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24.04.2014

El tratamiento de enfermedades crónicas entre los refugiados sirios es una prioridad para MSF

Las enfermedades crónicas incluyen las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, la diabetes, el asma y el cáncer. La mayoría no se pueden curar y se desarrollan gradualmente. Estas enfermedades son generalmente asintomáticas hasta que aparecen complicaciones, como un ataque al corazón, un derrame cerebral, insuficiencia renal o el desarrollo de ceguera. Son cada vez más comunes en todo el mundo, especialmente en los centros urbanos y suburbanos y tienen los mismos factores de riesgo: el estilo de vida sedentario, la mala alimentación y el tabaquismo. Las complicaciones se pueden prevenir si los pacientes reciben un tratamiento adecuado, oportuno y constante.

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"¿Qué quiere que coma? Estoy huyendo de un país en guerra", dice Leila, una mujer siria de 62 años con diabetes. Leila es una refugiada en la región del valle de Bekaa, en el este de Líbano. "El médico me dijo que debo comer verduras, pero yo como lo que me dan. No hay otra opción”, dice.

Desde abril de 2012, Médicos Sin Fronteras (MSF) ha gestionado un programa de tratamiento de enfermedades crónicas en Líbano para atender las urgentes necesidades de los pacientes sirios, que ya no tienen acceso a tratamiento.

"Casi el 90 por ciento de nuestros pacientes llegan con enfermedades crónicas diagnosticadas, por lo general hipertensión y diabetes”, dice Wael Harb, médico supervisor de MSF en el valle de Bekaa, quien añade: "La enfermedad empeora rápidamente si no han recibido tratamiento por semanas. Con la guerra en marcha en Siria, su enfermedad no es prioritaria. El acceso a alimentos, agua y vivienda -necesidades vitales básicas- es más importante. Además, a menudo carecen de dinero para pagar el transporte a un centro de salud y para comprar los medicamentos. Para las personas con diabetes, la dieta es particularmente problemática. Tratamos a muchos pacientes que acuden a nuestras instalaciones con hipertensión y diabetes no controladas, lo que puede conducir a la pérdida de la conciencia, un ataque cardíaco o un coma".

Necesidades urgentes, recursos limitados

Como organización humanitaria que ofrece tratamiento gratuito a los refugiados sirios que padecen este tipo de enfermedades, MSF observa una afluencia creciente de pacientes en sus instalaciones. Sin embargo, MSF ha de lidiar con recursos financieros y humanos limitados.

"Las clínicas están sobrecargadas", explica la doctora Bénédicte de Kalbermatten, especialista en enfermedades crónicas. "En las instalaciones de MSF en Líbano, los médicos pueden pasar de promedio solo ocho o diez minutos con cada paciente. Esa es una cantidad muy limitada de tiempo para llevar a cabo un examen, hacer un diagnóstico, decidir sobre el tratamiento, explicar todo al paciente y prescribir los medicamentos necesarios. Parece imposible en teoría, pero nuestros médicos lo logran en la práctica", dice.

La continuidad de la atención médica también es fundamental para el tratamiento de pacientes con enfermedades crónicas. "Esto implica un compromiso y una relación continua entre el paciente y el médico”, explica la doctora De Kalbermatten, “pero en este contexto, los pacientes son refugiados. Ellos no viven en una situación estable. Es difícil proporcionar una supervisión adecuada, lo que puede comprometer su tratamiento".

Adaptando los protocolos de tratamiento a las emergencias humanitarias

"Como organización médico-humanitaria, MSF trabaja tradicionalmente en situaciones de emergencia donde predominan las enfermedades infecciosas", dice la doctora Philippa Boulle, asesora médica de MSF, quien añade: "Hasta ahora, solo hemos desarrollado una experiencia limitada en el tratamiento de enfermedades crónicas a largo plazo. Hoy en día, para asegurar que los refugiados sirios tengan acceso a un tratamiento eficaz, debemos innovar y adaptar los protocolos de tratamiento diseñados para los modelos europeos y norteamericanos a las situaciones de emergencia humanitaria".

Con el apoyo de expertos en enfermedades crónicas, MSF está desarrollando enfoques innovadores para que se adapten mejor a este tipo de contextos. La organización se centra sobre todo en la diabetes y la hipertensión, que se han generalizado entre los pacientes sirios. También se desarrollarán enfoques similares para el tratamiento de otras enfermedades crónicas, tales como la angina de pecho, el asma y la epilepsia.


En 2013, MSF ha proporcionado más de 17.900 consultas a pacientes con enfermedades crónicas en las instalaciones de salud en Trípoli y en el valle de Bekaa, en Líbano, así como en el campo de refugiados de Domiz, en el norte de Irak.

MSF continúa haciendo todo lo posible por conseguir la vuelta segura de los compañeros que se llevaron de una casa de MSF en el norte de Siria el día 2 de enero de 2014 mientras ofrecían atención médica a los sirios que sufren la guerra. Desde que MSF empezó a gestionar hospitales de campaña y clínicas en el norte de Siria en junio de 2012, los equipos médicos han hecho más de 140.000 consultas, muchas de ellas por heridas de guerra y enfermedades crónicas que amenazaban las vidas de los pacientes. También han asistido más de 2.000 partos. Pese a los enormes retos, MSF continúa ofreciendo asistencia humanitaria a los sirios que están sufriendo.

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