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24.11.2006

Territorios palestinos: grave deterioro del acceso a la atención sanitaria

MSF expresa su preocupación sobre las consecuencias que la decisión política de suspender la ayuda a la Autoridad Palestina está teniendo sobre la población civil

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El personal sanitario del Ministerio de Salud palestino inició una huelga indefinida el pasado 29 de agosto debido al impago de sus salarios. Desde que a principios de año países como Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y Canadá suspendiesen su apoyo financiero a la Autoridad Palestina, la situación económica y social en los territorios se ha agravado considerablemente. Los recortes en la financiación han provocado, además, una grave escasez de medicamentos y de material médico en los servicios del Ministerio de Salud.

Desde finales de agosto, 112 centros de salud en Hebrón y 39 en Nablús están cerrados. Casi todos los servicios de urgencia en estas dos localidades –donde MSF tiene proyectos– están cerrados desde el 7 de noviembre y las ambulancias ya no intentan llevar a los pacientes hasta ellos, yendo directamente a los hospitales privados, que admiten entre 1 y 2 casos diarios. También las clínicas para enfermedades infecciosas se han visto afectadas por la huelga y están cerradas. No obstante los pacientes con VIH/sida, tuberculosis y hepatitis B todavía reciben tratamiento. Los servicios de radiología están cerrados y el laboratorio sólo funciona para las urgencias, sobre todo transfusiones de sangre, durante tres horas al día.

Todas las salas de maternidad y clínicas especializadas en embarazos en Hebrón y Nablús cerraron el 19 de septiembre. Según el Informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) del día 2 de octubre, “en septiembre sólo se practicaron 100 partos en el hospital gubernamental de Hebrón mientras que el número mensual antes de la huelga era de entre 600 y 700”. El informe indica que, como consecuencia, las ONG y los hospitales privados del distrito de Hebrón registraron un aumento significativo del número de partos. En octubre, continúa la OMS, el número de nacimientos en las estructuras privadas aumentó siendo el coste de un parto normal es de entre 80 y 150 dólares, y para las cesáreas más de 500 dólares.

La escasez de medicamentos también afecta directamente a la población civil. Todas las farmacias que dependen del Ministerio de Salud están cerradas; excepto para algunos medicamentos en particular como la insulina (dispensada con una frecuencia variable), la morfina o leche especial para bebés. A partir del 7 de noviembre la insulina tampoco iba a dispensarse, de momento las clínicas implicadas todavía la suministran, pero es posible que se acaben los stocks.

Ante esta situación MSF ha ampliado sus actividades en Hebrón y Nablús, así como en Gaza. En un primer momento, MSF realizó diversas donaciones de medicamentos a los hospitales del Ministerio de Salud en Gaza y Hebrón. A mediados de agosto, MSF decidió abrir una sala de consultas en la ciudad de Hebrón para suministrar los medicamentos necesarios a los pacientes y así tratar enfermedades crónicas graves. A partir del 5 de noviembre, en respuesta a la huelga continuada, MSF ha ampliado sus actividades en Hebrón. Actualmente, la organización trabaja en dos clínicas, tratando enfermedades crónicas severas, afecciones agudas, y control prenatal y postnatal.

Una vez más, MSF expresa su preocupación sobre las consecuencias que la decisión política de suspender la ayuda a la Autoridad Palestina está teniendo sobre la población civil, que ya sufre una parálisis casi total de su economía, una creciente restricción de movimientos en sus territorios y ahora una supresión casi total del acceso a la atención médica.

MSF trabaja en los Territorios palestinos desde 1989 para dar respuesta a las consecuencias médicas del conflicto. Desde el año 2000, la organización se ha centrado en proporcionar apoyo psicológico y asistencia médica y social a las familias que no tienen acceso a asistencia sanitaria y que presentan traumas agudos a causa del conflicto. Actualmente los equipos de MSF trabajan en Nablús, Hebrón y Gaza.

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