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21.06.2006

Uganda: MSF da atención sanitaria en el norte del país

En los distritos más afectados por el conflicto, el 90% de la población vive en campos de desplazados

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Tras casi dos décadas de conflicto entre el Gobierno y el Ejército de Resistencia del Señor* (LRA por sus siglas en inglés), se estima que actualmente en el norte del país la inmensa mayoría de las personas tiene su hogar en campos de desplazados superpoblados, algunos de ellos situados a un kilómetro de sus hogares. Son muchos los habitantes de los distritos más afectados de Kitgum, Gulu, Lira y Pader que dependen prácticamente por completo de la ayuda externa en materia de atención médica, agua y saneamiento, y alimentos.

La seguridad ha mejorado un poco en los últimos meses, por lo que algunas personas se han trasladado de los campos más grandes en estos distritos más castigados por el conflicto a campos satélites más pequeños. Como el miedo les impide regresar a sus hogares, los desplazados se han reasentado en estos campos más pequeños con la esperanza de poder cultivar sus tierras en la vecindad.

La aldea de Patongo, originariamente un centro comercial de varios miles de personas, es hoy un campo que alberga a entre 35.000 y 40.000 personas más, muchas de ellas desplazadas en 2001 debido a los ataques por parte de los karamajong, un grupo de pastores seminómadas del norte de Uganda, parte activa en varios conflictos que implican el robo de ganado. La mayoría de los desplazados decidieron quedarse en el campo por temor a los ataques del LRA.

“La población depende de la ayuda externa porque el Gobierno no asume todas sus responsabilidades”, afirma Francois Delfosse, coordinador general de los programas de Médicos Sin Fronteras en la aldea de Patongo en el distrito de Pader. “No deberíamos presuponer la asistencia humanitaria como la única opción para el norte de Uganda”.

El equipo sanitario realiza hasta 1.000 consultas médicas cada semana en un centro de salud gestionado junto con el Ministerio de Salud de Uganda, principalmente tratando a pacientes con malaria, infecciones respiratorias y diarrea. La estación de lluvias acaba de empezar lo que significa que probablemente aumentará el número de casos de malaria.

Como la sala de hospitalización de 15 camas no bastaba para cubrir las necesidades de la zona, el equipo construyó una estructura adicional con una capacidad para ocho camas más, incluyendo una sala de aislamiento de cuatro camas para pacientes que padecen diarrea sangrante, meningitis o sarampión.

Cuando el equipo llegó en diciembre de 2004, muchos de los pozos estaban contaminados y apenas quedaban bombas de agua manuales en buen estado. MSF construyó un sistema de suministro de agua de emergencia y desde entonces ha perforado 10 pozos que bombean hasta 600.000 litros de agua al día. “Hoy, podemos suministrar 17 litros de agua por persona y día”, explica Delfosse. “Pero nuestro objetivo es incrementarlo a 20 litros”.

Gran parte del equipo de MSF fue evacuado de Patongo en noviembre de 2005 debido a la inseguridad, caracterizada por violentas emboscadas contra civiles y vehículos humanitarios. El equipo al completo no regresó hasta principios de enero de 2006, pero la organización continuó proporcionando medicamentos y suministros a los miembros del personal que vivían en Patongo y que mantuvieron el programa en funcionamiento.

“Cuando regresamos en enero de 2006, la clínica estaba abierta y llena de pacientes”, añade Delfosse. “El nivel de consultas cayó en picado los cinco primeros días después de la evacuación, pero después remontó progresivamente hasta alcanzar niveles normales de actividad. Aunque no era sostenible a largo plazo fue increíble ver el grado de compromiso e implicación del personal gracias al cual la clínica continuó funcionando”.

* Lord’s Resistance Army

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