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09.03.2011

Sur de Sudán: “La inseguridad aún es una realidad y tenemos que estar preparados”

El 99 % de la población del sur de Sudán ha votado por la secesión del norte y el país más nuevo del mundo será oficialmente independiente en julio de este año. Aunque la población está esperanzada ante un futuro mejor, la situación humanitaria sigue siendo cuanto menos precaria. Moses Chol Maper, médico sudanés y coordinador de emergencias de MSF en el sur de Sudán, nos ofrece su punto de vista

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“Hay grandes esperanzas tras el referéndum por la independencia. Como mucha de la gente de aquí, estoy contento con el resultado. Soy del estado de Lakes y la guerra civil ha formado parte de casi toda mi vida. Ahora tengo algo de optimismo. Sin embargo, quedan muchas cuestiones sin responder. Abyei, la región rica en petróleo disputada por el norte y el sur, sigue siendo una zona caliente. Si se rompe el acuerdo de paz, la violencia puede intensificarse rápidamente. La inseguridad aún es una realidad y tenemos que estar preparados.

He trabajado con MSF casi 13 años, la mayoría del tiempo en mi país. Conozco bien los efectos de la inestabilidad, el desplazamiento, la pobreza y la falta de infraestructuras. Y ahora hay que añadir que muchos sudaneses del sur que huyeron al norte o a países vecinos cuando la guerra, están volviendo a lugares donde no hay servicios básicos suficientes. Donde las carreteras, si existen, son malas, donde no hay trabajo ni colegios suficientes y la atención médica es limitada. Según datos de las Naciones Unidas, más de 190.000 personas han vuelto entre octubre de 2010 y finales de enero de 2011.

En cuanto al sector médico, las estadísticas son dramáticas: se estima que el 75 % de la población del sur de Sudán no tienen acceso a atención médica básica. Los pocos centros de salud y hospitales que existen están muy lejos y el transporte suele ser muy caro e inaccesible para una población que vive, en el 90% de los casos, con menos de un dólar diario.  Además, durante la estación de lluvias, muchas regiones son de difícil acceso. Conozco muchos pacientes que han venido a nuestras clínicas tras semanas, incluso meses, de estar enfermos. Las autoridades locales no tienen suficientes recursos ni capacidad para ofrecer estos servicios, y sin organizaciones como MSF la situación podría ser incluso peor.

Hay demasiada gente muriendo en el sur de Sudán de enfermedades como diarrea o malaria. Muchos niños y adultos no tienen suficiente para comer. Cuando huyen de la inseguridad, pueden quedarse sin agua potable y son más vulnerables a las enfermedades. El año pasado, nuestro equipo de emergencia  tuvo que responder a un aumento masivo de la desnutrición en el estado de Unity. En 2010, también vimos una alta prevalencia de kala azar, una enfermedad tropical olvidada que en la mayoría de casos es mortal si no se trata. Vimos ocho veces más casos que el año anterior.

“Sin vuestra ayuda no estaríamos vivos“, son palabras que he oído decir varias veces a nuestros pacientes. Pero nuestro trabajo también está en riesgo si los enfrentamientos aumentan ya que solo podemos atender a la gente que consigue llegar a nuestras clínicas o a la que podemos acceder nosotros. La inseguridad puede provocar que muchas personas se queden sin asistencia. Si la violencia aumenta, tendremos que adaptar nuestra forma de trabajar. Espero que podamos ayudar a mucha gente. Pese a las dificultades, estoy muy contento de trabajar aquí y poder contribuir a mejorar la situación de algunas personas“.

 

MSF ofrece asistencia médico-humanitaria en Sudán desde 1979. Actualmente la organización gestiona 13 proyectos en siete estados del sur de Sudán, con servicios de atención primaria y secundaria, respuesta a emergencias, apoyo nutricional, salud reproductiva, tratamiento del  kala azar, salud mental, cirugía, pediatría y obstetricia.

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