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17.03.2022

Ser mujer en Sudán del Sur: “Cuando dices que irás al hospital, te dicen que solo intentas librarte de las tareas del hogar”

En el campo de desplazados internos de Bentiu, contamos con un equipo de mujeres como puntos focales comunitarios para llevar a cabo la atención comunitaria. El programa busca reducir las barreras para las mujeres que buscan atención médica, incluidas aquellas que han sufrido violencia sexual y de género. Nyadak es una de ellas.

Nyadak se dedica a ayudar a las mujeres y niñas en el campo de desplazados internos de Bentiu para que tengan acceso a la atención médica. Sudán del Sur.
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Años de conflicto en curso en Sudán del Sur han resultado en altos niveles de pobreza, falta de infraestructura y un sistema de salud subdesarrollado; limitando el acceso a una atención sanitaria de calidad a gran parte de la población. Además, el acceso a los servicios de atención médica puede ser particularmente difícil para las mujeres y las niñas, que se enfrentan barreras adicionales debido al estigma y las normas sociales.

En el campo de desplazados internos (IDP) de Bentiu, donde operamos un hospital, contamos con un equipo de mujeres - ellas mismas desplazadas internas que residen en el campo- como puntos focales comunitarios para llevar a cabo la atención comunitaria. El programa busca reducir las barreras para las mujeres que buscan atención médica, incluidas aquellas que han sufrido violencia sexual y de género.

Nyadak* es una de estas mujeres, puntos focales de nuestra comunidad, dedicada a ayudar a las mujeres y niñas en el campo de desplazados internos para que tengan acceso a la atención médica. “Llevo tres meses haciendo actividades de divulgación. Estoy feliz de concienciar porque estoy ayudando”, explica Nyadak. “La gente no sabe adónde ir y puedo aconsejarles sobre los servicios de salud disponibles”.

En el campo de desplazados internos de Bentiu, contamos con un equipo de mujeres como puntos focales comunitarios para llevar a cabo la atención comunitaria.

Las mujeres y las niñas asumen la mayor parte de las responsabilidades domésticas en Sudán del Sur y, a menudo, se espera que continúen con las tareas arduas, incluso si no se encuentran gravemente enfermas. Según Nyadak, los miembros de la familia a menudo ignoran los problemas de salud de las mujeres y les dificultan buscar tratamiento. “Cuando les dices que irás al hospital, te paran y te dicen que solo intentas librarte de las tareas del hogar”, describe Nyadak. “Piensan que no tienes problemas si no 'pareces' enferma. Nunca les importa lo que le pasa a tu cuerpo”.

Durante una crisis, cuando los recursos y la asistencia, como alimentos y combustible para cocinar, son insuficientes para los hogares vulnerables, se exacerban los riesgos y desafíos para la salud y el bienestar de las mujeres y las niñas. “Las mujeres tienen que salir al bosque a recoger leña. Se van por la mañana y no vuelven hasta la noche. Entonces pasan alrededor de 10 horas sin comer, lo que puede causar problemas de salud, especialmente para las mujeres embarazadas”, compartió Nyadak. “También es peligroso porque cuando están en el monte existe el riesgo de violación”.

Cuando le preguntamos cuáles son sus esperanzas para las mujeres, Nyadak responde: “Espero igualdad de oportunidades e igualdad. Quiero los mismos derechos para las mujeres en Sudán del Sur que tienen las mujeres en otras partes del mundo”.

 

Material que usan para la atención comunitaria en Bentiu, Sudán del Sur.

*Nombre cambiado para proteger su identidad