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23.12.2022

Inundaciones catastróficas causan desplazamientos masivos y crisis humanitarias en Sudán del Sur

Mientras muchos países de África oriental sufren la peor sequía en cuatro décadas, Sudán del Sur sufre años de intensas inundaciones que han afectado a más de un millón de personas. Las organizaciones humanitarias, las agencias de la ONU y los gobiernos deben dar un paso adelante para hacer frente a la magnitud de la crisis y a las abrumadoras necesidades de la población.

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Una pequeña balsa improvisada hecha de láminas de plástico y llena de hierba seca navega a la deriva por el río Nilo. En ella, se sienta una familia de ocho personas, la más joven es solo un bebé.

En esta pequeña balsa está todo lo que poseen: algo de ropa y unas cuantas ollas para cocinar, en su mayoría están llenas de nenúfares que sacan del agua. Detrás de ellos, su aldea está casi completamente sumergida por las inundaciones.

La familia tuvo que marcharse rápidamente antes de que las aguas subieran demasiado como para atravesarlas. Viajaron en balsas improvisadas o canoas excavadas en troncos de árboles para llegar a tierras más seguras.

Mientras muchos países de África oriental sufren la peor sequía en cuatro décadas, Sudán del Sur se encuentra en el extremo opuesto del espectro, saturado por años de intensas inundaciones que han afectado a más de un millón de personas en el país.

Para empeorar las cosas, la respuesta a la devastación de las inundaciones ha estado muy lejos de ser satisfactoria. Las organizaciones humanitarias, las agencias de la ONU y los gobiernos deben dar un paso adelante para hacer frente a la magnitud de la crisis y a la abrumadora necesidad de alimentos, refugio, atención médica y otros productos básicos para las personas afectadas por las inundaciones.

 

Vista aérea de una casa en una pequeña isla en medio de los pantanos de Sudd, cerca de Old Fangak. Sudán del Sur, junio de 2022.

Cuatro años consecutivos de inundaciones han dejado a cerca de dos tercios del país bajo el agua, con Jonglei, Bahr El Ghazal del Norte, Alto Nilo, Unity, Warrap, Ecuatoria Occidental y los Estados de los Lagos en Sudán del Sur y el Área Administrativa Especial de Abyei, han experimentado graves inundaciones en los últimos meses.

Las inundaciones estacionales del río Nilo y sus afluentes son típicas, sin embargo, las inundaciones en los últimos años no han tenido precedentes. La población dice que la temporada de lluvias ha comenzado antes y ha durado más tiempo. Incluso la intensidad de la lluvia ha sido significativamente mayor que en el pasado.

Los niveles de agua han sido tan altos y el suelo tan anegado que las aguas no han retrocedido completamente en las estaciones secas intermedias. En consecuencia, se han producido rápidas inundaciones durante las lluvias, agravando la crisis cada año consecutivo desde 2019.

 

Vista aérea de pueblos inundados, cerca del casco antiguo de Fangak. Sudán del Sur, junio de 2022.

Las comunidades se preparan para la temporada de lluvias construyendo diques, muros de tierra que retienen el agua de sus aldeas. Pero este año, los preparativos de contingencia no fueron suficientes para contener el diluvio de agua. En el condado de Ulang, por ejemplo, pueblos enteros quedaron sumergidos en octubre cuando se rompieron los diques debido a las fuertes lluvias. Se inundaron instalaciones sanitarias, escuelas y muchas casas.

“Las inundaciones desplazaron a todos. Inundó todas las aldeas y el ganado también se ahogó. Nuestra casa se derrumbó en la inundación. Fue un gran desastre para nosotros”, cuenta Nyanyieth Bang, desplazada por las inundaciones en Doma, en Ulang.

De un día para otro, las aldeas se separaron unas de otras, y muchas comunidades se encontraron abandonadas en ‘islas’ y aisladas de los servicios, a los que ahora solo se puede acceder en barco o canoa. Nuestros equipos gestionan servicios de proximidad y clínicas móviles para garantizar que la atención médica esté disponible para las personas más vulnerables en áreas remotas. Sin embargo, llegar a algunas comunidades sigue siendo un gran reto.

“Las inundaciones afectan nuestra capacidad para brindar ayuda y llegar a las comunidades necesitadas”, dice Aline Serin, nuestra coordinadora general en Sudán del Sur. “Muchas carreteras del país se han vuelto intransitables por las inundaciones. En varios lugares donde operamos, nuestros aviones no han podido aterrizar debido a la inundación de las pistas de aterrizaje”, añade.

Grandes franjas de agua estancada también se han convertido en un caldo de cultivo perfecto para los mosquitos, lo que lleva a una proliferación de casos de malaria. Entre julio y septiembre de este año, MSF brindamos tratamiento a 81.104 pacientes con malaria.

Las inundaciones han desplazado a cientos de miles de personas, matado a millones de animales, y destruido miles de acres de cultivos, agravando una creciente crisis de seguridad alimentaria en el país. El Programa Mundial de Alimentos de la ONU estima que más del 75 % de las personas en Sudán del Sur necesitan asistencia alimentaria.

 

Un toro joven busca pasto en el agua cerca de Old Fangak. El ganado es la piedra angular de los medios de vida de las personas en las zonas rurales de Sudán del Sur. Junio de 2022.

Nuestros equipos son testigos de un preocupante aumento en las tasas de desnutrición aguda moderada a grave. Entre enero y septiembre de este año, más de 4.200 niñas y niños fueron tratados por desnutrición en nuestros centros médicos en Sudán del Sur.

Sin ningún otro lugar a donde ir, decenas de miles de personas han recurrido a vivir en campos para personas desplazadas. La falta de refugio, agua potable e instalaciones de saneamiento en los campos está provocando brotes de enfermedades infecciosas y transmitidas por el agua y otros riesgos para la salud. El resultado ha sido una catástrofe humanitaria para la población, que ya soporta demasiadas.

Aunque el país está entrando en la estación seca, no parece haber una tregua en el horizonte. Se espera que el devastador impacto de la pérdida de cultivos y ganado resulte en un aumento de las tasas de desnutrición. Dado que la mayoría de la población de Sudán del Sur se dedica al pastoreo, también aumenta el riesgo de que se produzcan asaltos de ganado para recuperar los animales perdidos durante las inundaciones, lo que provocaría un recrudecimiento de la violencia entre comunidades.

A pesar de las urgentes y crecientes necesidades humanitarias en Sudán del Sur, los recortes en la ayuda internacional están provocando una disminución de las respuestas a la población, que cuenta con muy pocos recursos después de sufrir crisis consecutivas. La respuesta humanitaria debe ampliarse urgentemente para garantizar que las personas que permanecen en condiciones extremadamente precarias tengan acceso a lo esencial, como alimentos, atención sanitaria y refugio.