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05.01.2011

El sur de Sudán sufre el peor brote de kala azar en ocho años

La epidemia agrava la actual crisis médico-humanitaria

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A pocos días del referéndum de secesión del 9 de enero, el sur de Sudán lucha contra el mayor brote de kala azar en ocho años. Para Médicos Sin Fronteras (MSF), la gravedad de este brote es un síntoma más de la crisis médico-humanitaria que se cierne sobre la región, caracterizada por una absoluta falta de acceso a la atención sanitaria, desnutrición crónica y brotes regulares de enfermedades prevenibles. Además, la inseguridad derivada de la violencia provoca desplazamientos de población y pone en riesgo la vida de miles de personas.

El kala azar o leishmaniasis visceral es una enfermedad tropical que es endémica en el sur de Sudán. Causada por un parasito que transmite la mosca de arena, los síntomas incluyen agrandamiento del bazo, fiebre, anemia, perdida de peso y debilitamiento general. La enfermedad prolifera en zonas inestables, remotas y pobres donde la atención sanitaria es extremadamente limitada.

“Luchar contra el kala azar siempre es una carrera contrarreloj para salvar vidas. En Sur Sudán, se trata a menudo de una carrera que está perdida de antemano, ya que las tres cuartas partes de la población carece de acceso a la atención médica más básica y el débil sistema sanitario no puede hacer frente a una emergencia como esta”, afirma Elin Jones, coordinadora médica de MSF. “Esta epidemia agrava todavía más la pésima situación médico-humanitaria a la que se enfrenta esta población”.

Si no se trata, el kala azar es mortal en casi el 100% de los casos, entre uno y cuatro meses después de haberlo contraído, pero con el debido tratamiento la tasa de curación es del 95%. Hasta finales de noviembre de 2010, MSF había tratado a 2.355 enfermos de kala azar en los estados del Alto Nilo, Unity y Jonglei, ocho veces más que durante el mismo periodo el año anterior.

 

Altos niveles de desnutrición

Este brote se ha visto agravado todavía más porque el sistema inmunológico de la población ya estaba debilitado por los altos niveles de desnutrición registrados en 2010. Durante los primeros diez meses del año, MSF trató a 13.800 pacientes con desnutrición severa en sus clínicas, un 20% más que en el mismo periodo de 2009 y un 50% más en relación a todo el año 2008.

Por otra parte, decenas de miles de habitantes del sur de Sudán están regresando desde el norte del país y desde el extranjero para participar en el referéndum del día 9 de enero. Esta población se expone a enfermedades endémicas en el sur como la malaria, el sarampión, la meningitis o la tuberculosis y además su presencia supondrá una carga adicional para unos recursos ya de por sí limitados, con escasez de comida y de agua potable y con dificultades para la provisión de atención médica.

 

La violencia del LRA

La inseguridad sigue formando parte del día a día en el sur de Sudán. Debido a la violencia intertribal y a los ataques de grupos rebeldes como el LRA y de diversas milicias, durante el año 2010 se ha contabilizado la muerte de más de 900 personas y el desplazamiento de 215.000 más.

“Ante el próximo referéndum, el mundo tiene puestos sus ojos en la situación política del país, pero no hay que perder de vista a toda la gente que sufre las consecuencias de la crisis sanitaria y de la violencia”, explica Rob Mulder, coordinador general de MSF en el sur de Sudán. “El sur de Sudán sigue atrapado en una crisis humanitaria y todavía pasarán muchos años hasta que el sistema de salud pueda considerarse viable. Hay que mejorar la respuesta para cubrir las necesidades más inmediatas de las personas y proporcionarles alimentos, abrigo y atención sanitaria. Esto requerirá una respuesta de emergencia sólida y sostenida por parte del gobierno y de la comunidad internacional”.

 

Médicos Sin Fronteras proporciona asistencia médico-humanitaria de emergencia en Sudán desde 1979. Actualmente, MSF gestiona 27 proyectos en los 13 estados del país, proporcionando atención primaria y secundaria de salud, salud reproductiva y obstétrica, atención pediátrica, tratamiento del kala azar, cirugía y servicios de asesoramiento psicológico. Además, la organización responde a todas las emergencias que surgen.

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