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28.08.2008

Tbilisi, lugar de acogida de desplazados

La historia de los que huyeron de los combates para refugiarse en edificios públicos como el Ministerio de Finanzas, donde llegaron unas 550 personas

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A Kalistine G. le cuesta acostumbrarse a su nuevo entorno. Esta georgiana de 82 años se encuentra desde hace unos días Tbilisi, donde vino a refugiarse en un edificio que en su día fue la sede del Ministerio de Finanzas. Allí se ha encontrado con cuatro miembros de su familia con quienes comparte una habitación que había sido un despacho.

Los equipos de emergencia de MSF están ofreciendo ayuda médica en Tbilisi a las personas que huyeron de los combates entre Rusia, Osetia y Georgia en Osetia del Sur. La ayuda consiste, principalmente, en pasar consulta en los puntos donde se han refugiado los que huyeron, que en ocasiones son personas muy ancianas.

Cuando estallaron violentos combates el 7 de agosto en Osetia del Sur, Kalistine esperó diez días para abandonar Kourta, su aldea situada a las afueras de Tskhinvali, la capital de esta provincia separatista. Solamente quedaban cuatro mujeres de edad avanzada en un pueblo mayoritariamente habitado por georgianos. En el trascurso de los días, sus parientes y vecinos fueron abandonando el lugar.

La hija pequeña de Kalistine se marchó el 8 de agosto para refugiarse en Tbilisi. Una de sus nueras se fue el día 12 a pie. Tardó dos días en llegar a la ciudad de Gori, a unos 30 kilómetros de distancia. Pero Kalatine no podía marcharse andando así que viajó en autobús hasta Gori: “Durante dos o tres días", explica Kalistine, "me escondí en un campo de trigo. Luego un día me senté al borde del camino cuando vi llegar un autobús”. Al final se resignó a marcharse.

Como ella, cerca de 550 personas llegaron a este viejo inmueble del Ministerio georgiano de Finanzas donde tardó varios días en llegar ayuda y donde se instalaron camas más adelante. Un equipo de MSF llegó el 14 de agosto. “Había polvo por todas partes, pero la gente nos habilitó una habitación para recibir a los enfermos”, explica la Dra. Nana Chiochvili de MSF. “Los dos primeros días fueron muy duros pero la situación ha mejorado”.

Las necesidades médicas
Junto a la solidaridad nacional, las policlínicas del barrio enviaron a personal médico y medicamentos.
“Entre los primeros pacientes tratados por MSF había heridos leves”, precisa la Dra. Nana Chiochvili, “que habían sido alcanzados por la metralla, padecían heridas en los pies o se habían caído durante su huida”. Los equipos de MSF continúan recibiendo enfermos en este viejo inmueble del Ministerio de Finanzas y en muchos otros puntos donde se concentran personas desplazadas en Tbilisi. En total, han tratado a 497 pacientes en Tbilisi entre el 14 y el 22 de agosto.

Ahora, las necesidades no son las mismas, como indica la Dra. Chiochvili. “Vemos sobre todo a pacientes que padecen enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, epilepsia… que deben seguir su tratamiento y también pacientes que sufren insomnio, astenia, dolores de cabeza o temblores”. El conflicto abierto entre las fuerzas armadas rusas y georgianas sólo duró unos días, pero el miedo ha impregnado sus cuerpos. Un equipo de psicólogos de MSF debería estar al pie del cañón en breve.

Para responder a las necesidades materiales de las personas desplazadas, los equipos de MSF han distribuido 583 kits de higiene que contienen cubos, jabón, dentífrico y cubiletes. Y para los niños, las madres han recibido 113 kits de panales y talco. El problema del agua, bajo responsabilidad de otros actores humanitarios, queda pendiente. En el viejo edificio del Ministerio de Finanzas no hay agua ni lavabos en todos los pisos.

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