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07.05.2007

Testigo de una situación humanitaria desesperada

MSF continúa proporcionando ayuda médica de emergencia en Somalia para asistir a quienes han escapado de los enfrentamientos de la capital mientras una aparente calma llega a Mogadiscio. Desde el 17 de abril, MSF asiste a quienes han buscado refugio en Afgooye

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El médico a cargo de esta emergencia, Gustavo Fernández, acaba de volver de Afgooye, una ciudad a unos 30 kilómetros al oeste de Mogadiscio, y explica sus experiencias:

“La gente está huyendo de Mogadiscio desde que empezaron los combates, pero el último mes ha habido un aumento de gente llegando a las regiones de Hiraan, Galgadud y Bay, y también a Afgooye. Creemos que hay entre 10.000 a 12.000 familias que han huido a Afgooye desde Mogadiscio, con una media de seis personas por familia. La mayoría son mujeres y niños, hay muy pocos hombres.

La gente en Afgooye está ahí por tres motivos. O bien tienen familia y han buscado refugio con ellos. Estimamos que cada familia en Afgooye acoge al menos dos o tres familias. O están ahí porque quieren quedarse cerca de Mogadiscio, tienen negocios en la capital y quieren intentar volver en cuanto les sea posible. Finalmente, hay quienes son demasiado pobres para ir a otro sitio. Han llegado lo más lejos de Mogadiscio que han podido, pero no pueden costearse el transporte a sitios más alejados como Galcayo o Belet Wayne. Estas personas tienen menos medios, menos probabilidades de volver a Mogadiscio y no hay solución inmediata a su situación.

Lo que vi cuando estaba en Afgooye es una situación humanitaria desesperada. Muchas de las personas que conocí habían estado en la calle más de un mes sin ninguna asistencia. Estaban asustadas y ansiosas y la atmósfera era muy tensa. Cuando les pregunté donde habían estado durmiendo y que habían comido simplemente apuntaron a cobijos provisionales y me dijeron, ‘no hay nada más’. Están sobreviviendo como pueden y las familias se están cuidando en grupos. Pero para mí está claro que si la situación no cambia, este mecanismo de adaptación se parará y mucha gente sufrirá aún más.

Hasta el momento, ha habido muy poca atención a la salud en Afgooye. Cuando estuve ahí vi signos de enfermedades de la piel y de enfermedades relacionadas con el agua como parasitosis crónica, y diarrea acuosa. En las dos estructuras de salud en el área ha habido alrededor de 1.700 casos de diarrea acuosa reportados, con 33 muertes. Los médicos en estas estructuras de salud me dijeron que han tenido que luchar ya que no tenían materiales médicos y los pacientes se los tenían que comprar. Algunos de ellos podían, pero la mayoría de ellos no. Estos médicos estaban recibiendo a muchos pacientes pero no eran capaces de tratarlos ya que no tenían los materiales que necesitaban. En Afgooye y en la carretera a Mogadiscio, no existe ningún tipo de saneamiento, la gente está defecando en áreas abiertas, y cuando tienes en cuenta estas condiciones el riesgo de un brote de alguna enfermedad es extremadamente alto.

Tan pronto fue posible, MSF empezó a ayudar a los desplazados en Afgooye. Montamos una respuesta de emergencia hace dos semanas y media y hemos enviado a personal médico con experiencia para dar apoyo técnico y para implementar niveles médicos. Estamos abasteciendo a las dos estructuras de salud existentes con medicamentos. Hemos estado distribuyendo materiales como lonas de plástico para refugio para que la gente puede construirse algún tipo de cobijo para vivir y hemos empezado a trabajar en agua y saneamiento y distribución. En este momento, estamos abasteciendo con 72.000 litros de agua potable al día. El 26 de abril, enviamos seis toneladas de materiales, incluyendo 2.000 litros de Ringer lactato que pueden tratar a unas 300 personas con cólera, kits de cloración, kits de emergencia para 10.000 personas, 1.000 mosquiteras y otros materiales logísticos. El 4 de mayo enviamos otras 14 toneladas de materiales.

Pero lo que estamos haciendo es simplemente una gota en un océano comparado con lo que haría falta. Las necesidades son enormes y la inseguridad nos ha impedido responder con la rapidez y la eficacia con la que nos hubiera gustado hacerlo. Trabajar en Somalia siempre ha sido un reto, es un país donde los actores humanitarios deben tener mucho cuidado para ser imparciales y neutrales. Pero ahora, más que nunca, los somalíes necesitan asistencia”.

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