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14.07.2006

"Uno de los principales retos en estas regiones del Nepal es la salud de las mujeres"

Marie-Pierre Allié es médico y ha trabajado en varios proyectos de MSF. Ahora acaba de regresar de una visita de 15 días a Nepal y hace una puesta al día de la situación en el país.

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El alto el fuego entre el poder real nepalí y los rebeldes maoístas se mantiene, pero ¿durante cuánto tiempo? A pesar de que se ha restaurado la calma y la esperanza en una solución de paz duradera, el acceso a la atención sanitaria es todavía limitado para la población nepalí. MSF ha conseguido encontrar un espacio de trabajo independiente en las zonas montañosas geográficamente aisladas y divididas por un conflicto que dura desde hace más de 10 años. A continuación, Marie-Pierre Allié, nos habla de la situación en Nepal.

¿Podemos afirmar que verdaderamente la calma se ha restituido en Nepal?
En todo caso, la situación no tiene nada que ver con la que la población conocía antes de las manifestaciones organizadas contra el poder real en abril por los partidos en la oposición y los rebeldes maoístas. Estas manifestaciones finalmente han permitido el regreso a algo parecido a una democracia con el restablecimiento del parlamento. Gracias a un acuerdo de alto el fuego bilateral, los atentados y ataques principalmente dirigidos contra todo lo que representa la autoridad como la policía o los puestos militares han cesado, al igual que los enfrentamientos en las afueras de las ciudades. La gente cuenta que no podía circular por la calle, que se imponían toques de queda muy pronto por la tarde, que vivían con un gran sentimiento de inseguridad. Hoy, es completamente distinto, pero aunque la población vive aliviada porque la calma ha vuelto a restaurarse en el país, saben que su futuro es incierto y dudan que el conflicto vaya a resolverse algún día.

En este contexto de paz relativa, ¿están justificados los programas que lleva a cabo MSF?
Nepal es un país muy pobre donde, incluso sin el conflicto, el acceso a la atención sanitaria es muy limitado. Como la asistencia médica no es gratuita, la población en un 90% rural vive en una situación muy precaria y no siempre dispone de los medios para conseguir el tratamiento que necesita.
Existe también un verdadero problema de acceso a los centros de salud en las zonas de alta montaña donde los desplazamientos son largos y penosos. A veces se requieren horas de marcha para llegar a un centro de salud con frecuencia desprovisto de material, de medicamentos e incluso de personal sanitario lo bastante cualificado. Para referir los casos más urgentes de un centro de salud al hospital, el único medio de transporte es el avión pero los vuelos suelen anularse sobre todo en época de monzón.
En definitiva, los desplazamientos de las personas dependen en gran medida de la buena voluntad de los maoístas que, de un día a otro, pueden desplegarse por una zona y colocar una "bandah", es decir un bloqueo que impide el desplazamiento de civiles durante un periodo indeterminado.
En este contexto, la presencia de MSF permite un acceso gratuito a la atención sanitaria, sobre todo a través de dispensarios móviles.

En este país dividido, ¿cómo ha conseguido MSF preservar su independencia?
A fuerza de largas y arduas negociaciones, hemos logrado trabajar en la zona maoísta, convirtiéndonos en la única organización humanitaria presente en los dos lados de las partes en el conflicto.
Hoy, podemos acercarnos a las poblaciones en aldeas aisladas en las montañas. En el distrito de Rukum, donde nos encontramos desde 2003, hemos abierto de momento dos centros de salud en zona maoísta y apoyamos al hospital del distrito situado en zona gubernamental. Naturalmente, toda la asistencia que dispensamos es gratuita.
Poder aportar esta ayuda a las poblaciones no ha sido cosa fácil, y sólo ha sido posible con una gran labor de comunicación y presentación de nuestras actividades a fin de dar a conocer y explicar nuestro trabajo humanitario independiente y neutral.

¿Qué problemas de salud encuentran principalmente los equipos en esta región?
Nuestros equipos tratan patologías bastante clásicas como diarreas infantiles e infecciones respiratorias. Pero recibimos también muchos pacientes con fracturas y luxaciones debidas al terreno accidentado del país y tratamos problemas cutáneos debidos a la falta de higiene.
Pero yo creo que uno de los principales retos en estas regiones de Nepal es la salud de las mujeres. Éstas tienen una existencia muy dura, trabajan en los campos, cargan sobre sus espaldas bultos demasiado pesados para ellas... Hacemos el seguimiento de muchos embarazos y a veces tenemos que practicar cesáreas. Las madres suelen dar a luz en sus aldeas y en caso de urgencia como complicaciones en el parto o por una fractura grave, hay que transferir a los pacientes al hospital lo que no siempre es posible. Afortunadamente, no hemos tenido que lamentar grandes accidentes de momento. Pero para reducir los riesgos de complicaciones fatales, intentamos buscar una solución para poder operar in situ.

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