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08.10.2021

Ucrania: la vida cerca de la línea de frente requiere de apoyo en salud mental

Es fácil olvidar el impacto psicológico del conflicto que atraviesa el este del país desde hace más de siete años. Para las personas que todavía lo sufren, el trauma, tanto de los combates iniciales como de la amenaza constante de explosiones, disparos, bombardeos y minas terrestres, es parte de la vida diaria.

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Después de siete años de conflicto, las necesidades de salud mental entre las personas en ciudades y pueblos cercanos a la línea de frente en el este de Ucrania siguen siendo altas. Muchos han vivido con el riesgo constante de violencia desde 2014. La pandemia de COVID-19 ha provocado una tensión adicional. El impacto en su salud mental ha sido severo.

Pero buscar atención puede ser difícil. Los servicios de salud mental permanecen centralizados y concentrados en las áreas urbanas, lo que dificulta su acceso. Ahora, Médicos Sin Fronteras (MSF) y otras organizaciones estamos empoderando a los médicos de familia y enfermeras comunitarias para que brinden la atención de salud mental básica que los pacientes tan desesperadamente necesitan.

Es fácil olvidar el impacto psicológico del conflicto que ha estado sucediendo durante mucho tiempo. Para las personas que todavía lo viven, el trauma, tanto de los combates iniciales como de la amenaza constante de explosiones, disparos, bombardeos y minas terrestres, es parte de la vida diaria.

 

Psicóloga de MSF durante una consulta con una paciente en un centro de salud de Shakhtarsk, región de Donetsk, Ucrania.

“Mi hija estaba justo enfrente de mí, a diez metros de distancia. Estaba en la puerta. De repente, comenzó el tiroteo. Solo recuerdo que me golpearon en la cabeza. Había humo por todas partes, ventanas rotas. Me desperté [con] mi nieto abrazándome: 'Abuelita, estamos vivos, estamos bien'. Eso fue todo, la última gota. Soy una mujer fuerte pero en ese momento me rompí. No hay palabras para explicar ese sentimiento de miedo. La seguridad no existía en absoluto”, recuerda Tetiana Karadzheli, residente de la aldea de Kamianka, en la región de Donetsk.

Nuestro personal de psicología, medicina, enfermería que trabajan en el este de Ucrania ve a muchos pacientes que luchan contra la depresión, la ansiedad y otros trastornos comunes. “Con mayor frecuencia es estrés agudo y dolor por la pérdida de sus seres queridos y hogares. Además, las condiciones relacionadas con la ansiedad están muy extendidas. Por ejemplo, insomnio. Somos conscientes de varios casos en los que los abuelos presenciaron la muerte de sus nietos o en los que la gente perdió a casi todos los miembros de la familia”, explica nuestra psiquiatra Tetiana Azarova.

Las personas que viven en pueblos y aldeas pequeñas a menudo no pueden permitirse viajar a las ciudades o pagar a proveedores privados de salud mental, incluso si pueden superar el estigma asociado con las enfermedades mentales y buscar tratamiento.

“En las aldeas, nadie suele prestar atención [a la salud mental]. Piensan que nada les ayudará y solo necesitan vivir y soportarlo”, dice nuestra educadora de salud Natalia Khatsko.

 

La puerta de hierro de una de las áreas en las que los pacientes con tuberculosis están aislados, en una prisión de Donetsk, en Ucrania.

El nuestro proyecto en la región de Donetsk, en colaboración con el Ministerio de Salud y otros socios, brindamos capacitación y supervisión a personal de medicina y enfermería de familia utilizando el mhGAP de la Organización Mundial de la Salud, un enfoque diseñado para permitir que los médicos no especialistas y otros trabajadores de la salud aborden algunos problemas mentales como necesidades de salud.

“Somos los primeros en el camino de todos: pacientes con COVID-19, pacientes con trastornos mentales. Siempre nos conocen primero ”, dijo Halyna Mohylvska, médico de familia de la aldea de Chermalyk, en la región de Donetsk. “Ahí es cuando decidimos si podemos manejarlo nosotros mismos o derivar [al paciente] a un psiquiatra o psicólogo, o recetar medicamentos”.

Oleksandr Vlasenko, director general del Centro de Atención Médica Familiar nº1 en la ciudad de Kramatorsk, en la región de Donetsk, comenta: “Hay dos razones por las que los pacientes no quieren ver a un médico [sobre problemas de HM]: 1) porque no entienden que los médicos pueden proporcionarles esa asistencia; o 2) porque el médico no puede brindar esta asistencia de manera calificada".

El personal de medicina y de enfermería de familia no ha sido reconocido anteriormente como parte del sistema de salud mental, que en el pasado ha priorizado la atención centralizada y psiquiátrica, particularmente en las instituciones. La formación y a dicho personal es un ejemplo de nuestros nuevos enfoques y otros están implementando para que los servicios de salud mental estén disponibles para las comunidades afectadas por conflictos en el este de Ucrania. Se necesita más apoyo y más programas como este para garantizar que los pacientes ya no sufran en silencio.

 

 

Hemos trabajado en Ucrania desde 1999, trabajando sobre el VIH/sida, la tuberculosis en las cárceles, la hepatitis C y proporcionando asistencia médico-humanitaria directa a las personas afectadas por el conflicto en el este de Ucrania. En la región de Donetsk, apoyamos las soluciones lideradas por la comunidad para mejorar el acceso a la atención médica, además de trabajar en salud mental. Proporcionamos formación y supervisión a médicos y enfermeras en cuatro ambulatorios [centros de salud] y nueve FAP [puntos de salud de las aldeas].