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02.03.2021

Personas MSF: Siria a través de los ojos de la destrucción, la muerte y la angustia

Que médicos, personal de enfermería, personal sanitario, logistas, fotógrafos y demás compañeros no renunciaran cuando el este de Alepo fue asediado entre 2016 y 2017 habla de su compromiso, pasión y humanidad.

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Este de Alepo, Siria.
Por Yvonne L. Biyo, coordinadora de finanzas (equipo de coordinación en Asia)

“Le pregunté a mi hijo menor si estaba disfrutando la película Rogue One y me dijo que no. Cuando le pregunté por qué, me dijo que en la película asesinaban a demasiadas personas buenas.

Mi hijo no podía creer que la película mostrara a los ‘buenos’ pasando penurias. Decía que aquellos que resultaban heridos en la película seguían adelante como nada, cuando él cree que, una vez malheridos, deberían buscar refugio, encontrar una mejor posición y atacar al enemigo desde un lugar seguro. Le respondí que los héroes de la película se quedaban porque era su forma de demostrar su valor: ante la maldad, prefieren sacrificarse por el bien común que malograr sus esfuerzos y que fueran en vano.

Y esto es también así para el personal sanitario y no sanitario al que hemos estado dando apoyo en Alepo, donándoles medicamentos y material médico para que pudieran continuar atendiendo a la población de la zona.

Suya fue la elección de quedarse, de seguir proporcionando asistencia a las personas que les necesitan, incluso cuando quizás ellos mismos también requieren ayuda, para asegurarse de que los heridos y enfermos tienen un lugar al que ir, y así poder realizar el trabajo que juraron hacer como profesionales.

Hay muchas historias sin contar de logistas recibiendo enormes cantidades de materiales y asegurándose de que es distribuido aprovechando un pequeño corredor humanitario abierto, de conductores aventurando largas rutas de conducción nocturnas a contra reloj para entregar el material en almacenes o estructuras sanitarias, de fotógrafos o cámaras documentando todo para que no caiga en el olvido, y de médicos, personal de enfermería y otro personal sanitario que ha continuado a pesar de todo y que se ha ido desplazando de un lugar a otro cuando les han bombardeado su estructura sanitaria.

Que no hayan renunciado cuando el este de Alepo fue asediado habla de su compromiso, pasión y humanidad.

Como madre, no puedo ni imaginar lo que debes sentir cuando te arrebatan todo lo que amas en un bombardeo. Cómo los niños y jóvenes son obligados a dejar de serlo durante un instante o por un tiempo largo, a medida que se ven rodeados de horrores inimaginables. ¿Cómo entonces les digo a mis propios hijos que las películas pueden, y lo hacen, mostrar lo que sucede en el mundo? Las personas buenas mueren porque son valientes, porque siguen sus principios y porque encaran la batalla de frente.

No sé si esto es demasiado para ellos, pero necesito que mis hijos sepan que el mundo no es el lugar en el que viven actualmente, que son ciudadanos del mundo y que deben tolerar a los demás, que existe el bien y el mal, que se les presentarán difíciles elecciones a medida que vayan creciendo, y que siempre deben escoger el bien y el amor por encima de todo lo demás.

En palabras de una colega humanitaria, Johanna Linder, ¡humanidad, perspectiva y amor!