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17.06.2022

Somalia y Somalilandia: la sequía agudiza la crisis de salud pública

La sequía se suma a las décadas de conflicto, los recurrentes fenómenos climáticos, los frecuentes brotes de enfermedades y la creciente pobreza que afecta a los somalíes.

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Somalia y Somalilandia se enfrentan a una de sus peores sequías en décadas, tras cuatro temporadas de lluvias pobres y una invasión de langostas en el Cuerno de África. La grave escasez de agua y los pastos secos han diezmado el ganado, afectando al medio de vida de las comunidades pastoralistas somalíes. Asimismo, la pérdida de cosechas y el alza de los precios de los alimentos ha mermado la capacidad de la gente para combatir el hambre.

La sequía y la continua inseguridad han forzado a cientos de miles de personas a desplazarse de las zonas rurales a centros urbanos en busca de alimentos, agua potable, refugio y atención sanitaria. Muchas personas también han buscado refugio en campos para desplazados internos, donde faltan aseos y agua potable.

En Baidoa, Mudug, Jubaland, Hargeisa y Las Anod, las personas que hemos atendido denuncian que necesitan la ayuda humanitaria para sobrevivir. Muchas nos han contado su periplo en busca de asistencia. Estos desplazamientos pueden incluir caminar durante más de 20 días, o hasta 150 kilómetros, y perder a miembros de la familia mientras viajan.

 

El médico Ahmed Ilyas examina a la bebé Saidya en Baidoa, Somalia.

 

“Caminamos cargando a nuestros hijos durante 20 días”, explica un hombre de 75 años que recientemente llegó a un campo en la región del Lower Jubba con su familia. “No teníamos un burro para llevar a nuestros hijos, así que tardamos 20 días en llegar aquí. Nuestros burros murieron a causa de la sequía y no teníamos dinero para un coche. Vinimos a Lower Juba porque oímos que las familias que habían perdido su ganado podían recibir ayuda”.

Para muchas personas, llegar a un campo no es garantía de recibir comida, agua o refugio. Nuestro personal habló con 60 personas en varios campos y la mayoría describió no tener acceso a agua potable.

“Caminamos durante ocho días, entre 120 y 150 kilómetros”, explica una mujer de 65 años que vive en un campo para familias desplazadas en Afmadow. “Nuestro ganado murió por la sequía. Nos enteramos de que una organización está distribuyendo alimentos en los campos de Afmadow. Me inscribí, pero no he recibido nada. Estoy esperando, todo el mundo está esperando".

 

Una crisis sanitaria que se agrava

La sequía se suma a las décadas de conflicto, los recurrentes fenómenos climáticos, los frecuentes brotes de enfermedades y la creciente pobreza que afecta a los somalíes.

Mientras la sequía empeora, los somalíes también están luchando contra un grave brote de sarampión. Enfermedades comunes y prevenibles, como el sarampión y la diarrea, son las principales causas de muerte entre los niños de Somalia y Somalilandia. La escasez generalizada de agua y la inseguridad alimentaria están creando las condiciones necesarias para que estas enfermedades se propaguen rápidamente.

Los somalíes se enfrentan a una serie de crisis, una tras otra”, afirma Djoen Besselink, nuestra representante en Somalia. “Ya estamos escuchando historias de desesperación, con algunas personas diciéndonos que se han enfrentado a la decisión imposible de dejar morir a un niño para salvar a otros”.

 

Yasmin Ibrahim, de 5 meses, ha sido admitida con sarampión en el hospital regional de Baidoa, apoyado por MSF.

 

Brote de sarampión

Nuestros equipos han atendido cerca de 6.000 casos sospechosos de sarampión entre principios de año y mediados de mayo en múltiples hospitales de Somalia y Somalilandia.

Las tasas de vacunación de los niños en Somalia están entre las más bajas del mundo, y esto se ha agravado en los últimos años, ya que la COVID-19 y la inseguridad han obstaculizado los esfuerzos para proporcionar vacunación de rutina a los niños y niñas menores de 5 años.

 

Los niños tienen tres veces más probabilidades de morir de cólera

Baidoa también registró sus primeros casos de cólera en abril de 2022. Los niños y niñas tienen tres veces más probabilidades de morir de cólera. Las malas condiciones de los asentamientos informales de la ciudad favorecen una rápida propagación de la enfermedad.

La ciudad de Baidoa, de unos 130.000 habitantes, acoge actualmente a más del doble de su propia población de desplazados, y muchas familias viven en los asentamientos superpoblados.

 

Desnutrición aguda entre los niños y las niñas

Aunque nuestra respuesta es limitada, ya estamos viendo signos muy preocupantes de desnutrición aguda entre los niños.

La falta de servicios sanitarios y la dificultad de acceso a muchos lugares debido a la inseguridad no han permitido a la organización evaluar el estado nutricional general de la población de la región. En febrero, nuestros equipos en Baidoa examinaron a 81.706 niños y niñas menores de 5 años. Encontraron tasas de desnutrición aguda grave del 3%, y tasas de desnutrición aguda global del 17%.

“Solo en una semana, admitimos a casi 1.000 niños y niñas en nuestro programa de alimentación terapéutica ambulatoria en 20 centros diferentes de la ciudad de Baidoa”, dice Bakri. “El 30% de los niños estaban graves”.