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20.03.2014

Sudán del Sur: las lluvias empeoran las deplorables condiciones de vida

Las primeras lluvias torrenciales han dejado grandes partes del campo de Tomping, en Juba, capital de Sudán del Sur, bajo el agua, empeorando aún más las duras condiciones de vida para las más de 25.000 personas que se hacinan en este asentamiento. La semana pasada, Médicos Sin Fronteras (MSF) se vio obligada a suspender temporalmente las actividades médicas en su clínica debido a las inundaciones.

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Aguas estancadas, masificación desmedida, drenaje insuficiente y la alarmante escasez de letrinas en buen funcionamiento son elementos que crean unas condiciones idóneas para la propagación de enfermedades diarreicas e infecciones de la piel. La llegada de estas lluvias es especialmente preocupante porque, oficialmente, la estación de lluvias todavía no ha empezado. El equipo de MSF ya trataba a un gran número de pacientes que padecían diarrea, malaria e infecciones respiratorias, enfermedades que sólo llegan con las lluvias.

“Este aguacero es tan solo un anticipo de lo que está por venir”, afirma Carolina López, coordinadora de emergencias de MSF. “La estación de lluvias propiamente dicha empieza pronto y siempre va acompañada de un enorme pico de casos de malaria. Si a esto se le añaden unas condiciones de vida precarias en el campo, el riesgo de brotes de enfermedades es elevado. Las condiciones de saneamiento en el campo deben mejorarse de inmediato para evitar una situación desastrosa”.

Más de 25.000 personas buscaron refugio en el recinto de la ONU en Juba cuando en diciembre pasado estallaron intensos enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y las de la oposición.

La lluvia ha inundado caso el 20 por ciento de la zona asignada a los desplazados, sus refugios han quedado bajo el agua y sus pocas pertenencias han quedado destruidas.

"Vivía al otro lado del camino, una de las zonas que han quedado completamente bajo el agua”, explica un joven desplazado. “He perdido donde cobijarme. Las únicas cosas que he conseguido salvar caben en mi bolsa. Me pregunto dónde voy a dormir por esta noche”.

El diluvio también destruyó aproximadamente 150 letrinas, un grave problema dado que el número de letrinas ya era inferior al que se requiere en el campo. Una zona identificada para la construcción de nuevos servicios de saneamiento ahora ha sido ocupada por personas procedentes de las áreas inundadas del campo que han llegado aquí en busca de un terreno más seco. La gente también se ha reasentado en la propia carretera, lo que ha causado una aglomeración importante de personas y restringido el movimiento de vehículos.

“El principal problema es la falta de espacio, que ahora ha empeorado por las inundaciones”, declara López. “Las personas se ven obligadas a vivir apelotonadas, las unas sobre las otras, en condiciones extremas de hacinamiento e insalubridad”.

El hacinamiento y las inundaciones también impiden a las organizaciones dispensar una asistencia muy necesaria. La clínica de MSF en el campo de Tomping quedó parcialmente inundada el jueves pasado. "El equipo pasó más de dos horas limpiando la clínica antes de empezar el trabajo”, añade López. “Pero hacia el mediodía, la incesante lluvia nos obligó a parar las consultas durante algunas horas, dejando a cientos de personas sin atención médica ese día. Desde entonces, hemos adaptado la configuración de la clínica elevando la zona inundada para poder hacer frente a las próximas lluvias”.

MSF proporciona asistencia médico-humanitaria en Sudán del Sur desde hace más de 30 años. Cuando estallaron los enfrentamientos en Juba el 15 de diciembre de 2013, y después en otros varios estados del país, MSF incrementó su capacidad de responder rápidamente a las necesidades médicas urgentes en el país. Los equipos de MSF ahora están trabajando en 20 proyectos en nueve de los diez estados de Sudán del Sur, proporcionando atención médica básica, practicando intervenciones quirúrgicas, vacunando y también suministrando agua limpia a las personas que han tenido que abandonar sus hogares.

 

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