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03.06.2022

100 días de guerra en Ucrania: “Tengo el miedo metido en el alma”

En Ucrania, las personas que escapan de los bombardeos o se preocupan por sus seres queridos en las zonas de conflicto no suelen tener en cuenta su salud mental. Como resultado, las consecuencias psicológicas del conflicto actual pueden parecer invisibles, pero eso no significa que no estén ahí. Las necesidades son reales y tangibles.

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"Siento el miedo en el alma. Mis dedos y mis manos empiezan a enfriarse", explica Vira, una mujer mayor que huyó de la región de Donetsk y ahora busca refugio en Ivano-Frankivsk, en el suroeste del país.

"Estoy preocupada por mis familiares, que siguen en casa: mi hijo, que sigue viviendo donde hay combates. No siento pena, lo que siento está dentro de mí, en lo más profundo de mi alma y me hace llorar de inmediato. No puedo describir cómo es".

En Ucrania, las personas que escapan de los bombardeos o se preocupan por sus seres queridos en las zonas de conflicto no suelen tener en cuenta su salud mental. Como resultado, las consecuencias psicológicas del conflicto actual pueden parecer invisibles, pero eso no significa que no estén ahí.

Tras 100 días de guerra en Ucrania, nuestros equipos de salud mental a lo largo y ancho del país alertan de los preocupantes síntomas psicológicos que están viendo.

"Muchos de los niños y niñas que hemos visto y que han experimentado la explosión de una bomba padecen insomnio, se orinan en la cama y tienen pesadillas", afirma Oksana Vykhivska, nuestra supervisora de salud mental en Kiev. "Las personas mayores, que a menudo se encuentran solas tras verse separadas de sus seres queridos, están en constante ansiedad y rompen a llorar".

Nuestros equipos han prestado apoyo en salud mental en refugios para desplazados, en clínicas móviles en pueblos remotos y en estaciones de metro. Entre mediados de abril y mediados de mayo, MSF realizó más de 1.000 sesiones de salud mental individuales y de grupo. Los profesionales de la organización han observado que la gente sufre miedo intenso, estrés continúo, preocupación persistente, desesperanza y ataques de pánico.

 

Personas desplazadas del este de Ucrania asisten a una sesión de psicoeducación organizada por Ihor Ohdansky, psicólogo de MSF.

 

Reacciones normales a una situación anormal

Nuestros equipos han realizado atenciones de salud mental a personas desplazadas en Béregovo, Járkov, Chernígov, Vínnytsia, Ivano-Frankivsk, Úzhgorod, Kropinitski, Dnipró y Zaporiyia.

Muchas de las más vulnerables, como las personas mayores, están aisladas; han sido separadas de sus vecinos y familiares que formaban una red de apoyo. Mientras tanto, los niños suelen contagiarse del estrés que sienten los adultos a su alrededor. 

"Uno de los problemas que tratamos es el estrés relacionado con el trauma; por ejemplo, los recuerdos de las personas que se esconden en los sótanos durante los intensos bombardeos pueden desencadenarse por palabras, sonidos, olores o escenas que recuerdan el trauma original", explica Vykhivska. "También vemos personas con muchos síntomas relacionados con la ansiedad, como insomnio y preocupación constante por el futuro", añade nuestra especialista.

 

"Luchando con el miedo a la muerte"

Kateryna tuvo que huir de su casa en Irpin junto a su madre cuando su pueblo fue atacado. Fueron evacuadas y ahora viven en un refugio en Mukáchevo, en el extremo oeste de Ucrania. Aquí, Kateryna acude a uno de nuestros psicólogos: sufre ataques de pánico desde que escapó de su pueblo.

"Una de las cosas con las que esto batallando es el miedo a la muerte. Tengo miedo de fallar en algo, o de hacer algo mal y no lograrlo. Pienso en ello una y otra vez, y eso me impide hacer nada", dice.

Estas reacciones no son inusuales cuando se vive una guerra, dice Lina Villa, nuestra responsable de actividades de salud mental en Dnipró y Zaporiyia donde nuestros equipos visitan los refugios donde cientos de miles de personas han escapado de los intensos combates en el este y el sur del país.

Aquí, los psicólogos tratan de estabilizar a los pacientes identificando los problemas a los que se enfrentan, y posteriormente les ayudan a encontrar mecanismos de afrontamiento.

"Intentamos ayudar a nuestros pacientes a recuperar cierto nivel de control en una situación muy imprevisible e incierta apoyándoles a comprender y expresar lo que sienten. Intentamos tranquilizarles diciéndoles que el estrés, el miedo, la ansiedad y el insomnio son reacciones normales ante esta situación anormal", cuenta la psicóloga colombiana.

"Es de vital importancia —continúa Villa— que las personas puedan expresar y ejercitar sus sentimientos y emociones tras enfrentarse a situaciones traumáticas. Si no se abordan, estas emociones pueden convertirse en una bola de nieve y agravarse".

 

Las manualidades y las cartas ayudan a calmar a los niños

En Béregovo, nuestros psicólogos trabajan con niños y niñas evacuados de zonas de conflicto. Del 4 de abril al 20 de mayo, 375 niños participaron en sesiones de salud mental grupales e individuales. Los niños muestran síntomas del trauma que han sufrido tanto antes como durante la evacuación, como ansiedad, baja autoestima, ataques de pánico y tristeza.

"Muchos tienen problemas para dormir, algunos han empezado a tartamudear, otros se orinan en la cama", dice Valerii Kucheriaviy, nuestro psicólogo en Béregovo.

Para ayudarles a sobrellevar la situación, los psicólogos tienen diferentes métodos y estrategias que trabajan con los niños. Uno de ellos es hacer pájaros de papel; los niños los recortan y doblan las alas mientras expresan sus emociones y pensamientos positivos en este proceso.

"Les recomiendo que duerman con este pájaro; puede ayudarles a calmarse", añade Valerii.

 

Necesidad de más apoyo en salud mental

Aunque estamos proporcionando apoyo en salud mental y formación adicional al personal psicológico de centros médicos de toda Ucrania, es necesario hacer mucho más.

"Es necesario un incremento urgente de los servicios de salud mental en todo el país", asevera Vykhivska. "Tanto el sistema nacional de salud como otras organizaciones deben garantizar que la respuesta a las necesidades de salud mental y los recursos que la respaldan lleguen a las personas más vulnerables, especialmente en las zonas rurales, donde la gente suele estar aislada y no tiene acceso".

Es crucial que este apoyo se preste a las personas allí donde estén y que involucre a las comunidades para que todos los que necesiten ayuda la reciban.

 

Entre mediados de abril y mediados de mayo, nuestros equipos de salud mental realizaron 839 consultas individuales de salud mental y 156 consultas de grupo para adultos y niños en todo el país, incluyendo Béregovo, Járkov, Vínnytsia, Ivano-Frankivsk, Úzhgorod, Kropinitski, Kiev, Dnipró y Zaporiyia. Los síntomas más comunes que ve nuestro personal de psicología son estrés crónico, ansiedad, ataques de pánico, problemas de sueño, insomnio en los adultos, miedo a los sonidos fuertes, pérdida de apetito, así como la enuresis (orinarse en la cama) y las pesadillas en los niños. Además, nuestros equipos han impartido más de 100 cursos de formación en salud mental a profesionales sanitarios de todo el país para apoyar a los afectados por la guerra.