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03.11.2005

Tuberculosis: "Es muy urgente que se destine I+D a encontrar soluciones innovadoras"

Con ocasión de la 36a conferencia organizada por la Unión Internacional contra la Tuberculosis y las Enfermedades Respiratorias, MSF organizó un seminario el 20 de octubre bajo el lema: “Tuberculosis: podemos hacer más”. El responsable de la Unidad sobre Tuberculosis de MSF, el Dr. Francis Varaine, nos habla de la enfermedad.

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Varaine subraya las dificultades que implica tratar una enfermedad que acaba con la vida de dos millones de personas cada año. Los métodos actuales de diagnóstico y tratamiento de la enfermedad han quedado desfasados y no se adaptan enteramente a los pacientes coinfectados con el VIH/SIDA, a los niños o a las formas multirresistentes de la enfermedad.

¿Qué observaciones pueden hacerse acerca de la tuberculosis y los métodos que se utilizan para tratarla?

La situación actualmente es muy preocupante porque hemos topado con un muro de cemento. Cada año, dos millones de personas mueren víctimas de esta enfermedad y se reportan nueve millones de nuevas infecciones, más del 95% en países pobres. Por consiguiente, MSF se ve confrontada con una situación precaria a la hora de tratar a pacientes con tuberculosis. En 2004, 16.500 personas empezaron el tratamiento en uno de nuestros programas. Cada día, nuestro personal médico tiene que hacer frente a constantes desafíos: métodos de diagnóstico y tratamiento obsoletos e ineficaces nos impiden detectar y tratar correctamente la enfermedad.
La pandemia del SIDA ha incrementado el problema: 12 millones de personas infectadas con el virus del SIDA también padecen tuberculosis (lo que se conoce como coinfección). Sin embargo, las pruebas diagnósticas existentes actualmente (el examen al microscopio de esputos) no funcionan en la mayoría de personas VIH positivas y en general sólo nos permite detectar menos de la mitad de los casos de tuberculosis, con el riesgo de dejar a millones de personas sin tratamiento. Asimismo, el tratamiento de la tuberculosis multirresistente no sólo es muy largo y costoso, sino que además provoca numerosos y terribles efectos secundarios y continúa siendo ineficaz dado que el número de casos no deja de aumentar.
MSF por tanto está apelando a la necesidad de ayuda en este frente: es muy urgente que se destine investigación y desarrollo a encontrar soluciones innovadoras en el diagnóstico y tratamiento de la tuberculosis.

¿Por qué las pruebas de diagnóstico suponen un problema?

El método de diagnóstico con más frecuencia utilizado –el examen de esputos al microscopio– tiene 120 años y sólo permite diagnosticar entre el 45 y el 60% de los pacientes. Además, no sirve para diagnosticar pacientes VIH positivos ni niños (que no pueden producir esputos). Aunque existen otros métodos como cultivos y antibiogramas, éstos son muy sofisticados y por tanto difíciles de implementar en países en desarrollo donde viven el 95% de los afectados.
Lo que nos hace falta es una herramienta de diagnóstico fácil de utilizar y capaz de proporcionar resultados rápidos, que pueda ser utilizada tanto por técnicos como por cuidadores sin necesidad de un laboratorio sofisticado. Nuestros equipos están trabajando estrechamente con expertos para conseguirlo pero parece ser que la investigación y desarrollo no invierte suficientes recursos en esta dirección.

¿Por qué tratar la tuberculosis es tan complicado?

El tratamiento actual de la tuberculosis se basa en moléculas concebidas hace más de cuarenta años. Los pacientes a menudo se ven obligados a ingerir un gran número de tabletas, lo que hace todavía más pesado el tratamiento. Para mitigarlo, MSF está haciendo presión a fin de que se implementen dosis fijas combinadas –que combinan cuatro moléculas en una sola tableta– cuya calidad ha sido certificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Utilizamos este tratamiento en la mayoría de nuestros programas aunque no esté siempre contemplado en los protocolos nacionales de los países donde trabajamos.
La otra dificultad inherente es la duración del tratamiento: entre seis y ocho meses. Durante este largo periodo de tiempo, la estrategia recomendada por la OMS exhorta a los pacientes a que acudan a una estructura de salud cada día para tomar la medicación o hacerlo bajo la supervisión de un voluntario comunitario. Conocida como DOT (por sus siglas en inglés) o terapia de observación directa, no resulta apropiada porque exime a los pacientes de la responsabilidad que supone la administración de su propio tratamiento.
Sin embargo, con la experiencia adquirida en los programas de lucha contra el SIDA, sabemos que los pacientes son capaces de adherirse a tratamientos largos y complejos sin la DOT, siempre y cuando estén debidamente informados, cuenten con el apoyo adecuado y jueguen un papel activo en su tratamiento. En los programas de tratamiento de la tuberculosis de MSF, ofrecemos a algunos pacientes la elección de acudir a la consulta sólo una vez al mes para recibir su medicación para el próximo mes. Se requiere un nuevo enfoque a la adherencia.

¿Qué dificultades especificas conlleva la coinfección por SIDA y Tuberculosis?

La Tuberculosis y el SIDA forman un dúo letal. Una tercera parte de los 40 millones de personas VIH positivas –cerca de 12 millones– están coinfectadas con tuberculosis y VIH/SIDA. La Tuberculosis es la primera infección oportunista que afecta a las personas que padecen VIH/SIDA y es también la primera causa de muerte en pacientes VIH positivos. Si no se trata, el 90% de los pacientes tuberculosos mueren a los pocos meses de haber contraído la enfermedad.
Tratar las dos patologías supone un verdadero desafío en materia de diagnóstico y tratamiento. Actualmente es imposible diagnosticar la tuberculosis en la mayoría de pacientes VIH positivos con los métodos de diagnóstico disponibles en el terreno (esencialmente los exámenes al microscopio). Es de vital importancia la existencia de un nuevo método de diagnóstico para que las personas afectadas puedan empezar el tratamiento lo antes posible. Además, la información sobre la detección del SIDA en pacientes tuberculosos y de la tuberculosis en pacientes VIH positivos también constituye una prioridad. Finalmente, otra área que necesita desarrollarse es un tratamiento integrado de las dos patologías que incorpore la atención al paciente. Bajo este enfoque, las personas coinfectadas reciben la correcta atención y son monitorizadas para las dos patologías dentro de una misma estructura de salud.

¿Hasta qué punto es preocupante el recrudecimiento de la forma multirresistente?

Son varios los factores causantes de la emergencia de la bacteria resistente a los medicamentos, los principales son un tratamiento inadecuado o incompleto o el uso de medicamentos de baja calidad. Tratar a las personas que padecen tuberculosis multirresistente supone un verdadero tormento tanto para los afectados como para las personas que les atienden.
El tratamiento dura dos años y provoca efectos secundarios insoportables. Su coste –15.000 dólares americanos por paciente– es muy elevado y en algunos casos representa 300 veces el coste de un tratamiento contra la TB normal. El suministro de medicamentos es complejo e irregular. En algunos programas de MSF un pedido puede tardar hasta un año en llegar al terreno.
Nuestros equipos sanitarios deben hacer frente a enormes dificultades a la hora de tratar el cada vez mayor número de pacientes. En algunas regiones como Asia Central (Kazajstán, Uzbekistán), casi la cuarta parte de los afectados padecen formas multirresitentes de tuberculosis. Según la OMS, actualmente hay un millón de pacientes afectados con TB multirresistente, de los que una muy pequeña proporción tiene acceso a tratamiento. También se han detectado casos multirresistentes en países en desarrollo. MSF lanza un llamamiento a la ayuda: sin nuevos tratamientos y un suministro efectivo, la tuberculosis multirresistente no podrá contenerse.

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