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07.01.2009

Vulnerables, olvidados y víctimas de la violencia

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Tras más de un año y medio trabajando en nutrición en la zona de Kaabong, hemos decidido reorientar nuestras actividades a partir de principios de este año.

En estos meses, más de 1.500 niños han sido atendidos en nuestro programa nutricional. Afortunadamente, las tasas de desnutrición han mejorado en la zona, dejando de ser críticas, y la oenegé Acción contra el Hambre se ha ofrecido para retomar el trabajo que estábamos desarrollando pero con un enfoque más a largo plazo, así que hemos decidido traspasar nuestras actividades.

La nueva intervención empezará en enero y está prevista para dos años. El objetivo de nuestras actividades va a ser mejorar el acceso a atención médica de calidad, a nivel pediátrico y de salud sexual y reproductiva, para reducir las tasas de mortalidad en la zona.

Mientras releo la propuesta de proyecto, resuenan en mi cabeza las palabras "vulnerables", "olvidados", "víctimas de la violencia", "falta de acceso a atención médica", que son la justificación de nuestra presencia en la zona, y es que la vida en Kaabong no es nada fácil...

Kaabong no sólo forma parte de uno de los países más pobres del mundo, entre los 25 más pobres según el último informe del PNUD, sino que es justamente esta zona la que tiene los peores indicadores de salud de todo el país.

Para que os hagáis una idea, la tasa de mortalidad infantil en menores de cinco años es de 174 por cada 1.000 nacidos vivos, comparado con la media española que está en 4. Es decir, en Karamoja, casi uno de cada cinco niños morirá antes de cumplir los cinco años. Y tampoco las madres están en una situación mucho mejor... la tasa de mortalidad materna es de 750 por cada 100.000 partos vivos, contra una media de 4 en nuestro país (1). 

Además, en Kaabong hay que añadir el factor de violencia e inseguridad debido a los constantes asaltos y conflictos entre las diferentes tribus, ganaderos nómadas, que han estado históricamente enfrentados por el ganado, y que ahora debido a las violentas operaciones de desarme por parte del Gobierno de Uganda, todavía sufren una mayor inseguridad, reduciendo las posibilidades de acceso a servicios de salud para la mayor parte de la población.

La inseguridad también tiene otro factor añadido, y es que no solamente dificulta el movimiento de la gente para llegar al centro de salud sino que limita enormemente la posibilidad de tener a personal cualificado en estos centros, pues el personal médico del ministerio de salud no está dispuesto a desplazarse a la zona a trabajar. Así, la mayoría de centros de salud carecen de personal médico de nivel y suelen ser atendidos por un ayudante de enfermería.

Por último, para entender la situación, hay que tener en cuenta, también, el olvido histórico de esta zona por parte del Gobierno de Uganda y de la comunidad internacional, lo que ha hecho que la situación no haya mejorado en los últimos años.

Por todo ello, hemos decidido mantener nuestra presencia en la zona para los próximos dos años y enfocar nuestro proyecto en atender a los más vulnerables: los niños y las mujeres embarazadas.

El proyecto va a trabajar en cuatro grandes áreas:

En primer lugar, vamos a trabajar en cinco clínicas móviles, que diariamente se van a desplazar a las áreas más necesitadas para poder pasar consulta pediátrica y de salud sexual reproductiva, llegando así a aquellas regiones donde el acceso a tratamiento médico es más difícil. Además, a través el contacto directo con la población va a permitirnos poder adelantarnos a posibles epidemias, crisis nutricionales y otras emergencias humanitarias.

En segundo lugar, vamos a ofrecer soporte a los centros de salud, proporcionando formación y medicinas, con el objetivo de mejorar las estructuras ya existentes, que son las que a largo plazo deberán hacerse cargo de proveer los servicios.

En tercer lugar, vamos a formar a los Equipos de Salud comunitarios, a nivel de aldea, para que sean capaces de dar educación para la salud, hacer seguimiento de nuestros pacientes y referir los casos más graves a los centros indicados.

Por último, vamos a trabajar intensamente para dar a conocer la situación de esta población a la opinión pública y poner a Karamoja en el mapa de la "Ayuda Internacional", para atraer atención, fondos y a otras oenegés con un perfil más de largo plazo, para poder ayudar en atender las grandes necesidades de la población en otras tantas áreas, tales como agua y saneamiento, nutrición y atención médica con una perspectiva de largo plazo.

El proyecto es, sin duda, ambicioso y esperamos que, tras la intervención de Médicos Sin Frontereas (MSF), la situación mejore de forma considerable tal y como ha pasado con la anterior intervención nutricional. Es un reto importante para nuestro equipo, pero estamos convencidos que merece la pena.

 

  • (1) Fuente: PNUD / UNICEF / OMS.

 

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