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03.01.2022

Yemen: cada día que pasa, la desnutrición infantil empeora en el hospital de Abs

En el noroeste del país, los casi siete años de guerra han agudizado la desnutrición, sobre todo en los niños y niñas menores de 5 años: nuestros datos registran un alarmante aumento de casos en 2021, un 76% más en comparación con el mismo periodo del año anterior.

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En Yemen, la desnutrición es un problema de salud que precede al inicio del actual conflicto. Sin embargo, en la gobernación de Hajjah y sus alrededores, en el noroeste de Yemen, los casi siete años de guerra han agudizado la desnutrición. Este es el caso, sobre todo, de los niños y niñas menores de 5 años: nuestros datos registran un alarmante aumento de casos en 2021.

“Los casi siete años de conflicto han afectado gravemente a la economía del país y han debilitado un sistema sanitario que ya era frágil”, afirma Nicholas Papachrysostomou, nuestro coordinador general para Yemen. “Cada día que pasa, la situación empeora”.

El centro de alimentación terapéutica para pacientes hospitalizados (CATPH) del hospital de Abs ha estado funcionando por encima de su capacidad desde principios de 2021. Entre enero y noviembre de 2021 ingresaron un total de 3.377 pacientes, y el número de niños y niñas que sufrieron desnutrición severa y complicaciones médicas -sobre todo, infecciones de las vías respiratorias y diarrea aguda- aumentó un 76 % en comparación con el mismo periodo del año anterior.

La mayor preocupación para el personal médico son los niños y niñas que regresan al CATPH del hospital de Abs, que recibe nuestro apoyo. Estos niños y niñas vuelven a empeorar después de recibir tratamiento; en muchos casos, porque no han podido acceder a atención de seguimiento con regularidad o porque hay escasez de alimentos terapéuticos. Esta situación puede convertirse en un círculo vicioso, ya que, si bien los niños y niñas reciben repetidos tratamientos contra la desnutrición, las causas más profundas relacionadas con la crisis continúan sin abordarse.

Las causas de la desnutrición infantil no se limitan a la simple falta de alimentos. “En ocasiones, la desnutrición en Yemen se ha atribuido a la hambruna, lo que hace pensar que el país no tiene suficientes alimentos para toda la población”, explica Papachrysostomou. “Pero, lo cierto es que, el problema de la desnutrición es más complejo que la simple escasez de alimentos. Nuestra principal preocupación es que, de hecho, la gente no puede permitirse comprar los alimentos que hay en el país”.

Muchos yemeníes no cobran por su trabajo o han perdido sus medios de vida debido al conflicto. Además, la depreciación de la moneda yemení, junto con los elevados precios de los alimentos, el combustible y otros artículos de primera necesidad han mermado el poder adquisitivo de la población. Abs y sus alrededores acogen actualmente a alrededor de 55.650 familias desplazadas por el conflicto; la mayoría de ellas dependen de la ayuda humanitaria para poder sobrevivir. Por ello, muchas familias tienen dificultades para permitirse una cantidad y calidad de alimentos adecuadas para sus hijos e hijas.

Las deficientes prácticas sanitarias y de lactancia agravan aún más la situación. El personal médico del CATPH del hospital de Abs han observado que de todos los niños y niñas con desnutrición que ingresaron en 2021, alrededor del 33% tienen entre uno y seis meses de vida. Un sistema de atención primaria casi inexistente ha hecho que el acceso a la atención sanitaria sea muy difícil, si no imposible, para muchas mujeres embarazadas, madres y niños y niñas de corta edad, y es más probable que una madre desnutrida dé a luz a un bebé con bajo peso.

Gran parte de los niños y niñas con desnutrición severa a los que atendemos pueden ser tratados en un centro ambulatorio y no requieren hospitalización. Sin embargo, la población no siempre encuentra centros de atención ambulatoria cerca de su domicilio, especialmente en las zonas más remotas. En consecuencia, los niños y niñas que sufren desnutrición moderada no reciben tratamiento durante demasiado tiempo, y es posible que acaben padeciendo una enfermedad más grave que requiera hospitalización.

“En la gobernación de Hajjah, el sistema de servicios de atención primaria es muy débil, por lo que los pacientes suelen recorrer largas distancias y llegar en estado crítico a nuestro centro en el hospital de Abs. Los grupos humanitarios deben dar prioridad a la atención sanitaria materno-infantil y apoyar al sistema sanitario para que los servicios de atención primaria funcionen mejor. Un sistema de atención primaria más eficaz puede ayudar a que las madres y los niños y niñas reciban atención en una fase temprana para evitar que su estado de salud empeore”, añade Papachrysostomou.

Aunque el sistema sanitario necesita atención, la única manera de afrontar los problemas de desnutrición pasa por responder a todas las necesidades básicas. Para ello, hay que ampliar la distribución de alimentos en las zonas más afectadas por la desnutrición y aumentar la concienciación de la comunidad sobre las prácticas correctas de higiene y lactancia, así como la identificación temprana de los síntomas de desnutrición. Además, es necesario abordar la situación financiera de las personas afectadas por el conflicto introduciendo cambios económicos y de infraestructura, así como apoyando los medios de subsistencia. Y, lo que es más importante, las partes en conflicto deben garantizar que el coste de la guerra no recaiga sobre quienes menos pueden soportarlo. Sin estos cambios, es probable que los casos de desnutrición entre los niños y niñas menores de 5 años sigan aumentando cada vez más, tanto en número como en gravedad.

Desde 2016, apoyamos al hospital de Abs -en la gobernación de Hajjah-, uno de los mayores centros de Yemen para el tratamiento de la desnutrición infantil, que atiende a niños y niñas con desnutrición y complicaciones en régimen hospitalario. También contamos con un equipo de trabajadores sanitarios locales en los campos de personas desplazadas internas (PDI) y en la comunidad de acogida. El equipo se ocupa de la revisión y el diagnóstico de los niños y niñas con desnutrición, y de la derivación a los centros ambulatorios de alimentación o a nuestros centros de hospitalización, en función con su estado.