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08.08.2008

‘Untangling the Web': MSF presenta la undécima edición de su Guía de Precios de ARV

La falta de acceso a los antirretrovirales más nuevos y mejor adaptados sigue frenando la lucha contra el Sida en los países sin recursos

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Médicos Sin Fronteras (MSF) ha presentado en México, con motivo de la Conferencia Mundial sobre el Sida que se celebra esta semana, la undécima edición de su informe ‘Untangling the web/Desentrañando la maraña: Guía de Precios de Antirretrovirales’, que la Campaña de Acceso a Medicamentos (CAME) viene editando desde 2001 para proporcionar información transparente sobre el mercado de los fármacos contra el VIH. Esta undécima edición permite arrojar luz sobre uno de los obstáculos que frenan la lucha contra el Sida en los países en desarrollo: la falta de acceso a los medicamentos más nuevos y adaptados.

Entre las principales conclusiones de esta edición, MSF quiere destacar que, si bien han aparecido en el mercado nuevos medicamentos contra el Sida –lo que a priori debería suponer más opciones para un tratamiento de calidad-, en general no han sido desarrollados teniendo en cuenta las necesidades específicas de los pacientes de estos contextos sin recursos, como mujeres embarazadas, niños o personas coinfectadas con otras enfermedades, como la tuberculosis. La innovación médica, por tanto, no beneficia a quien más la necesita actualmente.

Según explica la doctora Alexandra Calmy, asesora en VIH de la CAME, “necesitamos que algunos medicamentos sean resistentes al calor, necesitamos más combinaciones de dosis fija para la segunda línea de tratamiento (por ejemplo para los bebés), necesitamos tratamientos en forma de un comprimido al día para facilitar la terapia en mujeres embarazadas, necesitamos más datos sobre la eficacia y seguridad de algunos nuevos fármacos en niños, entre otros muchos vacíos”. Otro ejemplo más es el deficiente conocimiento sobre las interacciones entre ARV y antimaláricos, algo esencial cuando el 80% de las personas con VIH viven en regiones en las que el paludismo es endémico.

Además, las compañías productoras no han previsto precios adaptados a países en desarrollo para los medicamentos más nuevos o, directamente, no los están registrando en estos países. Si el coste de los ARV de primera línea se redujo de más de 10.000 dólares por paciente al año en 2001 a apenas 87 dólares en la actualidad (en su combinación de dosis fija más asequible, 3TC/d4T/NVP), los de segunda línea sigue siendo considerablemente más caros ya que están cada vez más protegidos por patentes en los países con capacidad para producirlos.

Por ejemplo, cuando la aparición de efectos secundarios en un paciente obliga a cambiar de un régimen basado en la estavudina (d4T, uno de los ARV más utilizados en primera línea) a combinaciones menos tóxicas basadas en la zidovudina (AZT) o el tenofovir (TDF), el coste del tratamiento se duplica en el caso de la AZT, y se cuadruplica o incluso puede multiplicarse por 11 en el caso del TDF. En el caso de la segunda línea, por tanto, podríamos estar en vísperas de repetir el escenario de finales de los años noventa, cuando el elevado precio de los ARV suponía directamente una sentencia de muerte para los pacientes sin recursos.

Cuando se cumplen diez años de los primeros programas de tratamiento del VIH en países pobres, el panorama no es alentador. Hasta hace poco, países productores como India, Tailandia o Brasil no concedían patentes, lo cual fomentó la competencia y la reducción de precios. Pero ahora es probable que los medicamentos más nuevos sí empiecen a patentarse (de hecho algunos ya lo han sido), por lo que la lucha por el acceso tendrá que librarse ahora en otro terreno: sólo la concesión de licencias, voluntarias u obligatorias, permitirá que la competencia de los genéricos alcance también a la nueva generación de antirretrovirales.

En este sentido, MSF considera necesario recurrir a las salvaguardas de salud pública introducidas en las leyes nacionales de patentes (como es el caso de la Ley india) en aplicación de las flexibilidades previstas en el acuerdo ADPIC (Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio) y en la Declaración de Doha, aprobados en 2001 en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC).


‘Untangling the web: Una guía de precios de antirretrovirales’ fue publicada por primera vez por MSF en 2001, con el objetivo de crear una guía de precios para la compra de ARV en los países en desarrollo. La falta de información transparente y fiable sobre los precios de los fármacos contra el Sida en el mercado internacional es un factor que sigue obstaculizando el acceso a los medicamentos esenciales. La finalidad de este documento es proporcionar información sobre precios y proveedores, para ayudar a los proveedores de tratamiento a tomar decisiones informadas.

Médicos Sin Fronteras proporciona actualmente tratamiento antirretroviral a 140.000 pacientes de Sida, entre ellos 10.000 niños, en 27 países del mundo.

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