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23.02.2021

Pedimos al Consejo Europeo que permita la producción mundial de herramientas médicas COVID-19

La UE debe apoyar la suspensión temporal de patentes durante la pandemia que se vuelve a debatir en el seno de la OMC. Es el momento de actuar: ya somos más de 50.000 personas las que pedimos que España no obstaculice esta petición. Juntos, podemos marcar un punto de inflexión.

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En vísperas de la reunión del Consejo Europeo de los días 25 y 26 de febrero, Médicos Sin Fronteras (MSF) instamos a la Unión Europea (UE) a tomar medidas urgentes para promover un mayor acceso mundial a las vacunas de COVID-19 y a otras tecnologías sanitarias que salvan vidas. Por un lado, la UE debe dejar de bloquear la propuesta de exención de la propiedad intelectual en la Organización Mundial del Comercio (OMC), que se vuelve a debatir ahora en el Consejo para los Acuerdos de Derechos de Propiedad Intelectual (ADPIC), y, por el otro, facilitar la transferencia de tecnologías sanitarias y de vacunas por parte de las empresas farmacéuticas de Europa a los fabricantes de los países de ingresos bajos y medios para una distribución equitativa de todas las herramientas médicas de COVID-19.

Al comienzo de la pandemia, los líderes de la UE se propusieron objetivos audaces que daban esperanzas de una respuesta global para luchar contra el actual coronavirus. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, describió la vacuna COVID-19 como "nuestro bien común universal". La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron, pidieron una producción generalizada en todo el mundo "sin problemas con los derechos de propiedad intelectual". El propio presidente de Gobierno español afirmaba al comienzo de la pandemia que la única forma de derrotar al virus pasaba por “garantizar el acceso equitativo y asequible a vacunas, tratamientos y diagnósticos a nivel mundial”. Y así se recoge en la Estrategia de respuesta conjunta de la cooperación española a la crisis del COVID-19aprobada en julio de 2020, y en la que se considera la vacuna contra el COVID-19 como un bien público[1].

Por desgracia, las acciones de la UE y de sus Estados miembros han contradicho estas ambiciones, obstaculizando en ocasiones la capacidad de otros países para controlar la pandemia. Así, la UE se ha reservado miles de millones de dosis de vacunas para sí misma, socavando el acceso equitativo global. Los recientes compromisos de algunos miembros del G7 de compartir dosis deben servir de catalizador urgente a todos los Estados de la UE para que sigan su ejemplo y garanticen la protección de todos los trabajadores sanitarios de primera línea y de los grupos de alto riesgo. Los anuncios en el seno del G-7, sin embargo, no resolverán la enorme desigualdad mundial, ni abordarán la necesidad de facilitar un suministro y una producción diversificada a nivel global.

 

Nuestros equipos han venido proporcionando, desde el inicio de la pandemia, tratamiento y prevención de COVID-19 en diferentes comunidades de la región del sur de África y en países como Sudáfrica, Eswatini, Malaui y Mozambique. Con la aparición de la segunda ola y de nuevas variantes del coronavirus en la región, estos países están luchando para responder a esta pandemia que está desbordando sus sistemas de salud. Mientras que muchos países ricos empezaron a vacunar a sus trabajadores sanitarios y a otros grupos prioritarios hace más de dos meses, Eswatini, Malaui y Mozambique todavía no han recibido ni una sola dosis de vacuna para proteger a su personal sanitario de primera línea.

“Lo que presenciamos en este momento es un fracaso inaceptable de la respuesta global. Hay naciones que acumulan vacunas y que han comenzado a inmunizar a grupos de bajo riesgo, mientras que en países en desarrollo ni siquiera sus trabajadores de la salud de primera línea están recibiendo las vacunas”, se lamenta Raquel González, nuestra responsable de Relaciones Externas.


La propiedad intelectual convencional ahoga la producción mundial

"En este momento histórico, en el que casi todos los habitantes del mundo necesitan la vacuna COVID-19, las promesas de solidaridad mundial y de distribución equitativa no deben quedar en el aire, sino que deben cumplirse con acciones audaces y concretas", reclama el Dr. Christos Christou, nuestro presidente Internacional. "La estrategia de la UE de producir las vacunas en Europa no puede cubrir en la actualidad las necesidades de la UE, por no hablar de la demanda mundial, y su defensa del sistema convencional de propiedad intelectual ahoga la producción mundial de herramientas médicas esenciales. La UE tiene la responsabilidad política de permitir y posibilitar que cualquier país produzca libremente herramientas sanitarias vitales, especialmente vacunas, para controlar esta pandemia sin precedentes. Es hora de que la UE y sus dirigentes se comprometan a compartir sin trabas la tecnología con los fabricantes de los países de ingresos bajos y medios".

Hasta ahora, la mayoría de las empresas farmacéuticas, por interés comercial, no han compartido voluntariamente su tecnología y conocimientos técnicos para impulsar la producción mundial de herramientas médicas. Para producir y suministrar los volúmenes sin precedentes de vacunas COVID-19 necesarios para vacunar a todo el mundo, la UE debería exigir a las corporaciones y a los desarrolladores que compartan abiertamente las tecnologías sanitarias esenciales con los fabricantes de los países de ingresos bajos y medios, en particular para las vacunas de ARNm, cuya producción es menos compleja que la de las vacunas tradicionales. Las vacunas de ARNm también pueden fabricarse a un coste relativamente bajo y son más fáciles de adaptar a nuevas variantes víricas, una baza importante en esta pandemia. Actualmente se están desarrollando versiones termoestables. Si la tecnología y los materiales de partida se comparten a nivel mundial, las empresas farmacéuticas, incluso sin experiencia previa en la producción de vacunas, podrían producirlas en un tiempo récord.

La UE se ha opuesto sistemáticamente a la exención de derechos de propiedad intelectual ante la OMC iniciada por la India y Sudáfrica, que pretende eximir temporalmente de algunas de las barreras legales fundamentales a las que se enfrentan otros fabricantes para producir tratamientos, vacunas, pruebas y equipos de protección personal contra el COVID-19.

A lo largo de esta pandemia se ha informado de la escasez de estos productos, lo que pone de manifiesto cómo la producción y el suministro están controlados y restringidos por los titulares de la propiedad intelectual. Dado que la mayoría de los países se enfrentarán a un largo retraso antes de tener acceso a vacunas eficaces, es esencial mejorar el acceso de los países a las herramientas de COVID-19, como los equipos de protección, los diagnósticos y los posibles tratamientos sin restricciones de propiedad intelectual.

“España debe dar un paso al frente en el seno de la UE para favorecer que no se obstaculice la exención de la propiedad intelectual de COVID-19. Nuestro país tiene una oportunidad única para marcar un punto de inflexión en la lucha contra la pandemia no obstaculizando la suspensión temporal de las patentes y liderando los esfuerzos para que los Estados miembros de la UE cambien su posición”, reclama Raquel González.

"La actitud egocéntrica de la UE solo está dando lugar a una mayor escasez de suministros debido a una dependencia mundial innecesaria de determinados fabricantes, y es contraproducente en la lucha contra esta pandemia mundial", afirma Hu Yuan Qiong, coordinadora de Políticas de nuestra Campaña de Acceso.
 

"A través de la exención en la OMC, un centenar de países están solicitando la posibilidad de producir e importar legalmente los productos sanitarios que necesitan sin restricciones de propiedad intelectual. Que la UE frustre los esfuerzos para producir e importar productos sanitarios de forma independiente, mientras la mayoría de los países de ingresos bajos y medios carecen de las herramientas necesarias en esta pandemia, es irresponsable e incomprensible. No podemos dejar que la historia se repita y seguir por el mismo camino, un camino en el que pretendemos que las patentes y otras barreras a la propiedad intelectual no sean un problema”, concluye.

 

 

* En este mismo documento se recoge que España será proactiva en promover políticas de propiedad intelectual que se orienten a facilitar este acceso universal y equitativo, que apuesten por licencias abiertas, compartidas, no exclusivas a nivel mundial y no limitadas en el tiempo, especialmente en lo que concierne a resultados fruto del dinero público.

 

Médicos Sin Fronteras tenemos en marcha una campaña de firmas para pedir al Gobierno español que apoye la supresión temporal de las patentes COVID en el seno de la OMC mientras dure la pandemia.