Back to top

Nigeria

En Nigeria, ayudar a las personas atrapadas en las zonas de conflicto entre los grupos armados de la oposición y las fuerzas armadas siguió siendo una prioridad para nuestros equipos a lo largo de 2017.

512.500  
consultas externas
289.400 
vacunaciones contra la meningitis en respuesta a epidemias
54.800  
pacientes hospitalizados
51.300  
vacunaciones contra el sarampión en epidemias
41.300 
niños atendidos en centros de nutrición
19.100  
partos
9.500 
kits de bienes de primera necesidad
3.300 
cirugías
-A A +A

Los civiles sufren las consecuencias del conflicto, que entró en su octavo año en 2017. Según Naciones Unidas, en el noreste hay más de 1,7 millones de desplazados internos, de los cuales cerca del 80% se encuentran en el estado de Borno. Miles de personas han muerto en los combates y un número mucho mayor a causa de la mortífera combinación de desnutrición, sarampión y malaria.

En 2017, respondimos al mayor brote de meningitis C registrado en Nigeria en la última década y continuamos ampliando sus programas destinados a mujeres y niños. Se estima que en este país unas 58.000 mujeres fallecen cada año por complicaciones durante el embarazo o el parto, y que uno de cada ocho niños muere antes de cumplir los 5 años.

Respuesta al conflicto en el noreste

Hemos ampliado nuestras actividades en Borno en los últimos dos años, pero el acceso a las áreas controladas por los grupos armados de la oposición o disputados por las dos partes ha sido limitado, y apenas se dispone de información sobre las necesidades de las personas que viven en estas zonas.

En 2017, nuestros equipos en Borno y Yobe continuaron con los programas de nutrición infantil, vacunación, consultas externas, urgencias, maternidad, pediatría, hospitalización y salud mental. Además, monitorizaron las necesidades de alimentación, agua y refugio y respondieron a brotes de enfermedades.

Aunque la situación nutricional general se ha estabilizado en Maiduguri (la capital del estado de Borno) gracias al despliegue masivo de ayuda, aún hay grupos vulnerables. En algunos enclaves controlados por el Ejército, la población no puede cultivar ni pescar debido a las restricciones de movimiento, lo que extrema su dependencia de la ayuda humanitaria. Nuestros equipos distribuyeron alimentos e hicieron exámenes nutricionales y dieron atención a más de 35.700 niños desnutridos en los centros de nutrición terapéutica hospitalarios y ambulatorios en Borno y Yobe. Además, tuvimos ingresados a unos 11.842 niños menores de 5 años.

También ofrecimos atención primaria y secundaria a personas desplazadas a través de instalaciones fijas en Maiduguri, Damboa, Benisheik, Gwoza, Monguno, Ngala, Pulka, Rann, Damaturu, Kukerita y Jakusko. Estos equipos también desplegaron clínicas móviles en varias ciudades de difícil acceso (Bama, Banki, Damasak y Dikwa) para mejorar los servicios de agua y saneamiento y atender consultas médicas. Las actividades en Benisheik y Jakusko se transfirieron a otras organizaciones a finales de año. En Jakusko, tratamos a más de 20.200 niños menores de 15 años con malaria antes del traspaso de las actividades.

También transferimos al Ministerio de Salud su programa de salud materno-infantil en Maimusari y Bolori (en Maiduguri), y cerramos el centro de nutrición terapéutica intensiva de Gwange; no obstante, seguimos dando atención pediátrica ya que abrimos en el mismo lugar un hospital pediátrico con unidad de cuidados intensivos.

En 2017, atendimos más de 400.000 consultas ambulatorias en el noreste de Nigeria y más de 9.000 partos, casi el doble que el año anterior. Nuestros equipos también vacunaron a los niños contra el sarampión, el neumococo y otras enfermedades.

La ciudad de Rann, muy aislada y donde gestionamos un centro de salud, fue bombardeada en enero. Murieron al menos 90 personas, incluidos tres trabajadores de MSF, y decenas más resultaron heridas. Posteriormente, el Ejército nigeriano asumió la responsabilidad del bombardeo y lo atribuyó a un error.

Respuesta a los brotes de enfermedades

En respuesta a un brote de meningitis, enviamos equipos para ayudar al Ministerio de Salud en las áreas más afectadas de Sokoto, Zamfara, Yobe y Katsina, y proporcionamos suministros médicos, capacitación y asistencia en la identificación y atención a los pacientes. En Sokoto, gestionamos un centro de 200 camas. Los equipos colaboraron con una campaña de vacunación que llegó a más de 278.000 personas en Sokoto y Yobe.

Mantuvimos la vigilancia epidemiológica y el control de enfermedades con potencial epidémico (como la meningitis, el sarampión, el cólera y la fiebre de Lassa). Entre agosto y noviembre, respondimos a un brote de cólera en Maiduguri, Monguno y Mafa: abrimos tres centros y una unidad más pequeña de tratamiento. Más de 4.000 pacientes con cólera fueron tratados en todo el país a lo largo de 2017.

También intervinimos para ayudar a los refugiados cameruneses en el estado de Cross River, con actividades de agua y saneamiento.

Atención médica a mujeres y niños

En 2017, seguimos trabajando en los servicios de maternidad y neonatos del hospital general de Jahun, en el estado de Jigawa. Una gran proporción de las 1.000 mujeres que ingresaban cada mes sufrían complicaciones obstétricas como la eclampsia. En 2017, tratamos a 325 mujeres con fístula obstétrica, una lesión provocada por un parto obstruido prolongado, que puede tratarse mediante una cirugía compleja. Estos equipos también colaboraron en los servicios obstétricos de varios centros de salud para reducir las complicaciones en el embarazo.

En Sokoto, mantuvimos nuestro apoyo al proyecto de cirugía reconstructiva en el Hospital para Niños con Noma, una enfermedad infecciosa que destruye el tejido de la cara. Además de cirugía, el equipo brinda atención pre y posoperatoria y apoyo en salud mental. MSF practicó 301 cirugías a 243 pacientes en 2017.

En el estado de Ríos, abrimos una segunda clínica en Port Harcourt en colaboración con el Ministerio de Salud, para atender a víctimas de violencia sexual. También se organizaron actividades de sensibilización en escuelas, comisarías y medios de comunicación.

Envenenamiento con plomo

MSF comenzó a trabajar en el estado de Zamfara en 2010 en respuesta a una crisis de envenenamiento con plomo que afectaba a los niños de la región. En 2017, nuestros equipos estuvieron operativos en cinco clínicas periféricas (Abare, Bagega, Dareta, Yargalma y Sumke) y en el servicio de pediatría del hospital general de Anka.

En 2015, tras un nuevo brote en el estado de Níger, iniciamos un proyecto para reducir la exposición de los mineros a la contaminación con plomo y la contaminación fuera de los límites de la mina. También lanzamos proyectos piloto de minería más segura en Zamfara en 2017. Además, tratamos a 433 niños afectados.

Finalmente, en el estado de Anambra, concretamente en Onitsha, pusimos en marcha un nuevo proyecto contra la malaria, que, además de dar apoyo al diagnóstico y tratamiento de enfermos en los centros de salud locales, incluye actividades de agua y saneamiento y de control de los mosquitos trasmisores.

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en Nigeria entre enero y diciembre de 2017; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2017, contábamos en Nigeria con 2.595 trabajadores, entre personal nacional e internacional, y gastamos 54,8 millones de euros en nuestras actividades médico-humanitarias. Trabajamos por primera vez en este país en 1996.

MSF España es una de las secciones de MSF que trabajan en el país. Si quieres conocer más en profundidad el trabajo de nuestra sección allí, consulta nuestro Informe de Misiones.