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23.06.2005

"Una de las primeras tareas tras una catástrofe es normalizar los sentimientos"

Entrevista con Fabienne de Leval, coordinadora de salud mental de MSF en Banda Aceh, Sigli y Lamno (Indonesia). Seis meses después del <em>tsunami</em>, repasa los programas de atención psicológica que ayudan a los damnificados a superar una catástrofe en la que lo perdieron todo

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¿Cuándo llegaste a Aceh y con qué cometido?

Llegué a Aceh hace unos tres meses, a mediados de marzo. Mi tarea consistía en definir una estrategia a más largo plazo, tras salir de la fase de emergencia. Tenía que visitar los distintos emplazamientos en los que estábamos trabajando y desarrollar programas específicos para los diferentes contextos. También debía dar apoyo al equipo nacional y expatriado para fomentar las capacidades locales. En Aceh no hay psicólogos clínicos, e incluso en toda Indonesia apenas hay unos pocos. Vine para ayudar a desarrollar los recursos de las comunidades para hacer frente a las enormes necesidades en salud mental existentes, en un contexto de recursos limitados.

¿Cuál fue tu primera reacción al comprobar el estado de devastación?

Circular por Banda Aceh, entrando hasta seis kilómetros tierra adentro desde la costa, y comprobar la completa devastación de la zona, me permitió hacerme una idea bastante aproximada de la brutal fuerza de la ola que azotó Banda Aceh el 26 de diciembre. Casas enteras arrasadas, coches aplastados y amontonados, grandes barcos encallados en terrenos cubiertos de escombros... La primera vez que paseé por la playa, no podía olvidar las imágenes de lo que allí había ocurrido y de lo horroroso que tuvo que ser.

¿Qué actividades de salud mental ha desarrollado MSF desde entonces?

MSF fue una de las primeras ONG internacionales que llegaron al terreno en Aceh, y desde el principio hemos capacitado a psicólogos para destacarlos en nuestras clínicas móviles. De esta forma, podían estar presentes durante las consultas médicas e identificar a la gente con peores cuadros de estrés emocional. Afortunadamente, MSF ya tenía experiencia previa en programas de salud mental en Indonesia, por lo que contábamos con una red de experimentados psicólogos nacionales, y recurrimos a ellos.

Las réplicas que continuaron durante las semanas posteriores al tsunami acentuaron el pánico, por lo que, al tiempo que continuábamos con el trabajo desde las clínicas móviles, entablamos contacto con líderes comunitarios y religiosos, profesores y personal médico para explicarles las causas del tsunami y de los temblores –información que la gente reclamaba con especial ansiedad– y las consecuencias que tales desastres pueden tener en el comportamiento de las personas. Les enseñamos a reconocer los síntomas clásicos y las técnicas más básicas para tratarlos (respiración, relajación, etc). Y les animamos a acudir a nosotros cuando necesitaran más información o asesoramiento individual.

En estas primeras fases, trabajamos en Banda Aceh, Lamno, Sigli y Meulaboh, con evaluaciones en marcha en otros 10 distritos.

¿Los síntomas del trauma son específicos a cada cultura o pueden encontrarse los mismos en todas partes? ¿Cómo se tratan?

Desde luego, existen ciertos síntomas de trauma y formas de tratarlos que son comunes a todas las culturas. Los más habituales son los dolores de cabeza, las pesadillas, los flashbacks y las palpitaciones. Cuando se producen terremotos, tan habituales aquí, la gente experimenta a menudo parálisis o entumecimiento de las piernas. Esto lo hemos visto incluso entre el personal expatriado.

Una de las primeras tareas tras una catástrofe es normalizar los sentimientos que experimentan las personas. La gente acude a los médicos para tratar lo que creen que son problemas físicos, y se sienten confundidos cuando se les explica que no les ocurre nada. Tenemos que hacerles entender que no es extraño que sientan estos síntomas físicos, que no se están volviendo locos. Es una reacción normal ante una situación anormal. También tenemos que animarles a hablar de sus dolencias.

¿El asesoramiento individual es la única forma de tratamiento?

En absoluto. También recurrimos a sesiones de grupo y actividades comunitarias como forma de terapia. Por ejemplo, en Lamno, nuestro equipo de salud mental lanzó un proyecto de construcción de barcas. Reunimos a los pescadores de la localidad y les proporcionamos equipos y materiales para que pudieran trabajar juntos en la reconstrucción de sus botes. El taller sirvió también como foro de discusión, y para los pescadores resultó de gran ayuda el que ellos mismos trabajaran en la reconstrucción de sus vidas.

¿Cuál es la mejor forma de abordar la salud mental en una situación como ésta?

Desde luego no existe una respuesta universal, pero la experiencia de MSF en la gestión de programas de salud mental es una gran base sobre la que empezar a trabajar. Desde hace muchos años, estimamos que la salud mental es un componente importante a tener en cuenta en las intervenciones humanitarias, por lo que hemos desarrollado capacidades específicas y guías de trabajo.

También nos apoyamos mucho en nuestro personal nacional. Ellos hablan el mismo idioma y tienen las mismas referencias culturales, por lo que están en mejor posición que nosotros a la hora de determinar qué es lo ‘culturalmente apropiado’. Y siempre estamos preparados para adaptar nuestros programas cuando es necesario.

¿Cómo han evolucionado las necesidades a lo largo de estos seis meses y cómo se está adaptando MSF?

Hemos comprobado que, inmediatamente después de un gran desastre, las personas activan sus mecanismos de defensa y, con un poco de ayuda extra, la mayoría de la gente es capaz de superar el trauma inicial. En Aceh, justo después del tsunami, todo el mundo estaba en estado de shock y las emociones estaban a flor de piel, por lo que era fácil conseguir que la gente se expresara.

Pero, ahora que las emociones están más ocultas, siguen sufriendo muchos problemas psicosomáticos que, si no se resuelven, pueden hacerse crónicos. Son perjudiciales no sólo para el individuo sino también para la comunidad y pueden transformarse en depresiones, adicción a las drogas, comportamientos agresivos y otros comportamientos antisociales.

Para explicar la importancia de tratar estos problemas, a veces utilizamos la metáfora de la herida: puedes poner un esparadrapo y eso ayudará durante un tiempo pero, si no la limpias correctamente, seguirá infectada. El desinfectante, en este caso, puede ser hablar del problema.

Ahora que ya no estamos en fase de emergencia, también es importante que Aceh desarrolle su propio sistema integral de salud mental, con el fin de cubrir estas necesidades por sus propios medios. El Ministerio de Salud tiene que identificar y formar a psicólogos, e incorporarlos al sistema nacional de salud. Estamos haciendo lo que podemos, abriendo centros de salud mental, creando sistemas de referencia de casos y ofreciendo formación (así como asesoramiento a cargo de nuestro propio personal) en todas las áreas en las que dirigimos programas médicos. Teniendo en cuenta el número de centros de atención primaria y de actividades externas que apoyamos, esto es muy significativo.

¿Qué otras herramientas utilizamos en nuestros programas?

En Aceh, la religión ha sido definitivamente de gran ayuda para las comunidades. En el Corán existen varias plegarias (surat) que pueden ayudar en momentos de sufrimiento y la gente las ha utilizado mucho. Nosotros no las utilizamos, pero hemos buscado la cooperación de los líderes religiosos para pedirles que hablen con la gente en las mezquitas.

Las actividades que se realizan en grupo, tales como el canto, los deportes o cocinar, también son una forma de terapia y relajación. Ayudan a reconstruir los lazos comunitarios y mantienen a la gente ocupada en momentos en los que han perdido sus medios de subsistencia y no saben qué hacer. También son ocasiones en los que habitualmente la gente de Aceh se reúne y habla. Por esta razón, hemos establecido actividades comunitarias como parte de nuestros programas de salud mental.

¿Utiliza MSF el mismo abordaje en todo el distrito de Aceh?

No. Somos muy conscientes de que cada contexto es diferente. Banda Aceh, la capital del distrito, es un asentamiento urbano, en el que el 60% de la ciudad fue destruido y en el que se da una gran concentración de ONG. A diferencia de otras áreas, no hay ni un sólo grupo identificable –la población en cada subdistrito es demasiado grande–, por lo que el planteamiento comunitario que utilizamos en Lamno (en el este) y en Sigli (en el oeste) no resultan tan apropiados. En lugar de ello, nos hemos concentrado en ciertas áreas en las que identificamos las mayores necesidades que no quedaban cubiertas por otros actores.

Lamno era una comunidad mucho más pequeña y aislada, incluso antes del tsunami. Por lo tanto es mucho más importante trabajar con la comunidad en su conjunto y ganar su confianza. Hemos trabajado duro para que nos contaran por sí mismos qué necesitaban, y hasta ahora nos hemos concentrado en actividades de grupo, ya que era allí donde la comunidad se encontraba más cómoda. Una vez ganada su confianza, resulta mucho más fácil trabajar en el sistema de referencia de casos y asesoramiento individual. Los líderes comunitarios, el personal de salud, los profesores, etc, tienen una mejor comprensión de qué servicios ofrecemos y, por ello, pueden enviarnos a las personas que necesitan nuestra ayuda.

En Sigli, el contexto también es distinto. Al principio, los equipos médicos trabajaban en los subdistritos y en algunos centros de atención primaria, por lo que tenía sentido utilizar esto como punto de partida para llegar a las comunidades. Estos programas médicos siguen en marcha, por lo que seguimos incorporando actividades de salud mental y ampliando nuestro acercamiento mediante actividades externas en las comunidades y las aldeas.

Además, en todas las áreas, estamos trabajando con niños y con adultos. Por supuesto, esto requiere abordajes diferentes. Estamos trabajando con profesores y padres para que puedan detectar signos de estrés, y también estamos atendiendo a huérfanos.

¿Es el tsunami la única causa de problemas de salud mental en Aceh?

En absoluto. No hay ninguna duda de que el conflicto también está afectando a la población.

¿Dónde crees que la actividad de MSF puede ser especialmente beneficiosa de cara al futuro?

Por supuesto, lo más importante son los pacientes individuales a los que llegamos. MSF se encuentra en una posición única, gracias a su trabajo médico en hospitales, centros de atención primaria y clínicas móviles.

También está el contexto general. Actualmente existe una iniciativa nacional para desarrollar un sistema integral de salud mental, y MSF podría hacer mucho para ayudar. Podemos desarrollar proyectos piloto que den ejemplo de cómo puede trabajar un sistema de salud mental basado en la comunidad. Por ejemplo, en Sigli, estamos desarrollando un programa comunitario. En primer lugar, intentamos educar a las personas acerca de lo que es la salud mental, y también estamos estableciendo una clínica de salud mental que se integrará en el sistema. Los trabajadores sanitarios comunitarios que vamos a formar pueden enviar a la gente a la clínica, y nosotros podemos remitirlos a la unidad psiquiátrica si fuera necesario. Éste es un modelo que podría funcionar en otros lugares, pero tenemos que esperar y ver cómo funcionan las cosas.

En el ámbito individual, ¿cuál consideras que es el mayor desafío?

Creo que lo más urgente es dar respuesta al hecho de que, aparte de los casos de personas con serios desórdenes psiquiátricos que eran ingresados, la salud mental realmente no existía en Aceh antes del tsunami. Por esta razón, para mí, el mayor desafío es participar en la creación de un sistema de salud mental en Aceh, un sistema de atención basado en la comunidad. Pero esto va a llevar su tiempo.

 

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