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23.06.2021

Siria: el cierre de los pasos fronterizos para suministro de ayuda humanitaria pondría millones de vidas en peligro

Más de 4 millones de personas corren el riesgo de perder el acceso a la ayuda humanitaria y médica si la Resolución 2533 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que expira el próximo 10 de julio, no se renovase.

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Médicos Sin Fronteras (MSF) pedimos al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) que renueve la Resolución 2533 (RCSNU 2533) para el suministro transfronterizo de ayuda humanitaria en el noroeste de Siria. Más de 4 millones de personas que residen en esta zona, de las cuales más de la mitad son personas desplazadas internas (PDI), corren el riesgo de perder el acceso a la ayuda humanitaria y médica que tanto necesitan si la Resolución, que expira el próximo 10 de julio, no se renovase.

Desde julio de 2014 hasta principios de 2020, la Resolución transfronteriza (RCSNU 2165) autorizó cuatro pasos fronterizos para el suministro de ayuda humanitaria a Siria. Dos de estos pasos fronterizos -Bab al-Hawa y Bab al-Salam- están situados en la frontera noroeste de Siria con Turquía, mientras que los otros dos pasos -Al-Ramtha y Al-Yarubiyah- están situados en la frontera sur con Jordania y en la frontera noreste con Irak, respectivamente. El CSNU revisó y renovó la Resolución de forma anual para mantener el flujo de ayuda humanitaria en las zonas que no están bajo el control del Gobierno sirio, pero en 2019 y 2020, Rusia y China vetaron la renovación de la Resolución íntegra y el CSNU eliminó Bab al-Salam, Al-Yarubiyah y Al-Ramtha de la lista de pasos fronterizos humanitarios autorizados. Como consecuencia, en la actual RCSNU 2533, el único paso fronterizo humanitario oficial que figura es el de Bab al-Hawa. El 10 de julio de 2021, la resolución se someterá a votación y esta última ruta de acceso a Siria corre el riesgo de desaparecer también.

 

Distribución de kits de invierno en un campo de desplazados sirio.

No renovar la autorización transfronteriza agravaría aún más la desesperada situación humanitaria que se vive en el noroeste de Siria. La ayuda humanitaria y médica se reduciría drásticamente y tardaría más en llegar a la población. MSF y las pocas organizaciones médicas que están presentes en la zona se enfrentarían a mayores dificultades para llegar a las poblaciones más vulnerables del noroeste de Siria. La mayoría de los hospitales y las instalaciones sanitarias carecerían de los suministros médicos necesarios para poder llevar a cabo su labor y las vidas de los pacientes correrían peligro. Además, la campaña de respuesta y vacunación contra la COVID-19 en la zona también correría peligro por el cierre del último paso fronterizo que queda, lo que incluye el suministro de materiales y de equipos de protección personal, tanques de oxígeno, respiradores, medicamentos esenciales y vacunas contra la COVID-19.

“Después de diez años de guerra, renovar la resolución del Consejo de Seguridad reviste más importancia que nunca. La vida de millones de personas, la mayoría de las cuales son mujeres y niños, depende de ella. Aunque MSF no es un socio implementador de la ONU y no depende exclusivamente de la Resolución que permite la importación transfronteriza de ayuda a Siria, nuestros equipos seguramente sufrirán de forma inmediata las consecuencias de cualquier cierre y no podrán llenar semejante vacío si los organismos de la ONU y otras organizaciones reducen drásticamente su ayuda en el noroeste de Siria”, explica Dr. Faisal Omar, coordinador general de MSF en Siria.

Las actuales sanciones económicas impuestas a Siria, además del recrudecimiento de la crisis económica y la devaluación de la moneda en 2021, ya han empeorado considerablemente las condiciones de vida de la población en todo el país. Según los organismos de la ONU, los precios de la cesta de productos básicos han subido más de un 220%, mientras que el 80% de la población sigue situándose por debajo de la línea de pobreza y el 90% de los niños y niñas depende actualmente de la ayuda humanitaria.

 

MSF distribuye tiendas y kits a los desplazados en el área de Al habeet, Deir Hassan, Siria.

“En este momento, el paso fronterizo de Bab al-Hawa es la única ayuda vital con la que cuenta la gobernación de Idlib, en el noroeste de Siria. Si se cierra el paso de ayuda humanitaria, se pondrán muchas vidas en riesgo. Si se corta el suministro de medicamentos, podríamos perder nuestra capacidad de tratar a los pacientes, porque nuestras actuales reservas solo alcanzan para cubrir tres meses. Y si se interrumpe el suministro de harina y agua potable, las enfermedades y epidemias afectarían a las personas desplazadas y a la población local. Algunas personas de esta zona se han visto desplazadas hasta 15 veces, y dependen totalmente de la ayuda humanitaria”, afirma Abdulrahman M., coordinador de terreno de MSF en la zona.

A lo largo del último año, sobre todo durante la respuesta a la pandemia de COVID-19 en el noreste de Siria, MSF hemos sido testigo presencial del enorme sufrimiento humano provocado por la decisión del CSNU de no renovar el mecanismo de ayuda transfronteriza de la ONU a través del puesto fronterizo de Al-Yarubiyah, lo que impidió que el noreste de Siria recibiera ayuda vital a través de Irak. Por ello, es de suma importancia que este escenario no se replique también en el noroeste del país.

MSF hacemos un llamamiento a los miembros permanentes y no permanentes del CSNU para que renueven la Resolución transfronteriza del Consejo, y para que restablezcan los pasos fronterizos de Bab al-Salam, en el noroeste, y de Al-Yarubiyah, en el noreste. Los pasos fronterizos siguen siendo los únicos canales humanitarios existentes para atender las crecientes necesidades en el norte de Siria.

 

Distribución en Deir Hassan, Siria.

A lo largo de la última década de conflicto, Médicos Sin Fronteras nos hemos adaptado constantemente al contexto cambiante de Siria y de los países limítrofes para seguir respondiendo a las crecientes necesidades humanitarias y médicas del país. Estas necesidades van desde la atención sanitaria de traumatismos y heridas hasta los servicios de salud materno-infantil, pasando por las campañas de vacunación destinadas a prevenir la propagación de enfermedades potencialmente mortales.

Actualmente, prestamos apoyo a 8 hospitales en el noroeste de Siria, incluida una unidad de quemados, además de 12 centros de atención primaria de salud y 5 ambulancias para las derivaciones a los hospitales. Además, MSF presta apoyo a 14 clínicas móviles que atienden a más de 80 campos de personas desplazadas internas (PDI). También llevamos a cabo actividades de agua, saneamiento e higiene en cerca de 90 campos de PDI en el noroeste del país.

En el noreste de Siria, MSF prestamos apoyo a dos centros de hospitalización para pacientes COVID-19, una clínica de atención primaria integral que incluye unidades de urgencias, atención a enfermedades no transmisibles y desnutrición, así como a la vacunación rutinaria en 12 ubicaciones. Asimismo, prestamos apoyo a la población del campo de al-Hol con agua y saneamiento, atención nutricional y atención primaria de salud.

Recientemente, nos hemos encargado de asesorar a los centros de salud en la respuesta a la COVID-19 tras el aumento del número de casos. El año pasado se abrieron 6 centros de aislamiento y tratamiento de COVID-19 en el norte de Siria, así como servicios de pruebas de diagnóstico rápido a través de clínicas móviles. También estamos acogiendo a equipos de vacunación contra la COVID-19 formados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en sus centros de salud del noroeste, y prestando apoyo a la promoción de la salud vinculada a la prevención de la COVID-19 y a la resolución de dudas sobre las vacunas.