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25.06.2008

Tailandia repatría por la fuerza a Laos a cientos de refugiados Hmong

MSF reclama de nuevo la suspensión inmediata de las expulsiones y el acceso a los repatriados para proporcionarles asistencia médica

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El Gobierno tailandés repatrió por la fuerza a Laos el pasado domingo a cerca de 800 refugiados Hmong, declarando además públicamente su intención de proceder a nuevas expulsiones en los próximos días entre los 6.700 refugiados restantes acogidos en el campo de Huai Nam Khao, situado en la provincia de Petchabun. Una vez más, Médicos Sin Fronteras reclama a los Gobiernos de Tailandia y de Laos la suspensión inmediata de las repatriaciones forzosas de los refugiados Hmong, y llama a ambos países a facilitar el acceso de organizaciones independientes tanto a los expulsados como a los que se cree están retenidos en centros de detención en Tailandia, con el fin de asegurar que reciben la atención médica y humanitaria adecuada.

Asimismo, MSF reclama que tanto la Presidencia como la Secretaría General de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN), el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y los Gobiernos de Estados Unidos, Francia y China garanticen que Tailandia y Laos respeten los estándares internacionales de asilo y protección de los refugiados.

Este grupo de 800 personas fueron expulsadas después de que el Ejército agrupara a cerca de 5.000 refugiados que habían participado en una marcha de protesta contra el acuerdo alcanzado por los Gobiernos de Tailandia y Laos para repatriarles a este último país. MSF, que trabaja prestando asistencia a los refugiados Hmong desde 2005, calcula que, tras finalizar la protesta cerca de la localidad de Kek Noi, unas 1.300 personas no han regresado todavía al campo y siguen en paradero desconocido.

Según explica Gilles Isard, Jefe de Misión de MSF en Tailandia, “las autoridades aseguran que regresaron a Laos voluntariamente, y eso es difícil de creer porque hay familias que han quedado separadas. Una de nuestras trabajadoras locales, de origen Hmong, que se unió a la marcha, fue devuelta a Laos sin sus hijos, y sabemos de más casos similares. Muchos de estos refugiados han expresado su temor ante la posibilidad de ser devueltos a Laos”.

“En el campo hay más de 150 personas con cicatrices de heridas de bala y que aseguran que fueron atacadas a tiros por el Ejército laosiano cuando se encontraban en la jungla hace unos pocos años –apunta Isard-. Entre los desaparecidos ahora, hay refugiados que estaban recibiendo asistencia psicológica por traumas relacionados con la violencia y persecución que experimentaron en Laos. Estas personas no confían en el Gobierno laosiano y quieren garantías reales de seguridad antes de regresar”.

Según establecen las leyes internacionales de asilo y protección de los refugiados, la repatriación no puede ser forzada o impuesta a individuos que teman por su seguridad, y cualquier retorno al país de origen debe estar ligado a garantías de seguridad, incluyendo la provisión de una asistencia adecuada.

“MSF considera que la falta absoluta de transparencia que rodea a la gestión de esta crisis sólo contribuye a agravar el problema. Si los Gobiernos de Tailandia y Laos aceptaran una evaluación independiente, quizás esta cuestión podría resolverse”, afirma Isard.

Médicos Sin Fronteras trabaja proporcionando asistencia a los refugiados Hmong en Tailandia desde hace tres años, y está preparada para proporcionar la ayuda humanitaria que necesiten los retornados a Laos si se garantiza el acceso a sus equipos.

VIVIR CON MIEDO

Desde julio de 2005, Médicos Sin Fronteras ha trabajado en la localidad tailandesa de Huai Nam Khao, en la provincia de Petchabun, y es la única organización no gubernamental presente en este campo. Los equipos proporcionan asistencia médica y psicológica, además de alimentos, agua y materiales de primera necesidad (artículos de higiene, mantas, recipientes de plástico, utensilios de cocina, etc) a cerca de 8.000 refugiados Hmong.

Los equipos realizan una media de 130 consultas médicas al día, siendo las principales patologías las infecciones respiratorias y diarreicas, las infecciones cutáneas y oculares y los problemas dentales. La salud mental de los refugiados es motivo de gran preocupación, por lo que el programa de MSF incluye atención especializada para los más afectados.

En efecto, si algo caracteriza la vida en el campo de Huai Nam Khao es el miedo omnipresente a ser repatriado por la fuerza a Laos. En los testimonios recogidos por MSF, un buen número de refugiados narran cómo sobrevivieron a ataques directos, cómo fueron testigos del asesinato de seres queridos, cómo fueron violados o heridos por disparos o estallidos de obús, cómo padecieron desnutrición y enfermedad.

Durante las entrevistas, muchos de ellos repetían sin cesar que temían morir, ser torturados o ser arrestados si regresaban a Laos. Algunos incluso reconocieron tener pensamientos suicidas cuando se les habla de la posibilidad de tener que volver, lo que confirma el estrés intenso que padecen. Los últimos incidentes relacionados con repatriados en el campo no han hecho sino agravar este estado de ansiedad generalizado.

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