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04.02.2011

Terri Morris es la coordinadora general de los proyectos de MSF en Yambio y Raja en el sur de Sudán

Cuando todas las miradas están pendientes del resultado del referéndum por la autodeterminación del sur de Sudán, Terri describe los retos que implica proporcionar asistencia humanitaria de emergencia en un contexto ya de por si complejo

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¿Por qué MSF decide intervenir en Yambio?

MSF lleva mucho tiempo trabajando en el estado de Equatoria Occidental. En Yambio, la organización empezó a gestionar un programa de la enfermedad del sueño en 2004. Cuando nuestro programa consiguió reducir la tasa de la enfermedad por debajo del umbral de la emergencia, cambiamos entonces el enfoque del programa en respuesta a un aumento masivo de la violencia en la zona en diciembre de 2008, en lo que ahora se conoce como las Masacres de Navidad, perpetradas por el grupo rebelde ugandés, el Ejército de Resistencia del Señor (Lord’s Resistance Army o LRA, por sus siglas en inglés). El principal objetivo de nuestro programa era, y todavía hoy es, dispensar asistencia médico-humanitaria a las víctimas de la violencia en Yambio y sus alrededores.

Más de 20 años de guerra civil en Sudán, junto con este aumento de la violencia por parte del LRA, han provocado una disponibilidad limitada de personal cualificado, y una baja capacidad del Ministerio de Salud para proporcionar personal y recursos que permitan dar asistencia de calidad y equipar, reparar y mantener sus estructuras. La población en esta zona, como la de la mayoría en el sur de Sudán, tiene un acceso muy limitado a la atención sanitaria más básica, haciendo que la presencia de MSF en la región sea todavía más pertinente.

¿Qué clase de asistencia psicológica está proporcionando MSF a las víctimas de la violencia?

Como refuerzo a nuestro proyecto en Yambio, tenemos nuestra respuesta a la salud mental. La larga experiencia de MSF con víctimas de conflictos nos ha demostrado que uno de los problemas más significativos a los que se enfrenta la población afectada por un conflicto es el trauma. El impacto que este trauma tiene sobre su salud mental y la capacidad de vivir una vida normal es enorme. Tenemos equipos dedicados que trabajan con personas desplazadas y refugiadas, víctimas de la violencia, niños que han sido secuestrados, y supervivientes de la violencia sexual para ayudarles a mejorar sus mecanismos de afrontamiento. A través de sesiones de asesoramiento individuales y de grupo, les ayudan a encontrar una válvula de escape por donde ventilar sus miedos, y esforzarse para mejorar sus perspectivas de cara al futuro.

¿Qué importancia tiene la independencia de MSF a la hora de poder responder a emergencias como las provocadas por el LRA y las que puedan surgir este año?

La presencia de MSF en este país tiene dos ventajas. La independencia de nuestra respuesta y el nivel de los recursos humanos y financieros de los que disponemos, que nos permiten responder a las necesidades de forma oportuna y efectiva e implementar una respuesta humanitaria de calidad. Nuestra independencia a la hora de trabajar en un contexto como el del sur de Sudán, particularmente en zonas con una presencia activa de actores armados, es imprescindible. Para poder acceder a la población y asistirla, es fundamental que todas las partes implicadas nos perciban como neutrales, imparciales e independientes, y que nuestro principal foco de atención sea médico y humanitario.

El acceso puede ser denegado o reducido debido a la inseguridad y esto es para nosotros una constante preocupación. Especialmente en el estado de Equatoria occidental, donde si vemos un incremento de la violencia por parte del LRA,  y teniendo en cuenta que el patrón de esta violencia es lo suficientemente impredecible,   tenemos que poder responder a las necesidades garantizando a la vez nuestra seguridad. Esto es algo que nos preocupa y demuestra por qué tener acceso libre a todas las zonas para poder llegar a todas las comunidades constituye una prioridad constante para nosotros.

Ahora que el sur de Sudán está experimentando grandes cambios políticos, ¿qué hace MSF para prepararse en el caso de estallidos de violencia o desplazamientos de población?

Como organización humanitaria independiente, MSF no está en situación de hacer predicciones sobre los efectos que puede provocar o no el cambio político. Sin embrago, una parte integral de nuestras actividades está preparándose para hacer frente a las consecuencias que la violencia pueda tener para la población, incluyendo un gran número de víctimas. Si nos estamos preparando para un posible estallido de violencia de grandes proporciones durante el referéndum o después del mismo, entonces tenemos que estar preparados para poder incrementar nuestros recursos y responder de forma efectiva. Esto significa un plan para asistir a víctimas con todos los recursos, incluyendo un aumento de la capacidad quirúrgica, un incremento de los recursos humanos, más formación, y un área en los hospitales destinada al triaje y a tratar a un número cada vez mayor de pacientes.

Una de las cosas que he aprendido en Sudán es que las predicciones son peligrosas, y la preparación es la clave. ¡Existen toda una serie de situaciones y variables sobre las que nadie tiene control o una visión completa! En un país donde las necesidades humanitarias ya son enormes, es responsabilidad de MSF como organización humanitaria de emergencia prepararse para responder a cualquier eventualidad o incremento de necesidades, ya sea debido a la violencia o a los retornados procedentes del norte del país o de más allá.  

No debemos olvidar que este país está también sujeto a todo un abanico de emergencias médicas. Es bastante probable que este año, como en años anteriores, veamos brotes de enfermedades como el cólera, la meningitis y el sarampión, así como picos de malaria en algunas zonas. Cuando hablamos de prepararnos para una emergencia, no sólo hablamos de emergencias por los resultados de los cambios políticos que experimenta el país. Existe ya un vacío importante en materia de capacidad y la probabilidad de que las necesidades vayan a aumentar a corto y medio plazo.

¿Prevé MSF que la situación sanitaria pueda mejorar con la creación de un nuevo país?

En el sur de Sudán, el acceso a la atención sanitaria para la población no es probable que cambie, por lo menos no en un futuro muy cercano. El vacío en materia de capacidad en el sur de Sudán es muy significativo y supone un reto para este país sin mucha ayuda externa. Pensamos que podría pasar algún tiempo antes de que los recursos proporcionados por el Ministerio de Salud sean los adecuados para responder a las necesidades de la población.

 

 

MSF ha estado proporcionando asistencia médico-humanitaria de emergencia en Sudán desde 1979. Actualmente MSF gestiona 27 proyectos en un total de 13 estados, prestando una serie de servicios que incluyen atención primaria y secundaria de salud, respuesta a emergencias, apoyo nutricional, atención a la salud reproductiva, tratamiento para el Kala Azar, consejería, cirugía, pediatría y obstetricia.

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