Back to top

Combatimos el abuso, la explotación y el acoso en nuestro entorno laboral

Médicos Sin Fronteras (MSF) promueve un entorno de trabajo libre de acoso y abuso. La dirección de la organización se ha comprometido inequívocamente a combatir el abuso y reforzar los mecanismos y procedimientos para prevenirlo y gestionarlo.

Todo el personal debe cumplir con los Compromisos de Comportamiento de MSF y nuestros principios rectores estipulados en nuestra Carta Magna.

La integridad de nuestra organización se sustenta en la buena conducta de cada uno de los miembros de su personal, en cualquier lugar y con pleno respeto por las comunidades para las que trabajamos. Para nosotros, esto significa no tolerar ningún comportamiento de nuestro personal que explote la vulnerabilidad de otros, ni que los integrantes de nuestros equipos aprovechen su posición para obtener beneficios personales.

Mecanismos de reclamación
Existen mecanismos, que incluyen procedimientos de queja, para fomentar la prevención, detección, notificación y gestión de cualquier tipo de mala conducta, acoso y abuso. A través de estos mecanismos, se alienta a todos los miembros del personal a que informen de comportamientos inapropiados o abusos, ya sea a través de sus responsables o mediante canales de información específicos que funcionan al margen de cualquier línea jerárquica, empleando direcciones de correo electrónico habilitadas para tal fin. Asimismo, MSF también alienta a las personas que hayan sufrido un comportamiento inadecuado o presenciado conductas indebidas en las comunidades donde trabajan a que lo notifiquen, para que las reclamaciones se puedan abordar de forma adecuada.

MSF mantiene una extensa campaña de sensibilización para informar a todo su personal sobre los mecanismos disponibles para notificar conductas inapropiadas. Esta información se comparte mediante comunicaciones específicas, incluidos manuales impresos para el personal, y se transmite en reuniones informativas, visitas al terreno y formaciones. Además, las sesiones informativas online y los módulos de formación relacionados con el comportamiento y la gestión del abuso se actualizan y mejoran periódicamente.

En 2018 hubo una actividad continua en todas estas áreas y se asignó más personal a los equipos de comportamiento responsable de MSF. Así mismo, todo el movimiento de MSF desarrolló nuevas herramientas para mejorar la sensibilización, prevención y detección de conductas inadmisibles y mejoró la recopilación y el intercambio de datos. Es importante reconocer que la atención pública sobre este tema ha contribuido, muy probablemente, a aumentar la concienciación y la notificación de casos. También somos conscientes de la importancia que han tenido, en términos de sensibilización, los diversos movimientos e iniciativas liderados por mujeres en todo el mundo en los últimos años.

Gestión confidencial de casos
El objetivo de MSF es garantizar que estas situaciones se aborden con la máxima confidencialidad, ya que esto resulta crucial para crear un entorno en el que las personas sientan que pueden presentar quejas de forma segura, sin temer por su puesto, su seguridad o su confidencialidad.

La prioridad de MSF cuando se informa de un caso de mala conducta es la seguridad y la salud de las personas que potencialmente han sufrido un comportamiento inapropiado. Por ello, se les presta atención inmediata y apoyo. Esta asistencia puede incluir desde atención psicológica y médica a asistencia legal.

MSF siempre respeta la decisión que tome la persona que ha estado expuesta al abuso, en cuanto a si desea trasladar o no un asunto ante la justicia. En caso de tener conocimiento de abusos sexuales contra menores, la política de MSF es informar del caso a las autoridades judiciales siempre que se considere que esta medida resulta la más adecuada para los intereses del niño o la niña y dependiendo a su vez de la disponibilidad de dichos procedimientos judiciales.

El reto principal: reducir las dificultades para reportar
Si bien las cifras de 2018 muestran un aumento en la notificación de incidentes de conductas inaceptables en comparación con 2017, aún creemos que hay casos que no están registrados, debido, probablemente, a una combinación de retos relacionados con un déficit de notificaciones y de recopilación de datos.

En 2018, MSF contaba con más de 43.000 trabajadores en el terreno. En ese año, registramos un aumento significativo del número quejas formales y avisos desde nuestros proyectos: en total fueron 356 reclamaciones y avisos, frente a los 182 de 2017. Esta cifra atañe a casos únicamente en el terreno y no a las diferentes oficinas centrales de la organización.

Tras los procesos de investigación, se confirmaron 134 casos de comportamiento inapropiado (frente a los 83 de 2017), que incluyen 78 casos de abuso. Calificamos como abuso diferentes tipologías: abuso de poder, discriminación en todas sus formas, acoso psicológico, violencia física, acoso y abuso sexual y explotación sexual. En todos los casos confirmados se tomaron medidas, incluyendo 52 despidos (fueron 58 en 2017), cuya proporcionalidad se basó en la gravedad de la mala conducta en cuestión.

De los 78 casos calificados como abuso en 2018, 59 fueron confirmados como casos de acoso, abuso o explotación sexual, frente a los 32 de 2017. En 2018, 36 trabajadores fueron despedidos como resultado de esos casos (20 en 2017). También hubo 56 casos confirmados de conducta inapropiada, en comparación con 22 en 2017. El comportamiento inadecuado incluye mala gestión del personal, conducta inapropiada según las normas de seguridad de las misiones o que afecta a la cohesión del equipo, y el abuso de alcohol o el consumo de drogas.

Continuamos instando a nuestro personal, a los pacientes y a cualquier otra persona en contacto con MSF a reportar cualquier incidente de comportamiento inaceptable del que tengan conocimiento.

Las razones por las cuales muchos abusos nunca llegan a ser reportados son probablemente similares a las que existen de manera general en la sociedad. Estas razones incluyen el temor a no ser creído, el miedo a sufrir estigma y también la posibilidad de ser objeto de represalias. Todas estas razones se acentúan en muchos de los escenarios de crisis en los que trabaja MSF, como por ejemplo en las áreas de conflicto armado, donde a menudo hay una ausencia general de mecanismos de protección para las víctimas y un alto grado de violencia generalizada y de impunidad. En estos lugares, además, las poblaciones pueden ser enormemente dependientes de la ayuda externa. El tamaño, la rotación y la diversidad de nuestro personal requieren un esfuerzo continuo para informar y concienciar sobre las políticas de MSF en materia de acoso y abuso, así como sobre los mecanismos disponibles para reportarlos.

Alcanzar y mantener un ambiente de trabajo libre de abusos y de acoso es un esfuerzo continuo que todos tenemos que hacer y de cuyo cumplimiento todos somos responsables, al igual que tenemos la obligación de mantener nuestro compromiso de no dañar a las personas vulnerables a las que cada día nos esforzamos por ayudar.

 

Nota sobre variaciones en las cifras de 2017
Debido a una mejora en los sistemas de recopilación y registro de datos, MSF ha actualizado también las cifras de 2017 de las que informó en 2018. Como resultado, el número total de quejas recibidas en 2017 es superior al estimado inicialmente: 182 en comparación con 146. El número de casos confirmados en 2017 también ha aumentado ligeramente. Algunos casos en 2018 siguen siendo investigados y aún no han sido calificados, por lo que las cifras definitivas podrían cambiar ligeramente.