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¿Cómo enviamos la ayuda?

Si somos capaces de responder a las emergencias en un máximo de 72 horas, al tiempo que mantenemos nuestros proyectos regulares en más de 60 países, es gracias a la profesionalización de nuestra logística y cadena de aprovisionamiento. Es la gran desconocida, y sin embargo es la que garantiza que nuestros equipos siempre cuenten, allí donde vayan, con los materiales necesarios para prestar atención médico-humanitaria de forma rápida, eficaz y adaptada.

Esta red logística comienza en nuestros centros internacionales de aprovisionamiento de Bruselas (Bélgica), Burdeos (Francia) y Ámsterdam (Holanda), que abastecen a toda la organización. Además, tenemos un almacén de artículos de primera necesidad y material de cobijo en Dubai (Emiratos Árabes).

Estas centrales compran, almacenan y gestionan los envíos a los proyectos regulares y los equipos de emergencias: medicamentos, material y equipamiento médico, sanitario, logístico, administrativo… Cuando llegan a los almacenes, todas estas mercancías pasan primero por un control de calidad. Dados el volumen de actividad en terreno y la eficiencia de la gestión del aprovisionamiento, la rotación del material en nuestras centrales es muy elevada: en dos o tres semanas, casi todo ha sido enviado y repuesto.

El coste del transporte depende de la urgencia y del volumen y peso de la carga: una gran emergencia nutricional puede requerir el flete de un Boeing 747, que puede costar más de 200.000 euros según el destino final. En caso de gran emergencia, cuando hay mucha demanda de cargos, los precios se disparan.

Antes de su envío al terreno, etiquetamos todo el material. Una vez en el país de destino, registramos los materiales y los almacenamos hasta su utilización. En los proyectos también tenemos stocks de emergencia que nos permiten reaccionar más rápidamente en caso necesario.

Los kits, referencia mundial

Para llevar a cabo sus actividades médico-humanitarias, MSF utiliza unos 5.000 artículos diferentes, así que organizarlos en kits resulta fundamental para agilizar los envíos. Montamos los kits a partir de listas estandarizadas: así garantizamos que nuestros equipos en el terreno reciben, inmediatamente y de una sola vez, todo el material necesario para cada tipo de intervención. Fuimos la primera organización en desarrollarlos, en los años 80, y hoy son referencia en el mundo humanitario.

Existen los kits de funcionamiento interno (comunicaciones, transporte, administración, electricidad y otros) y los de ayuda (primeros auxilios, cirugía, higiene, vacunación, cobijo, los especializados en patologías concretas como el cólera, etc.).

Tenemos unos 480 tipos diferentes de kits, de complejidad variable: algunos son relativamente sencillos, como el de primeros auxilios, mientras que otros requieren un avión entero para su transporte, como el de cólera. Entre los más utilizados con población desplazada, se encuentra el de higiene: incluye jabón de uso personal y para ropa y vajilla, toallas, cepillo y pasta de dientes, pañales, peine, espejo y otros enseres básicos para que una familia recupere una cierta normalidad en su vida diaria.

Los kits más complejos se dividen en módulos: el de cirugía incluye módulos de anestesia, sutura, apósitos y vendas, esterilización, mesas de operaciones, etc. El de Ébola es uno de los más caros: contiene medicamentos, equipo para muestras de sangre, material logístico, de saneamiento y aislamiento, trajes protectores…: unas 80 cajas, con un coste de más de 60.000 euros.

Además, existe una larga lista de kits logísticos: el de comunicaciones por radio lleva receptores, transmisores, repetidores, antenas, adaptadores, cables, baterías, herramientas básicas, etc.