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12.05.2006

"Una decisión inaceptable e ilusoria"

Tras las elecciones legislativas de enero de 2006 y la victoria de Hamas, EEUU, Canadá, la Unión Europea, y Japón decidieron suspender su ayuda financiera a la Autoridad Palestina y dar parte de esos fondos a las Naciones Unidas y a otras organizaciones internacionales presentes en los Territorios palestinos. MSF encuentra esta propuesta inaceptable. Giuseppe Scollo, responsable de MSF en los Territorios palestinos explica por qué.

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¿Por qué MSF decidió hablar públicamente tras esta decisión-anuncio?
Nos hemos posicionado públicamente contra esta propuesta, que trata la ayuda humanitaria como una medida sustitutoria para amortiguar el grave impacto de esta medida en la población palestina. Creemos que suspender toda la ayuda directa a la Autoridad Palestina y repartir parte de ésta entre las organizaciones internacionales y ONG como medida reparadora de daños mayores es inaceptable. Esta decisión es hipócrita, ilusoria en la práctica e inaceptable como cuestión de principios.

Es incorrecto pensar que las organizaciones humanitarias y las agencias de la ONU, cuyos cometidos son muy específicos, tendrían la habilidad, legitimidad y recursos para asumir la responsabilidad administrativa de todo un país, concretamente en materia de supervisión de los servicios sociales, gestión de los Ministerios y del sistema de salud pública y administración de las nóminas de los funcionarios.

Con respecto a los principios, podemos ofrecer servicios de gran calidad en los Territorios palestinos, tal como hacemos también en otras partes, pero para ello tenemos que ser independientes. Nuestras decisiones no pueden basarse en agendas políticas, si no sólo en las necesidades de los más desfavorecidos y nuestra capacidad de ocuparnos de ellos. Si no nos distanciásemos públicamente de esta propuesta que nos utiliza como si de un servicio de limpieza se tratase, nos convertiríamos en cómplices y ejecutores de esta sanción. Además, ¿por qué tendríamos que hacer las veces de un gobierno elegido democráticamente? Aceptar la propuesta de EEUU, la Unión Europea, Canadá y Japón significaría legitimar su apuesta política rechazando lo que los palestinos han elegido.

Naturalmente nos negaremos a aceptar fondos institucionales. En 2006, todas nuestras actividades en los Territorios palestinos serán financiadas con aportaciones privadas.

¿Qué quiere decir MSF cuando habla de “confusión de categorías y roles”?
No es la primera vez que los políticos –los Estados– nos piden que interpretemos el papel de asistentes sociales. Aunque de forma diferente, esto es lo que ocurrió en Irak y Afganistán, donde las fuerzas de la coalición manipularon la ayuda humanitaria para justificar, entre otros objetivos, operaciones militares y ganarse a la población. Este tipo de confusión daña la eficacia de las operaciones de ayuda dividiendo a las víctimas en “buenos” y “malos” y asociando las operaciones humanitarias a una de las partes implicadas. Nos expone y podría convertirnos en blancos. Esto probablemente contribuyó al asesinato de nuestros cinco colegas en Afganistán en junio de 2004.

Si en los Territorios palestinos nos ven con buenos ojos es concretamente porque somos imparciales e independientes. Años de trabajo en el terreno nos permiten entablar relaciones sólidas con la población, que reconoce nuestro trabajo y confía en nosotros. La gente sabe que nuestro trabajo no está vinculado a ninguna decisión política y que actuamos exclusivamente en interés de las personas a las que asistimos.

¿De qué forma se notan los efectos de la decisión de EEUU, Canadá, la Unión Europea y Japón en los Territorios palestinos?
Todavía es muy pronto para hacer una valoración precisa del impacto directo y concreto de suspender la ayuda bilateral en el sistema de salud. Sin embargo, sin duda esto viene a sumarse a una situación ya muy crítica y por tanto agravará las penurias que padecen los palestinos. En la Franja de Gaza, casi la mitad de los 1,4 millones de habitantes viven por debajo de la umbral de la pobreza y la tasa de desempleo es de casi un 70%. La Unión Europea proporciona una ayuda anual de 500 millones de euros, lo que la convierte en el financiador más importante del principal empleador, la Autoridad Palestina. Los 140.000 funcionarios –que, según el Banco Mundial sustentan al casi 23% de la población– no han recibido su salario desde marzo.

Asimismo, aunque los asentamientos en la Franja de Gaza han sido desmantelados, el bloqueo económico de los Territorios y la prohibición de circulación de personas y bienes entre los Territorios palestinos e Israel continúa. Ya empiezan a escasear algunos productos, la población cada vez es más pobre y la falta de recursos en las estructuras sanitarias (que funcionan principalmente gracias a la ayuda externa) se está cronificando. Los hospitales dependen de suministros médicos que se agotan con gran rapidez. Las personas que padecen enfermedades importantes y complejas, como cáncer, que no pueden tratarse en el sistema de salud palestino, lo tienen cada vez más difícil para ir a Israel en busca de asistencia. Los palestinos consideran la decisión de suspender la ayuda como un castigo colectivo.

La situación de las familias no va a mejor cuando la ayuda económica se suspende. La idea de que las organizaciones humanitarias aliviarán la situación es completamente cínica. Además, si nos ceñimos a las Convenciones de Ginebra, Israel, como potencia ocupante, es responsable de asegurar unas condiciones de vida dignas a la población palestina en los Territorios palestinos.

¿Qué hace MSF en los Territorios palestinos? ¿Por qué no trabaja también en Israel?
En 1989, durante una de las fases agudas del conflicto, MSF empezó a trabajar en los Territorios palestinos apoyando al sistema de salud. Inicialmente, llevamos a cabo programas médicos de emergencia. Desde entonces, hemos tenido que ir adaptando nuestros programas para poder prestar atención médica en función de lo que los servicios de salud locales pueden o no pueden proporcionar.

Hoy, en Gaza y Cisjordania, nuestros equipos aportan atención médica y psicológica y asistencia social a las familias expuestas a años de violencia continuada y al impacto de la ocupación (incluyendo aislamiento, limitaciones, prohibiciones de movimientos, y problemas de acceso a tratamiento). La mayoría de nuestros pacientes viven confinados en enclaves, con sus desplazamientos sujetos a los caprichos de los controles militares (zonas cerca de las colonias, el muro de separación, fronteras sensibles como la de Egipto y zonas donde las incursiones israelíes son frecuentes). También estamos preparados para realizar intervenciones de emergencia si fuese necesario.

MSF no cuestiona el hecho de que en Israel también hay muchos problemas y que el país vive sumido en un clima de violencia vinculado a ataques. Deploramos la situación y el sufrimiento de las poblaciones civiles de ambas partes. Sin embargo, las estructuras de salud israelíes y el sistema de salud funcionan y son efectivos. Al contrario de lo que ocurre en los Territorios palestinos donde la población, también sumida en un clima de violencia, carece de acceso a la atención médica y psicológica que necesita.

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