por inanición han dado la vuelta al mundo, pero en Siria no hay sólo una Madaya; desgraciadamente son muchos los lugares en los que hay gente muriendo y sufriendo a día de hoy”, explica Esparza.

Según los datos recogidos el año pasado por MSF en 69 de las instalaciones médicas a las que presta apoyo en distintos lugares del noroeste, oeste y centro de Siria, entre el 30 y el 40 por ciento de las víctimas del conflicto son mujeres y niños, lo cual da una muestra clara de cómo la violencia en zonas civiles se está produciendo a una escala masiva y pone de relieve hasta qué punto la población civil se ha convertido en un objetivo de guerra.

“Sólo en 2015, MSF documentó un total de 154.647 heridos de guerra y 7.009 muertos a causa de la violencia en los hospitales apoyados por la organización en Siria. Y estos datos son sólo una muestra a pequeña escala de lo que ocurre en Siria, ya que los heridos y fallecidos que no logran llegar a las estructuras de salud no están incluidos en estos números. La situación real es, seguramente, muchísimo peor”, concluye Esparza.

Sudán del Sur

En diciembre de 2013, lo que era una situación de crisis permanente que venía arrastrándose desde hacía al menos dos décadas, acabó por convertirse en un conflicto abierto que se ha cebado de manera tremendamente cruel con la población civil.

“En los dos últimos años la atención médica ha sido objeto de ataques una y otra vez; los equipos de MSF han visto a pacientes acribillados en sus camas, salas de hospital reducidas a cenizas y saqueadas; abusos que han dejado sin atención médica vital a cientos de miles de personas. En Sudán del Sur, la población se está viendo obligada a huir de manera constante. Cada día les toca empezar de cero en un sitio nuevo, sin nadie que les proteja y sin ninguna opción de seguir adelante con sus vidas”, afirma Luis Ponte, coordinador de emergencias de MSF en Sudán del Sur.

Sólo en el último mes, los hospitales de MSF en Malakal y Pibor, así como los centros de protección de civiles de la ONU, han sido atacados y saqueados, lo que demuestra una vez más que ya no quedan lugares seguros en el país donde los civiles puedan sentirse a salvo.

“Tanto en Siria como en Sudán del Sur, al igual que ocurre en muchos otros lugares donde trabajamos, como Yemen o Afganistán, muchos de nuestros pacientes nos dicen que prefieren quedarse en sus casas a ir a un hospital. Son muchas las mujeres que inmediatamente después de dar a luz piden el alta voluntaria, pues están convencidas de que cuanto más tiempo se queden, más posibilidades tienen de que les caiga una bomba encima. Los hospitales deben ser lugares seguros y tienen que ser respetados. Atacarlos es una grave violación del derecho internacional humanitario”, concluye Ponte.