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13.07.2006

Territorios palestinos: MSF dona medicamentos y material a hospitales en la Franja de Gaza

“El estruendo de las explosiones es incesante y aterrador, sobre todo para los niños”, explica Laura, trabajadora de MSF presente en Gaza.

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Hace dos semanas, tras el secuestro de uno de sus soldados, el ejército israelí volvió a entrar en la Franja de Gaza. Esta incursión, bautizada Lluvia de Verano, se saldó con numerosos daños humanos y materiales. Laura, coordinadora general de MSF, explica la situación.

“El pasado sábado pude entrar en la Franja de Gaza con nuestro coordinador de terreno, un médico y un logista. Procedimos a evaluar la situación con el fin de analizar la posibilidad de intervenir.

La Operación Lluvia de Verano prosigue, con movimientos de tanques israelíes y numerosos disparos de obús en el norte de la Franja. El estruendo de las explosiones es incesante y aterrador, sobre todo para los niños. Los asesinatos selectivos también son más frecuentes ahora, y causan numerosos heridos entre los civiles que se encuentran en el lugar y el momento equivocados. Al mismo tiempo, todos los días se siguen disparando cohetes palestinos ‘Qassam’ (de fabricación casera) desde Gaza contra Israel...

Aparte de las pérdidas humanas (desde el pasado 25 de junio hasta el 12 de julio han muerto 53 palestinos, entre ellos 9 niños y una mujer, y otros 229 han resultado heridos, entre ellos 79 niños y 15 mujeres), la operación israelí ha provocado graves daños materiales. La única central eléctrica de Gaza –que alimentaba las cerca de 100 bombas de agua existentes en la zona— ha sido destruida por los bombardeos, numerosas casas han sido ocupadas, muchos campos de cultivo han quedado arrasados...

Al no haber podido restablecerse el suministro eléctrico con normalidad (las líneas se reparan, pero vuelven a ser destruidas), algunos barrios quedan aislados de la red durante días, y la incertidumbre respecto al aprovisionamiento de agua permanece. El pasado lunes, MSF suministró agua a 40 familias (unas 400 personas en total) que habían huido de Shoka, uno de los barrios cercanos a la ciudad de Rafah en los que han entrado los tanques israelíes.

Hay problemas de suministro, pero los hospitales funcionan.
El bloqueo de los Territorios palestinos está perjudicando a la entrada de medicamentos, alimentos y carburante, este último necesario para el funcionamiento de los generadores eléctricos. Tras las presiones de la comunidad internacional y de la ONU, los envíos de suministros tienen más posibilidades, pero siguen estando estrictamente controlados por el Ejército israelí, omnipresente en los alrededores del paso de mercancías de Karni (cerrado desde hace una semana). Uno de los problemas que sigue presente es el de la atención a los enfermos crónicos (esencialmente patologías como cáncer, diabetes, etc), que ya no pueden ser referidos a los países vecinos (Egipto, Jordania, el propio Israel) para ser atendidos con el material y los tratamientos específicos que no existen en Gaza.

Nos hemos puesto en contacto con los hospitales de la región. Por el momento, los generadores de electricidad permiten continuar con la actividad: los heridos son atendidos de forma correcta, los quirófanos funcionan, los cirujanos pueden trabajar... Incluso sin cobrar, el personal sanitario sigue trabajando. Hemos realizado algunas donaciones de medicamentos y de material médico, pero resulta difícil que un hospital funcione en estas condiciones, a la espera de la próxima donación, sin saber cuándo se producirá y en qué consistirá.

Una situación sanitaria degradada que debe ser vigilada de cerca.
En un contexto como éste, el estrés y el nerviosismo cada vez se dejan sentir más entre la población. Así, los pacientes que se encontraban en fase de seguimiento por nuestros psicólogos, en especial los que viven en los barrios más afectados por Lluvia de Verano, han pedido que las consultas se reanuden lo antes posible, con el fin de desahogarse de las angustias de los últimos días. Desde el pasado martes, nuestros psicólogos han regresado a la Franja, con lo que las terapias van a reanudarse.

Desde que Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá y Japón suspendieron su ayuda financiera directa al Gobierno palestino, la situación sanitaria se ha deteriorado. Si sigue por este camino, la situación podría volverse catastrófica, por lo que estamos siguiendo la situación de cerca. Otro equipo de MSF –que actualmente se encuentra en Ammán, Jordania– está preparado para intervenir en caso de emergencia”.

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