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03.04.2006

Tratar la tuberculosis multirresistente en Abjasia

Adrien Marteau trabaja en el proyecto de tuberculosis (TB) en Abjasia. A continuación, explica sus frustraciones como médico que trata la TB resistente a los medicamentos, lo que a menudo podría haberse evitado si el paciente hubiese recibido a tiempo la medicación adecuada para la tuberculosis normal.

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“Como médico, mi primera frustración es ver a los enfermos de tuberculosis llegar al programa de MSF en el hospital de Gulripchi después de haber recibido un tratamiento inadecuado. En Abjasia, los medicamentos se pueden conseguirse directamente en las farmacias y algunos enfermos se automedican sin saber lo que están haciendo. Demasiados pacientes de los que tratamos no llegaron a completar en su día el de tratamiento al que habían estado sometidos o seguían cursos a corto plazo que, al final, acaban por desarrollar resistencias a los antibióticos.

Durante dos años, hemos estado tratando a una madre de 27 años que enfermó cuando era muy joven. Tomó medicación durante tres o cuatro años, pero los tratamientos que seguía siempre eran incompletos. Tuvo que someterse incluso a una intervención quirúrgica donde se le extirpó parte del pulmón, aunque ésta sea una decisión médica muy delicada que solamente se practica como último recurso. Cuando finalmente llegó al programa de MSF con TB multirresistente, fue sometida a un tratamiento de segunda línea. Afortunadamente, ahora se está recuperando y seguramente pronto podrá regresar a su casa en Sochi, una ciudad al otro lado de la frontera en Rusia y reunirse con sus hijos, a quienes no ha visto desde hace más de dos años.

Éste es un ejemplo que ya no constituye una excepción entre los pacientes que vemos en el hospital de Gulripchi. Resulta muy descorazonador verles en este estado. Sus vidas están casi destruidas y se podría haber evitado si hubiesen recibido el tratamiento adecuado. Aunque el tratamiento de la TB simple no es ninguna panacea, por lo menos si lo toman correctamente pueden recuperarse.

La situación es diferente en lo que respecta al tratamiento de la TB multirresistente (MDR-TB por sus siglas en inglés), un tratamiento muy largo, estricto y tóxico. En Abjasia, esta terapia tiene mala reputación y la gente le teme debido a los efectos secundarios asociados. Como resultado de ello, algunos pacientes se niegan a seguir el tratamiento de segunda línea o los interrumpen cuando se sienten mejor. Sin embargo, interrumpirlo significa perder la batalla porque sabemos lo que les ocurrirá. Algún día, recaerán y como no habrá nada que hacer por ellos simplemente morirán.

MSF ha organizado campañas públicas de sensibilización para animar a las personas a acceder al tratamiento y seguirlo al pie de la letra. Trabajamos con los pacientes de forma individual y ponemos especial énfasis en lo que claramente es su última posibilidad de tratamiento. Les explicamos que para tratar la MDR-TB, tenemos que utilizar medicamentos que funcionan como bombas atómicas, que lo limpian todo de una vez por todas pero que implican un tratamiento muy largo porque las bacterias responsables de la TB son perversas y pueden esconderse en cualquier parte del cuerpo para reaparecer más tarde incluso de forma más agresiva. Pero a veces nada ayuda e inevitablemente algunas personas abandonan el tratamiento, cosa que resulta enormemente frustrante.

Recientemente, un padre interrumpió el tratamiento de su hija porque tenía que regresar a Rusia. Lo intentamos todo, particularmente a través de nuestra oficina en Moscú, para que regresase a Abjasia, pero nada funcionó. Este padre simplemente condenó a su hija y no pudimos hacer nada. Nos sentimos impotentes ante casos así.

Además existe esta idea peligrosa que tiene todo el mundo: ‘Me siento mejor, por lo tanto puedo interrumpir la medicación como hice antes’. Entendemos que un paciente no pueda tragarse 35 pastillas cada día, un día tras otro, o que no sea capaz de soportar los efectos secundarios. Algunos pacientes nos dicen que preferirían morir de TB que de los efectos tóxicos del tratamiento. Pero como médico resulta difícil aceptar esto porque conocemos lo que inevitablemente ocurre si suspenden el tratamiento. Cuando oímos que dicen ‘me siento mejor y por tanto he decidido dejar de tomar la medicación’ tememos por el paciente, pero también por otras personas, tal vez 10 personas, quizá más quizá menos, a quienes este paciente podría transmitir la forma multirresistente de la tuberculosis”.

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