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18.11.2014

Washington se lava las manos (por Fernando G. Calero, Comunicación MSF)

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“Casi todos mis amigos pensaban que se trataba de una invención, pero yo lo tuve claro desde el principio; siempre supe que era real. Les decía que se metieran en Internet, que buscaran información. Y al igual que tantos otros, se negaban a creerlo”, recuerda Washington, conductor de Médicos sin Fronteras (MSF).

“En el fondo puedo entenderlo”, le respondo y me digo a mí mismo. De repente llega a tu país una enfermedad que hasta entonces nadie conocía, rodeada de tanto misterio y toda esa rumorología, y te dicen que tienes que creerlo, que de repente todo el mundo está en peligro. Supongo que algo así no tiene que ser muy fácil de asumir.

“La verdad es que es muy raro todo, muy pero que muy raro", asegura. "Unos dicen que fue un murciélago, otros te cuentan que fue un mono, pero al final lo único que importa es que la gente se muere. Habrás oído mil veces lo del enemigo invisible, ¿no? Pues es que es así, con el ébola no hay lugar donde esconderse”.

“¿Sabes de dónde llegó?”, le pregunto. “Sí, claro que lo sé: de Guinea. Bueno, o por lo menos eso es lo que todo el mundo piensa”. “Pero, ¿y cómo llegó aquí?”, insisto bajando la voz y bastante avergonzado. En el fondo, sé bien que ninguno de los dos tenemos la respuesta. De repente me asalta la idea de que, probablemente, no esté bien hacer este tipo de preguntas que lo que buscan son afirmaciones forzadas. Y, sin embargo, tengo que reconocer que siento mucha curiosidad por escuchar su respuesta. Tras unos segundos en los que reflexiona llega la decepción. Para todos los que, como yo, esperarais una explicación ligada a la brujería o a los norteamericanos ya os adelanto que os vais a quedar con las ganas: “Eso ya sí que no lo sé. Nadie lo sabe”, me aclara con un gesto serio. “¿O acaso lo sabes tú?”

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