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18.10.2005

Terremoto en Pakistán: "Esta comunidad necesitará mucha ayuda psicológica"

Cuatro días después del terremoto que golpeó Asia, la enfermera británica, Chrissie McVeigh, se trasladó en helicóptero desde Islamabad hasta la aldea de Lamnian, en la Cachemira administrada por Pakistán. McVeigh describe su trabajo en esta zona, que ha quedado totalmente destruida tras el terremoto.

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"Hay dos personas a las que recuerdo particularmente. La primera, una niña pequeña –probablemente de dos años– que tenían lesiones horribles, entre ellas, una herida muy grande en su muslo que estaba gravemente infectada. La enviamos a la base aérea para que fuera evacuada con helicóptero, pero simplemente no había más espacio para nadie a bordo. Tuvimos que esperar dos días antes de que pudiera salir por fin y en ese tiempo la infección fue empeorando cada vez más. Después, ya no pude saber qué pasó con ella, si pudo sobrevivir o no.

La segunda persona que recuerdo más, es una mujer que tenía el brazo roto. Cuando se sentó en una silla para que pudiera enyesarla, rompió a llorar. Había perdido a toda su familia. La mujer no tenía fuerzas para afrontar aquella pérdida enorme, el hecho de no tener a nadie cuando saliera. Aquí eso ya es un caso común pero yo la recuerdo especialmente porque es a la única que he visto expresar su emoción tan abiertamente.

Hay mucha gente con heridas muy graves, niños con los miembros seriamente dañados. Todo lo que podemos hacer por ellos es cuidarles y evacuarlos a Islamabad, donde les practicarán amputaciones.

También existen muchas lesiones espinales serias. Esto es un área rural, donde la gente trabaja en los campos. Es imposible conseguir una silla de ruedas por aquí cerca. Continúo preguntándome de qué manera esta gente va a seguir adelante.

El abrigo ahora es algo muy importante porque ya hace mucho frío en esta zona. Un bebé, de apenas tres meses, murió ayer de hipotermia. Desde hace dos días hay fuertes lluvias y nieve en las montañas. La gente está durmiendo a la intemperie, así que realmente están pasando mucho frío. Todo lo que tienen son las ropas que llevan puestas y las que consiguieron salvar de los escombros. Nosotros distribuimos las mantas que teníamos, pero no bastan. Estamos intentando que un nuevo cargamento llegue desde Islamabad con más material, pero con el tiempo así de malo es imposible que los helicópteros vuelen.

El área entera está totalmente destruida. Aún no he conseguido ver un solo edificio en pie, sólo escombros por todas partes. No hay electricidad ni agua, y las carreteras están colapsadas, así que no hay manera de viajar en coche. La clínica que estaba aquí se ha derrumbado totalmente, así que hemos instalado tiendas y un área de atención y tratamiento al lado de donde estaba.

Junto a nosotros, se encuentra la escuela, que se derrumbó con aproximadamente 60 niños adentro. Todavía están intentando rescatar los cuerpos. Asombrosamente, el sábado encontraron un niño con vida, una semana después de la catástrofe. ¡Solamente tenía una herida en un dedo!

Un equipo de MSF había instalado una clínica de salud materna aquí. Cuando sucedió el terremoto, una de nuestras enfermeras quedó atrapada entre los escombros durante tres horas. El equipo donó los materiales médicos que pudieron salvar a la comunidad, y después fuimos a Islamabad para conseguir más material.

Cuando regresamos aquí el miércoles, la población estaba realmente contenta de vernos. Hasta entonces, solamente había un doctor del ejército y su ayudante tratando de atender a cerca de 300 pacientes al día. Nuestro equipo de MSF, formado por dos médicos y por mí misma, trabajamos codo con codo con dos excelentes cirujanos paquistaníes, que estaban en la región visitando a sus familias cuando ocurrió el desastre. Muchas personas de este lugar también nos está ayudando en lo que pueden. Es asombroso: incluso gente que ha perdido a la mitad de su familia está aquí, ayudando en la clínica. Son personas tremendamente humildes. Esta gente sólo quiere ayudar en lo que pueda a los supervivientes.

Los pacientes siguen llegando desde los alrededores. Los traen en tablones de madera, camillas que han hecho con trozos de árboles, cualquier cosa. Atendemos muchas personas con huesos rotos, contusiones y cortes enormes, etc. Paso todo el día ocupada con suturas, vendajes y yesos. Ahora estamos pidiendo a la gente que vuelva a la clínica para valorar el estado de sus lesiones, porque si hay heridas infectadas podrían perder algún miembro. Escasean el yeso y los antibióticos, pero esperamos que traigan más en el próximo helicóptero.

Todavía hay gente en otras áreas que no han recibido ninguna ayuda. Lo vimos claramente al salir de Islamabad en helicóptero, cuando sobrevolamos las montañas; lugares totalmente destruidos, desde donde la gente agitaba las manos hacia el cielo, intentando atraer la atención.

Además estamos sufriendo réplicas sísmicas. Probablemente, esta noche habrá tres o cuatro. Para la población, cada una de esas veces, es un recuerdo traumático de lo qué sucedió aquí. Muchas personas vienen a la clínica con problemas psicosomáticos (síntomas clásicos de la tensión post-traumática). Probablemente, en el futuro, esta comunidad necesitará mucha ayuda psicológica.”

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